jueves, 30 de noviembre de 2017

MISERIAS PATAGÓNICAS





Adiós a esos días de acuerdos suprapartidistas. Sin embargo, las hojas de otoño lucran. Lucran contra la semántica consensuada de los hablantes ciudadanos y los decesos simbólicos de las grandes narrativas oficiales.

MISERIAS PATAGÓNICAS


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Cada día de Julio era una lenta agonía hacia lo desconocido. Todavía se enfatizaba el más acá, existía una nueva forma de gobernar, las hojas de otoño captaron la imagen icónica de lo que dejó de ser.

MISERIAS PATAGÓNICAS




La creatividad desbordante de las hojas de otoño y sus razones desconocidas entregadas a los mandatos inmediatos de Julio, respiraban el airea claroscuro de la fugacidad siniestra de los segundos de Julio, esculpían cómicos acontecimientos humanos. Era la comicidad de la escena democrática, de esos seres dados a la conclusión tiránica de las burdas sutilezas sociales. 

MISERIAS PATAGÓNICAS




Si hay más panes de barrio, entonces los soplos del presente son manifestaciones callejeras de una mirada errante pero muy dulce para hacerlo en compañía.

MISERIAS PATAGÓNICAS





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Vuelven incansablemente los errores humanos producto de nuestro deliberado perspectivismo callejero. Porque todos se atreven autoafirmarse en tanto calle hegemónica de panes terrenales. Más encima vivimos en la enigmática experiencia humana encadenada al querer humano cuyo olvido es inexorablemente evidente. 


MISERIAS PATAGÓNICAS





Aun cuando pueden hacer atajos, este drama humano degusta de las salidas graciosas que traen consigo los instantes eternos de las hojas del Lago Llanquihue. A más observación, más experimentaciones lacustres.

ADIÓS, DR HOUSE LVIII

Hasta vislumbrar el temblor deliberado de una respuesta precisa, disminuir el umbral de dolor etiquetado y verificar la mentira que af...