domingo, 30 de septiembre de 2018

ADÍOS, DR HOUSE CXIV







Cuando buscas alguna respuesta que genere una explicación plausible sobre la enfermedad del paciente, de este modo, al ser un organismo pluricelular encadenado a sus hormonas, emociones y neuronas, es mucho más conmovedor saber que seremos banquete para los gusanos, en la que Dr. House no moraliza sus demonios internos. No es necesario, ya que aparece en el Nuevo Testamento. 

ADIÓS, DR HOUSE CXIII






Desde cualquier punto vista, que tenga olor a interpretación médica y a necesarios llantos de personas en su propio abismo, es una interesante estrategia de negociación con el sistema inmune que emerge como átomo en el Big-Bang, para después dejar ser sin buscar reconocimiento. 

ADIÓS, DR HOUSE CXII









La diferencia para amar ilógicamente la vida misma, de súbito, la hemos construído en tanto dioses pequeños cuando conversamos sobre el autísmo de una planta en una cafetería, porque no hay confesiones auténticas desde la religión secular Google que todo lo responde. Muchas veces, esto, es insensato. 

ADIÓS, DR HOUSE CXI









Pero el mayor honor es dignificar al sufrimiento mismo a través del silencio elocuente de un recuerdo plagado de fragmentos callejeros y de miradas perdidas en el paisaje de una enfermedad autoinmune. De lo que sabemos, era Lupus, y Greg supo que su bastón sigue siendo un leal compañero de trabajo. 

ADIÓS, DR HOUSE CX







A partir de una pregunta podemos afectar el modo cómo respondemos, pero para nuestro personaje se debe pensar más allá de toda legalidad vigente, en otras palabras, pensar diferente. Él, claro está, es en sí mismo insobornable para negociar con la realidad. 

ADIÓS, DR HOUSE CIX






En este caso o en otro, cada uno de los diagnósticos médicos parecían frágiles equilibrios y a la vez peculiares piruetas ante el dilema filosófico de la biología de la vida ¿Todos los seres humanos mienten a pesar que lo único permanente es el cambio?

ADIÓS, DR HOUSE CVIII







Ahora mismo, surge una llamada telefónica que, a veces, resultaba ideal para representar el duro peso de los días, que imponen los hilarantes dolores sin nombres propios, a las horas después hubo que negociar con nuestro presente cotidiano. De este modo, el término del diálogo significó un ténue silencio. 

ADIÓS, DR HOUSE CVII






De los cambios envueltos en galletas de barrios y sus dilemas contingentes acerca del ciclo sin fin de la vida, hasta los diagnósticos diferenciales realizados en algún baño público, la vida personal de un guardia corrompido por Dr House, recordaba la siniestra calma de las calamidades de la existencia humana. 

ADIÓS, DR HOUSE CVI






Y estamos viviendo en alguna ciudad urbana, con élites endogámicas y oligárquicas que teorizan sobre el pan de barrio y las pisaderas de buses amarillos, con escasa solidaridad callejera y con una prejuiciosa actitud emanada de siglos de adoctrinamiento punitivo. 

ADIÓS, DR HOUSE CV






Comprender las locuras silenciosas del cambio, tiene su lógica implacable estar enfermo, es ser demasiado serio a medida que los seres humanos incurren en juicios repentinos, burdos aprendizajes estandarizados y creencias ancestrales,  de esta manera existe el fenómeno de la vida en tanto narración planetaria desde algún momento indefinido. Si bien él pensó alguna vez estudiar sobre el problema de la materia oscura. 

ADIÓS, DR HOUSE CV






Después de unos segundos transcurridos, el ardor de ciertas preguntas para volver nuevamente a la habitación del enfermo en estado vegetal, con la mirada puesta en la circense manifestación de la TV, en que los otros están siendo adoctrinados por dispositivos de control financiero y su “Palacio de Versalles”, incluso tocó al moribundo acompañante para dejar su bastón. 

ADIÓS, DR HOUSE CIV







Para que no se olvide, la vida sigue expandiéndose hasta conmovernos, pero desde el primer capítulo, la realidad humana jugó su propio juego, lo que significó un acontecimiento fundador, diagnosticar es existir sin más límites que el dolor en su pierna derecha. 

ADIÓS, DR HOUSE CIII






Para que no se olvide, la vida sigue expandiéndose hasta conmovernos, pero desde el primer capítulo, la realidad humana jugó su propio juego, lo que significó un acontecimiento fundador, diagnosticar es existir sin más límites que el dolor en su pierna derecha. 

ADIÓS, DR HOUSE CII





Y no es así como el sufrimiento puede encontrar la frágil armonía, es decir, clasificarlo todo para que sea resuelto, ya que alguien todavía puede describirlo para victimizarse sin las Historias de Instagram ni Estados de Facebook. No obstante, desde el primer capítulo “Todo el mundo miente”existió la sinfonía de epifanías familiares que convertían al ser humano en una permanente interrogante de sí mismo. 

ADIÓS, DR HOUSE CI






Esos innumerables consuelos pasajeros, aquellas miradas cómplices que dicen algo, de historiales médicos abundantes en pequeñas tragedias familiares, en la que jamás hubo consenso entre sus empleados para escapar de la sesgada subjetividad aunque intimidante del jefe, que cada enfermedad manifestaba. En ocasiones, lo que esperamos que acontezca susurró tras la respiración zigzagueante de un paciente más allá de toda tiranía de lo cotidiano. 

ADIÓS, DR HOUSE C





El estar sufriendo instaura una interesante entrevista con la subjetividad humana y sus enigmas acuciantes. Si bien hay algunos consuelos, no hay vuelta atrás, pues ya terminó de ir a comprar pan de barrio. Sólo sé que es marraqueta crujiente y tradicional. 

ADIÓS, DR HOUSE XCIX






Una escuela de situaciones domésticas, de nunca acabar, debido a la extraña tendencia patológica de las personas como si fueran dadores de algo majestuoso, que no se puede explicar, ante la cual toda enfermedad sagrada que invade nuestra corporalidad es necesaria. De lo que hemos observado, algunas memorias están disponibles para un diagnóstico médico. 

ADIÓS, DR HOUSE XCVIII






Sabe este joven personaje, creo que logró votar en el Plebiscito de Octubre 5 de 1988, porque insinúa que asumir riesgos es lo único que hace que valga la pena, a decir verdad, consigue convertirse en honorable escultor de sus ruínas circulares y memorias del subsuelo. 

ADIÓS, DR HOUSE XCVII







No existe un momento en sus días, en que la vida misma o de los demás no sea intrigante, caótica, narrativamente rítmica y dispuesta a inventar valiosas tonterías usando a prostitutas, modelos escasamente resfríadas o trabajadores del aseo, con tal de lograr el próposito de engañar a sus compañeros de trabajo. Desde luego, que hubo huellas de nacimiento, si lo supieran. 

ADIÓS, DR HOUSE XCVI





Incluso, algo interesante, desde el punto de vista callejero, él no toma en cuenta los ecos inefables del relój, trasciende el más acá y el más allá de las reglas que ritualizan el comportamiento humano, y también captó lo siniestro del relój que no se detiene para recordarte que estamos cagados. En otras palabras, su única razón de ser es pensar por cuenta propia para dinamizar sus reflexiones de piano bar.  

ADIÓS, DR HOUSE XCV





Toda enfermedad refleja cómo la biología de la vida es azarosa y entrópica, se manifiesta de manera glamorosa a medida que hay diagnóstico médico: bacterias vinculadas a sus propios bríndis vocacionales, virus dispuestos a morir por su causa, hongos que aportan empleos médicos, enfermedades en sus más diversas variantes identitarias y otras que validan tribunales internacionales de los DDHH. 

ADIÓS, DR HOUSE XCIV






Ante todo debemos criticar, con la pasión desbordante de Dr House para dilucidar esos eventos de magna majestuosidad irracional, ya que nadie entiende cómo razona, más aun, cuando lo hace a través de un vaso con whisky y un bastón que siempre habla. Aunque desde el silencio para ser mayor el acto de habla. 

ADIÓS, DR HOUSE XCIII




Un habitual comentario u opinión puede ser trasngresor, porque las personas actúan como si fueran a lograr sus verdades propias y configurar sus pequeños dioses, no hay honor en concebir su enfermedad manifestación pasajera, según el protagonista adicto a los opiáceos y a los acertijos. Entonces, tener cierto  don permite mitigar el zoom del sufrimiento, todavía no hemos escuchado al bastón. 

ADIÓS, DR HOUSE XCII





La ingesta de whisky trae consigo una dosis de música selecta, de vez en cuando, siguiere mediante el silencio algo de paradójica verdad callejera sobre que las personas no cambian. 

ADIÓS, DR HOUSE XCI





Lo que significa solucionar un caso médico para House, la historia personal del maldito obsesivo es algo divertida, pues resulta aterrador para la impronta familiar del cambio, sobretodo del afectado, porque recurre a una diversidad de situaciones domésticas y azares indecibles. De esta manera, adopta un hábito de menospreciar todo indicio de una calle provista de fe o verdades de “Baby Shower”.

ADIÓS, DR HOUSE XC







A fin de cuentas, sus demonios internos en permanente dinámica callejera, acuden claramente a pintar su excentricidad personal para develar acertijos, no trabajando de manera clásica, pero solucionado el caso del paciente.  

sábado, 29 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE LXXXIX






Al transparentar el ruin pero interesante deterioro del organismo humano, con el comienzo de algo nuevo y nuestra pronta fecha de vencimiento, sus pacientes siempre están como meros intérpretes de una comedia predecible en una sociedad posmoderna entre pagana y líquida. De modo que, el rigor lógico y claridad explicativa para solucionar acertijos científicos, hace que la temporalidad y espacialidad de su dolor sea necesaria para transgredirse a sí mismo. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXXVIII







Y no lo olviden, desde un espacio público democrático, los enfermos de Dr House abdican de sus convicciones más sagradas y dogmáticas con tal de sanarse. Incluso, hay silencios que los envuelven de manera callejera que incluso olvidan cargar sus celulares. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXXVII





La mirada que puede cambiarlo todo, aunque esto mismo sea intrigante, no obstante, implica modificar nuestra forma de comprender los juegos de lenguaje de los hablantes referido a la historia evolutiva de la enfermedad que sigue redescubriéndose. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXXVI






Empiezas a decir valiosas tonterías, cuando nadie cree en él, y juzgamos siendo Savoranola contra los demás. Y la vida humana en toda su majestuosidad convencional, continúa inexorablemente siendo un ritual olvidado, si bien sus pacientes sienten y creen que dos más dos es cuatro respecto a sus enfermedades, sin embargo ella acontece. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXXV






Estamos para señalar que la vida es una encerrona. Que las personas no se atreven a mencionar, ni siquiera en un asado durante un día feriado oen un desayuno lleno de proteínas, porque cuando no hay educación y solo escuela, tienden a ser más cómplices a James Wilson. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXXIV







De comentarios humanos que describen experimentaciones gestuales a medida que enfermas a un entramado de sus narrativas sin nombres propios, en cualquier punto fijo del hospital. Después de lo señalado, alguien debe asumir no volverse tan loco. Pero hay mucha modernidad en nuestra razón instrumental, si lo supieran. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXXIII





Se complementan antropológicamente, y nadie sabrá, en definitiva, para quién trabaja la enfermedad del paciente, ya que alguien estará en el casino del hospital, otro idiota estará obsesionado con validarse ante el pensar calculante y sus hijos corriendo hacia un baño X. 

jueves, 27 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE LXXXII






De lo que se sigue, una mayor complejidad para ser digno de las calamidades de la existencia humana. Cuando estás cojo más la ingesta de drogas legales, no necesitas usar memes para reafirmar tus propias creencias y prejuicios, tampoco cafés pagados mediante tarjeta de crédito o débito. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXXI








De algún modo, se busca amenizar la silenciosa humildad y vigor laboral de sus compañeros de trabajo, siempre y cuando el claroscuro de sujeciones fisiológicas y rarezas anatómicas obsequien vida y muerte, tras cada segundo trasncurrido. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXX







Existe mucho de visiones subterráneas respecto a las capas geológicas que afectan a nuestra subjetividad humana, ante todo, la belleza inconmensurable de Dostoievski para manifestarlo por medio de sus creaciones literarias, no hay parangón posible, sólo quedar estupefacto y estremecido cómo desoculta nuestros demonios internos. Y, él, sabe ser vulnerable excluyendo los rituales y liturgía del llanto considerado como religión secular.

ADIÓS, DR HOUSE LXXIX







Lo cual ocurre todos los días en este experimento llamada vida, o en la calle o en cualquier lugar habitado, desde la perpepción sensible y situaciones límites de los afectados, nuestro protagonista no se victimiza ni mendiga piruetas. Es relevante cómo observa su presente cotidiano. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXVIII







Seguirá habiendo pena a través de los días, y es menos aburrido y más boleros o tangos. Con ello, oír su voz y escuchar sus desquiciados comentarios sobre la condición humana, no es patético porque uno olvida los grupos de Whatsapp. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXVII






Se perpetra una pequeña invasión existencial, desde la constatación del hecho médico, a las inercias enfermizas y decadencias estéticas de los pacientes, que representan como milagros inesperados, o en FONASA o ISAPRE, habrá que conversar de otra manera con el sistema inmunológico. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXVI






La pena humana que aparece ante el fenómeno de la vida convertido ,en el ciclo sin fin, de todas maneras, es una forma ecuménica de cumplir el mandato de crear acontecimientos. Más allá de prejuicio occidental sobre cómo concebir a la enfermedad, no sólo piruetas oficiales. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXV







Siendo válido intentar comprender el significado de la enfermedad en tanto conflicto de interpretaciones, en cuyo caso no basta con la tradición cultural de la humanidad para diagnosticar al paciente enfermo, también aparecen estados de ánimo y potenciales monstruos que nos atan, que pintan los arcanos de nuestra consciencia. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXIV






Entonces, desde la intuición avalladora de Dr. House a las consecuencias íntimas de todos sus colaboradores, se reconoce que la sucesión reiterada de diálogos dispersos y divertimentos ilusorios son material disponible para una lágrima caída desde algún rostro. Lo más razonable es conmoverse sin Historias de Instagram. 

ADIÓS, DR HOUSE LXXIII






Uno mismo puede verse encerrado en cómicas experiencias de ensayo y error, las miradas del doctor misántropo a los diálogos familiares, cuando argumentan acerca de la enfermedad humana. Sin embargo, hay un punto de no retorno a medida que su silencio elocuente juega el juego verdadero. Puede que sea plausible usar el alcohol como catársis momentáneo, aunque debe ser pagado usando dinero en efectivo. 

ADÍOS, DR HOUSE LXXII






No existe creatividad posible sin ser temerario ante el abismo sideral que ofrece el lenguaje humano a través del cuerpo, también de la rareza prevaleciente de la realidad humana, eso nos enseña Dr House. De esta forma, cada capítulo es un curanto de fragmentos biográficos sobre la enfermedad. 

martes, 25 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE LXXI






Ahora que lo señalé, es una catársis callejera y puedo usar crema humectante, porque sus amigos contingentes ignoran el carácter alucinatorio del mundo, pero él puede resolver acertijos. Luego de éstos, divisé un libro de Jorge Luis Borges en mi biblioteca y una servilleta arrugada.  

lunes, 24 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE LXX






En la osadía de este tiempo cronológico que, sin lugar a dudas, nosotros pensamos que existe para llenar nuestras habitaciones y para crear relaciones humanas, lo que pondría en aprietos a la mayoría de los pacientes atendidos por Dr. House.

ADIÓS, DR HOUSE LXIX






Un elocuente derrotero de luces y sombras alimentan al incesante ocurrir de  distintas enfermedades mutiladas por el lenguaje, a veces, y las calamidades de la existencia humana dicen presente tal como una ciudadano haciendo fila en un local Juan Valdez. 

ADIÓS, DR HOUSE LXVIII






Que la razón de ser de la vida humana, puede ser interesante el primer o último segundo de la serie en cuestión, junto al torrente de convenciones y liturgías de la historia cultural de la humanidad, hay que decir que el diagnóstico de Dr. House es trascender la tiranía de lo cotidiano. Cuando duele, temporalidad de lo vivido. 

ADIÓS, DR HOUSE LXVII







Conviene señalar, a medida que envejezco tras cada día martes y jueves, que ayer me avisó el universo, a su manera, que nada es para siempre. Ante todo, me pareció bastante original y admirable captarlo, y no se necesitó de una pizarra del Mineduc para entender cuál es la revelación que obsequian nuestras huellas de nacimiento. 

ADIÓS, DR HOUSE LXVI






Hay momentos, en cualquier capítulo, en que uno puede apreciar cómo diseminar palabras con sus silencios latentes es divertido, tanto valiosas tonterías como propuestas de eutanasia, llantos familiares más diálogos en el ascensor, y con sus simpáticas imposiciones gestuales para estremecer historiales médicos. De la misma manera, también esa inclinación a construir un mito fundacional sobre el fenómeno de la vida humana. 

ADIÓS, DR HOUSE LXV






Esto de vivir en la idea de los demás impone ciertos criterios de orientación, asuntos generacionales de larga data, idiotismos 4K, pero no te das cuenta cómo la biología de la vida juega sus propias cartas históricas. Por lo que, todo capítulo de la serie es cómo a través de la observación y la soberanía de la razón, las cadenas del querer no son aburridas. 

ADIÓS, DR HOUSE LXIV






Así, por ahora, nadie quiere encadenarse a la cruel narrativa obsequiada por ese tiempo, que viaja frenéticamente sin avisar, entonces más de algún personaje buscaba tempestad para conmoverse. 

ADIÓS, DR HOUSE LXIII






Somos organismos pluricelulares en busca del tiempo perdido, no nos reducimos a esto, pero nadie enfatizó dicho problema en su mérito, aún cuando la letanía de los capítulos permitía atisbar algo de claridad y veracidad a esas enfermedades que divertían. Sólo que ellos buscaban comprender, de manera desordenada, el desasosiego del observador adictivo. 

ADIÓS, DR HOUSE LXII







Solo consideró la escasez de minutos que tenía para hacer miserable a James Wilson, que tuviera sinapsis o que fuera cómplice de la modernización capitalista, porque cualquiera quiere pontificar siendo Savoranola. En reiteradas ocasiones, ambos amigos jugaban a ser engendros de un ritual olvidado. 

ADIÓS, DR HOUSE LXI









Uno mismo puede comportarse como un advenedizo todos los días en cualquier calle, pues somos breves comentarios de un viaje sin retorno. Ahora bien, esta situación humana produce siniestros comentarios sobre el pasado transcurrido de algún paciente que caminaba. Por ejemplo, un bastón puede decir que su vida es un soplo.  

ADIÓS, DR HOUSE LX










Cuando sus familiares no saben responder a sus preguntas, cuando compartían unos vasos con café de grano y golosinas azucaradas  porque ellos disponían de verdades oficiales para enajenarse de manera confortable, afloró toda clase de comentarios cínicos, delirantes y sarcásticos. Esto, indefectiblemente, permitía mitigar el duro peso de los días, ya que la realidad seguía siendo insufrible, pero el acertijo era plenitud de ser. 

ADIÓS, DR HOUSE LIX






Y seguirán haciéndolo, sus pacientes. No queda otra cosa que crear decisiones para convertirlas en un acontecimiento fundador, luego comprobar que las personas mienten sin ser dignas de su propio dolor. Posteriormente ocurrió que alguien necesitó la suerte de otro alguien. 

viernes, 21 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE LVIII






Hasta vislumbrar el temblor deliberado de una respuesta precisa, disminuir el umbral de dolor etiquetado y verificar la mentira que aflora, esa es la cuestión de hecho. Ante la existencia callejera de un diálogo elocuente y de cine sueco con James Wilson. Para los que lo ignoran, ambos seguían envejeciendo. 

ADIÓS, DR HOUSE LVII







Avanzar, sin dudas, sobre los misterios del cuerpo del paciente no es saludable para el entendimiento humano, porque no permite el ensayo y error dentro de los límites del canón médico. Aunque, para esto, tiene a sus tres intérpretes adictos al Contrato Social: Chase, Cameron y Foreman. 

ADIÓS, DR HOUSE LVI







Enfermedades tras diagnósticos inconclusos, gestos tras para conmoverse e interminables juegos de lenguaje que alimentaban la visión pesimista de Dr. House. Que a pesar de todo, respecto a su actitud y acción ante la realidad humana, sus soluciones eran poco ortodoxas y culminaban en algún ascensor del hospital en New Jersey. 

ADIÓS, DR.HOUSE LV






Cuando logra que su obsesión sea la facticidad de su ser, entonces hay autorrealización reducida a una mirada que acontece, y nuevamente nos enseña que no hay anillo en su dedo. De todas maneras, es la loca aventura de la fe por una razón muy kuchen. 

ADIÓS, DR.HOUSE LIV







Resulta conmovedor la inagotable capacidad autodestructiva y al mismo tiempo su genio diagnosticador para buscar la verdad del acertijo, pues es una lucha sin cuartel contra sus propios demonios internos. No es lacayo de Historias de Instagram ni de liturgías Nétflix, es digno para decir algo a su bastón. 

ADIÓS, LIII







Para Dr. House, otro interesante pasatiempo de ocio espiritual es verbalizar y a la vez mofarse de su propia agenda de adicciones personales, ante todo, ser tomado en cuenta por la comunidad humana de conflictos eternos. Aunque, a veecs, come y conversa también con pacientes en estado vegetal para evocar a Charly García ¿ Esos Raros Peinados Nuevos?. 

ADIÓS, DR HOUSE LII







Innumerables organismos pluricelulares interactúan en los espacios públicos de diversas calles, esquinas y panaderías de barrio, cuya experiencia clínica del hospital universitario y público provoca ciertas huellas de nacimiento. No hay duda alguna que están condicionados a sus propias necesidades hormonales, biográficas neuronales y metabólicas. Por ejemplo, recuerdo el capítulo “Quebrados” de la T6. 

jueves, 20 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE LI







Amar intensamente lo que hacemos, pero ese ciclo sin fin que juegan sus pacientes, hace uso de la libertad de imaginación y rigor analítico para repensar dicha enfermedad, nos hace cuestionar nuestras convicciones más callejeras. Con tal de resolver el acertijo, que se viste con ropajes humanos y un ADN que acontece, los diálogos humanos son piruetas autodidactas. 

ADIÓS,DR HOUSE L






Cada capítulo visto es un bosquejo de algo que llegó a su fin y no hay caso, no se pervierte ante la corriente ecuménica de la estupidez humana, no busca agradar ni ser obsecuente ante todo tipo de empleador, no moraliza la permanente acción callejera de su naturaleza obsesiva, por lo menos eso considera antes de construir sorbos de un whisky. No hubo Al Capone. 

ADIÓS, DR HOUSE XLIX






Pensé que somos mutaciones aleatorias, después que pasamos al clímax estremecedor de gestos a través de la ironía, humor sardónico, anhelos mutilados y galopante fragilidad, sin la necesidad de comentarlo en una mesa redonda. En lo que refiere al paciente, sólo mayor observación para revelar traumas y demonios internos que anidan a cualquier hora, aunque conmueva. 

ADIÓS, DR HOUSE XLVIII






Lo que vislumbró y concibió tras algunos silencios fue la solución al acertijo, no importa si te bañas o si posees ahorros individuales en un banco estatal o privado, sólo busca afanosamente la materia oscura. Sin dejarse llevar por las terapias neoliberales de inspiración farmaceútica y de entretenimiento. 

ADIÓS, DR HOUSE XLVII







Si vivir es sufrir, entonces todo diagnóstico médico es un acto transgresor contra la liturgía cultural de Occidente, que trasciende la tiranía de lo cotidiano del enfermo, pero que está condicionada por la trayectoria vital del personaje. 

ADIÓS, DR HOUSE XLVI






Ese asombro diseminado desde los rostros de Robert Chase y Eríc Foreman, en todo el cuerpo del paciente, con la fuerte carga ancestral del yo que entraña juegos peligrosos, porque nos hace recordar la condición de precariedad y caducidad del viviente humano, si es que resulta adecuado expresarlo, pues cierto doctor sigue drogándose para enamorarse de sus demonios internos. Dicho de otro modo, sufriendo puedes negociar con la realidad humana en permanente interrogante. 

ADIÓS, DR HOUSE XLV







De súbito, una novela de impresiones repentinas y percepciones distorsionadas, nadie sabe para quién trabaja cuando buscas verdad y justificación desde el climax de una lágrima humana en esa habitación, a medida que transcurre el historial clínico de algunos médicos. Lo más interesante es que él intuye cuando la vida nos golpea en los testículos, ovarios o algo parecido. 

ADIÓS, DR HOUSE XLIV






Si bien no hemos resuelto el enigma de los enigmas sobre el hombre moderno, es la lúcida impresión de lo indecible que obsequia Greg House, cuando observa obsesivamente y mira a su paciente, explota el silencioso comenzar de lo nuevo: vivir es sufrir. Si no me equivoco, en el último capítulo de la T2 “Sin Razones”, se ilustra de manera elocuente dicho manifiesto callejero no planificado.  

ADIÓS, DR HOUSE XLIII







Hayan o no votado por los partidos políticos de EEUU o Unión Européa, en alguna elección nacional, o democratas o republicanos, euroescépticos o liberales progresistas, nuestro personaje recomienda estar listos ante nuestra radical condición, porque morir lo cambia todo. Si bien el capítulo en cuestión se acabó, ahora le tocará a un ciudadano de a pie caminar de manera distinta y sin selfie.  

ADIÓS, DR HOUSE XLII






Decimos cosas extrañas con apariencia de verdad universal, siempre y cuando tengas la formación académica de Occidente, es la paradójica bestialidad que persigue a las personas, cuando están llorando y riendo a la vez. Por eso, cuando sus amigos médicos buscan resolver el acertijo sin mayor propósito que salvar la vida humana, hay un instante de segundo épico. 

ADIÓS, DR HOUSE XLI







Tantas preguntas de familiares obcecados como para seducir la respuesta, que alguien pensará que es absolutamente verdadera. No obstante, se ha comprobado que las personas no cambian, el destino y el sufrimiento son pasatiempos espirituales de Dr House convertidos en abismos pensantes. Por lo que yo sé, un acto de habla es un diagnóstico médico. 

ADIÓS, DR HOUSE XL







Entonces, pasar de la limpieza bucal a descripciones definidas respecto a las personas que no cambian, luego habrá noticias sobre el carácter caótico de una calle plagada de escombros humanos, no es estético. Aunque si preguntas ¿Un día feriado es una oportunidad médica para que las personas cambien y a su vez una nueva forma de gobernar sus propios demonios internos?

ADIÓS, DR HOUSE XXXIX





Ahora, desde la posición relativa de un comedor, al acudir al espacio sagrado de una conexión humana, cabe recordar que las personas no cambian, si esto es así no logré recordar quién se lavó los dientes. De esta manera, esperé que cerrara la puerta para continuar observando. 

lunes, 17 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE XXXVIII






Avanzar sin transar, según algunos pacientes milenarios, con más dudas de las razonables, y el silencio elocuente de Dr House permite condimentar los misterios inescrutables del cuerpo humano, no siempre es saludable ser el protagonista ante el destino. 

ADIÓS, DR HOUSE XXXVII






Día a día, llantos por evasivas callejeras y juegos de lenguaje que alimentaban la visión pesimista de nuestra radical condición, aunque la habitación del protagonista carecía de Uber Kuchen y Spotify Premiun.  

ADIÓS, DR HOUSE XXXVI






Resulta inverosímil, mientras corren los segundos, la inveterada capacidad autodestructiva y al mismo tiempo penetración analítica para buscar la verdad sagrada en la corporalidad humana, eso sí, lo descubre a través de personas inclinadas a dejarse llevar por la publicidad cancerígena de diagnósticos Isapre o Fonasa. 

ADIÓS, DR HOUSE XXXV






 Para este médico irascible, ateo y misántropo, es interesante en tanto pasatiempo espiritual, ser adicto a los acertijos, pues atenúa su propia agenda de demonios personales, y ante todo puede ser tomado en cuenta más allá si es puntual o está aseado. 

ADIÓS, DR HOUSE XXXIV





Cada capítulo de Dr House es una lucha, a veces, honorable y frenética acerca de organismos pluricelulares, impregnados de visceralidad y religiosidad, que abarcan los espacios públicos del hospital universitario, no sólo en la vida urbana de New Jersey, porque no hay duda alguna de las necesidades personales que padecen los pacientes encadenados  al querer propio. Incluso, son deliberadamente corderos. 

domingo, 16 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE XXXIII





De la aventura sin límites que entraña cada pirueta del protagonista, de repente, la manera religiosa para enfocarse ante todo en el razonamiento lógico e inducción constante, no sirve mucho para entender sus demonios internos navegando por las calles íntimas de sus pacientes, y es divertido cómo no le importa ser misantropo y cínico a cualquier hora. 

ADIÓS, DR HOUSE XXXII






Cuando su casual proyecto continúa, por ejemplo, en el capítulo 9 “DNR” (T1), de la estridente pero honorable agonía del músico trompetista afroemaericano, que si bien es consciente de sus limitaciones anatómicas y personales, también tiene la agudeza penetrante de formular preguntas no PSU y saber el sentido originario de la obsesión enfermiza de Dr House, porque supo que la encerrona ancestral de la vida es demasiado infalible para dejárselos a los médicos y sacerdotes. 

viernes, 14 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE XXXI






El proyecto inacabado que cada enfermo provoca, la enigmática tensa calma de la biología de la vida a través de juegos temerarios de ADN, más las pasajeras alegrías de sus familiares que mienten con énfasis, para posteriormente evocar las imágenes paganas de Dr House comiendo sandwich con mucho colesterol. 

ADIÓS, DR HOUSE XXX








Diversas miserias anónimas que pintan la realidad humana de innumerables pacientes, puesto que, asumen sus móviles conductuales y gestos sagrados como sus agendas de adicciones personales. No es trivial darse cuenta de un proyecto de pensamiento planetario, desde un bastón cuyo olvido de estar en el silencio no es grosero, sólo basta observar con suma inmoralidad. 

ADIÓS, DR HOUSE XXIX







Siendo frágiles segundos en búsqueda frenética, para el ciclo sin fin de la vida, del sentido originario de nuestra existencia, trae un genuino despertar a Dr.House, porque asume una postura de desasosiego respecto al nativo aburrimiento de la civilización moderna, pero piensa más allá de la legalidad vigente y su bastón es su metalenguaje. De esta manera, las personas no cambian, ya que persisten en sus miedos al vapor del primer café. 

ADIÓS, DR HOUSE XXVIII







Lo que será, será. Es una verdad de hecho, pues, en un capítulo surgió dicha afirmación, que la misma vida como pasión teatral, un frenesí de enigmas corrosivos para entender las sinuosidades somáticas y excentricidades anatómicas del cuerpo humano. Y él juega a ser un dios, cuando enfrenta al ADN dice “ No eres aburrido”.  

ADIÓS, DR HOUSE XXVII






Esto otorga un cierto glamour ideológico e inclinación a la ingesta de café kuchen, a esta afirmación, porque, ninguno de sus subordinados, si bien asombrados aunque no transgresores con lo que decía su jefe, escribieron piruetas en la pizarra de acrílico, en la oficina del jefe de departamento de diagnóstico médico. 

jueves, 13 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE XXVI






Se instauró, desde el primer capítulo, la afirmación ¡todo el mundo humano miente!, que incluía la totalidad viviente, biológica, histórica, identitaria, callejera, ideológica, sexual y existencial de cualquier hijo de vecino de carne y hueso perteneciente a la homo sapiens. Por lo tanto, la interpretación del dogma anterior es que las personas buscan afanosamente planificar las regiones más vírgenes de sus calambres en el alma. 

ADIÓS, DR HOUSE XXV







A medida que transcurría el diagnóstico diferencial de sus lacayos sobre cualquier paciente enfermo, surgía un interesante campo minado de misterios sin resolver, jamás pensaba en acudir a lo medicamente correcto y legalista de sus colegas de decisiones abúlicas. Dicho de otro modo, su bastón y él revelaban el juego verdadero.

ADIÓS, DR HOUSE XXIV







El acontecer personal de sus pacientes oscilaba entre el nacimiento y la muerte, se complementaban de tal manera porque no le importaba la broma finita de la moral familiar, que los quebrantos o risas acotadas era una sonata de otoño para las masas ciudadanas que compran café torreja o kuchen. 

ADIÓS, DR HOUSE XXIII







Después de lograr breves piruetas, eso creo, acerca de la afirmación “me interesan las personas, pero no sus conversaciones” la condición médico-existencial de Dr. House, tras el trascurrir irreversible de sus acciones y de sus discursos, es digna de dicha broma, si bien el código moral permite ser menos optimista. 

ADIÓS, DR HOUSE XXII






Con ello, la solemne manifestación cósmica, respecto al material del cuerpo humano, que refleja un diagnóstico médico seduce no sólo los juegos misteriosos del lenguaje humano, también las ausencias constantes de la mirada que acontece. Aunque su paciente autista, tal vez, le regaló una broma infinita. 

ADIÓS, DR HOUSE XXI






Cierta inclinación a describir y explicar la herida muda, que entraña vivir en la modernización capitalista, a fin de cuentas, porque ésta entraña un respeto incondicional a los dispositivos de control y de instrumentos callejeros de dominación que nos regaló Pink Floyd. En efecto, es un juego divertido y patólogico para Greg House no ocuparse de su apariencia física ni de su fisonomía fáctica, pues podrá asumir un amor inescrutable a las personas que padecen Síndrome de Asperger. 

ADIÓS, DR HOUSE XX








Cada diagnóstico médico modela, escudriña y configura las regiones vírgenes de la subjetividad humana, algunos capítulos como ( Tres Historias, Líneas de Arena, Método Sócratico) versan sobre cómo los pacientes nacen y mueren a la vez demostrándolo, o a través de actos de habla o de miserias ancestrales, pero mintiendo sobre sus trayectorias vitales o historiales familiares.

ADIOS, DR HOUSE XIX







No hay nada que no pueda ser explicado por él, en lo que refiere a la realidad humana, pues, sólo adquiere algo de silencio elocuente y a la vez rigor analítico mientras está cojeando. Por lo tanto, cuando dice que las personas no cambian, nunca elude que las calamidades de la existencia humana son sublimes perversidades que nos configuran en cualquier esquina de barrio. 

ADIÓS, DR HOUSE XVIII







Tan simple como comprender, que el mejor invento de la vida ha sido la muerte, si bien hay razones desconocidas que nuestro protagonista intuye, y las razones desconocidas de los pacientes que optan por seguir mintiendo para asumir su frágil trayectoria vital. Si yo miento, luego “no sé qué”.

ADIÓS, DR HOUSE XVII







Desde un diagnóstico médico a sus líneas de nacimiento, siempre y cuando sus protagonistas esten ubicados en New Jersey, respecto a su significado humano podemos decir, que aporta sucesivas revoluciones silenciosas en la subjetividad inconclusa de los doctores a cargo, sus enfermos, los dueños de los bares, sus hijos nacidos tras la generación X y diversos héroes anónimos que ayudan a Dr House a no subestimar la posición del bastón. 

ADIÓS, DR HOUSE XVI






Ante la falsa ilusión de que las personas cambian, optamos por construir una trama dinámica de relaciones humanas con certeza moral para que podamos adoptar la ancestral hipocresía de pensar que somos únicos, auténticos y dueños de las calles. De algún modo, cada segundo trascurrido es el día del “juicio final”. 

miércoles, 12 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE XVI







El acertijo delirante de los casos médicos, según el protagonista, no hizo más que representar la fragilidad de los asuntos humanos, la tensa calma del lenguaje como forma de vida y la realidad humana. Porque, en caso contrario, es enloquecer por cuenta propia si no eres capaz de vislumbrar que reducirlo todo al pensar calculante, es caca. 

ADIÓS, DR HOUSE XV







Sus lacayos observaban atónitos, fastidiados, sorprendidos, intimidados, apasionados y sugestionados por el fenómeno de la vida humana, que se deja traslucir a través del diagnóstico médico en cualquier lugar del Hospital Universitario Princeton Plainsboro, porque es divertido cuando no haces piruetas predeterminadas. 

ADIÓS, DR HOUSE XIV






La existencia anónima de nuestros días, que subsidian la miseria del personaje y condimentan adecuadamente nuestros miedos más sagrados, provoca un éxtasis gestual y asombro elocuente de sus lacayos bien adoctrinados tras cada diferencial médico: los doctores Allison Cameron, Robert Chase y Eric Foreman conforman el equipo de diágnostico. 

ADIÓS, DR HOUSE XIII





Desde la vasta conmoción moral ejercida implacablemente por Dr. House, cuando exige a sus empleados pensar de manera diferente a base de argumentos razonables y coherentes sumado a la adicción por observar a sus pacientes, habla a viva voz que las personas no cambian. Entonces, el espacio público de las enfermedades seduce a nosotros los hipócritas televidentes. 



ADIÓS, DR HOUSE XII






A veces existen respuestas sin preguntas, esta situación de hecho es interesante, en la cual Dr.House busca claridad explicativa respecto a la enfermedad, pero acerca de las relaciones personales no hay respuestas, pues significa generar conexiones humanas. Esto quedó muy claro, en el capítulo 15  “Infiel”( Temporada V), ya que, enfrentarse al pasado es ir más allá del caractér legalista y moralizante del libre albedrío. 

ADIÓS, DR HOUSE XI






Desde indigentes militantes pasando por sacerdotes atormentados y mujeres violentadas sexual y psicologicamente, aunque los enfermos desahuciados también otorgaron una dosis de intrigante terror a la nada, y la loca aventura de la fe. 

martes, 11 de septiembre de 2018

ADIÓS, DR HOUSE X






Cada caso médico es una especie de abismo pensante, porque, sólo le interesa el acertijo que subyace al paciente, hace de la observación e ironía una experiencia de lo inefable y convenientes complicidades con algunos héroes anónimos, o sea, dialogar con personas conscientes de sus calambres en el alma.

ADIÓS, DR HOUSE IX






Muchas preguntas sin respuestas uno propuso a medida que las temporadas de la serie continuaban, para este obsesivo-misántropo, desde el baño o living comedor, también era poco estético y deshonroso pensar que durante el año 2005 habría opciones plausibles de comprender la encerrona de la vida misma. 

ADIÓS, DR HOUSE VIII






El querer humano que aflora mediante el diagnóstico médico de Dr. House, es trascender la tiranía de lo cotidiano, y su mayor conflicto reside en cómo el enigma de los enigmas de la condición humana puede revelarse:¿ Cómo saber si una enfermedad del paciente, a través del uso de la razón instrumental y lógica científica, permite develar el carácter enigmático de la existencia humana ?

ADIÓS, DR HOUSE VII






En ocasiones, es una excusa para inventar una nueva forma de gobernar nuestro libre albedrío, que las personas no cambian, pues, en los capítulos de Dr. House, también saber que estamos encadenados a nuestro querer, existía la historia paralela a la trama principal para legitimar sus aprehensiones acerca de nuestra radical condición. 

ADIÓS, DR HOUSE VI






Buscó gobernar a esos demonios internosque se transformaban en su profesor de ciclo básico, aunque su dolor permanente en la pierna derecha convertía toda conversación en un soliloquio navideño, porque, dicho sufrimiento reflejaba cierta tendencia a mantenerse alejado de las personas. 

ADIÓS DR HOUSE V






Siendo un adictivo observador de la condición humana, su naturaleza autodestructiva y misantrópica, sus milagros inesperados son tener interés en las personas, pero no en sus conversaciones. Por lo tanto, el silencio tiene acción más allá de la liturgia del lenguaje consensuado.  

ADIÓS, DR HOUSE IV







Ante todo, sus heroísmos anónimos para generar diagnóstico médico y profundo desprecio por la humanidad, significó dibujar sinfónicas aventuras éticas en los cuerpos de los pacientes. Entonces, era una constelación de impresiones fuertes, las luces y sombras de la psiquis humana, darse cuenta. 

ADIÓS, DR HOUSE III






Eso ocurría tras cada capítulo visto, era una ficción que reflejaba la responsabilidad de ser ante los demás algo, y no nada, lo cual es interesante cómo concibió la verdad sobre ser “homo sapiens” en un Hospital Universitario en la ciudad de New Jersey.  

ADIÓS, DR HOUSE II






Desde el primer capitulo “Todo el mundo miente”hasta el último capítulo “Todo el mundo muere”, logré captar que las enfermedades asombran al lenguaje humano. Por esto mismo, emergió entonces este protagonista y su genialidad cínica para desocultarlo cada día, de la misma manera, hacer su trabajo y solucionar el acertijo a través de la persona enferma. 

ADIÓS, DR HOUSE





Cuando tenemos que vivir la existencia humana, en nuestro presente cotidiano, deriva en valiosas tonterías e invenciones repentinas, pero existió alguien en tanto obsesivo por el misterio y la materia oscura, sin embargo que capta los ecos psicodélicos del cuerpo humano. De esta manera, aludo a un médico adicto a la observación, que arde en preguntas y militante incondicional de la racionalidad occidental, cuyo nombre es Dr Gregory House. 

lunes, 10 de septiembre de 2018

¿ COLAPSOS?







Un libro viajero aparece sin preguntar
Descifrando signos, señales y símbolos sagrados 
Conversaciones en la catedral insumisa de cafés marginales 
Mis alumnos observan atípicamente hacia el noreste
¿Cómo pasó que estamos condicionados por la modernidad?
Hace años que hemos afirmado el adiós
Sólo capté el nacimiento familiar de Netflix 
Ojalá exista un documental para Juan Luís Martínez. 

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿ CONSTRUCCIÓN CULTURAL?







Que yo exista sin victimizarse no es trivial
Es la permanencia de la incertidumbre lo relevante
Con el amor duradero y sus efectos generacionales 
Una didáctica cafetera surge sin piedad 
La catedral del mirar sugerente es el Chile Profundo
A lo lejos dos mujeres rozan sus cuerpos domesticados 
Luego persisten en adoctrinarse para construir imágenes Google.

ESCUCHANDO "SPACE ODDITY"







De la química de la vida a la biología de la vida
La extraordinaria pregunta sin ambiciones escolares
Convertida en una genealogía de la moral tras la duda radical
De infinitas interpretaciones que corroen al adulto o niño
Es el misterio de los misterios seguir problematizando
Cuando exigimos claridad de pensamiento
Ciertas ocurrencias configuran nuestro ser en el mundo. 

ADIÓS, CUARTOS MEDIOS







Esa altiva impaciencia por controlar 
Lo peor es hacerse vulnerable desde el mirar de una red social
Cuando escriben están impregnados de dioses ausentes y relgiones seculares
Aun no sabemos cómo llegó a la vida
¿Qué hicimos para ser administradores de nativos aburrimientos?
¿La respuesta es silenciar nuestra abrumadora existencia?
¿ O compartir instantes cotidianos con personas desconocidas?

TIERRA DE HOJA







Tratados de moral humana 
Surgen a cada momento inesperado si lo conversas 
Nosotros nos comportamos de manera extraña sin ser imprescindibles
Es un acto de coacción permanente vivir en la modernidad capitalista
Miradas históricas que nos persiguen y a la vez estremecen
Cuando usamos los actos de habla para vislumbrar respuestas
Continuará comiendo su sandwich 4K de proteínas. 

PARA EL DUQUE BLANCO








Vida y muerte somos en tanto enigmas constantes
Existe la opción de deshacerse de todo sin darse cuenta
Pero uno abdica de la íntima procesión de pensar
Desde la población del Chile Profundo existe alguien
Que siempre te ayudará por la avidez de impresiones fuertes
Podemos jugar unos juegos peligrosos aunque divertidos
¿ No se reduce a leer revistas de comic en una habitación?

RATATOUILLE MÁS UP







Fantasmas que regalan instrucciones específicas
Nos dicen “no busquen la verdad sino el asombro”
Inquietudes satirizadas por las pedanterías del rigor academicísta 
Todavía hay calles de tierra que generan locuras
Que trascienden nuestro cerebro humano
Sin grandes utopías colectivas
Las historias personales de una selfie son segundos
De una superstición muy difundida. 

ADIÓS, DR HOUSE CXCII

Simples etiquetas conceptuales, en mucho de los capítulos emitidos, para captar el sentido último de un diagnóstico médico plagado de...