jueves, 20 de julio de 2017

Miserias Patagónicas




Un vasto campo de rarezas generacionales, a través de calles de pavimento concesionado, su nombre oficial es Frutillar, suscita eventos finitos para el regocijo de turistas muy arraigados en planes de telefonía móvil, cuando cayó otra hoja de otoño. Por lo que alguien oyó, ella sabe asumir su estela de lealtad con el destino.

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