martes, 11 de julio de 2017

Miserias Patagónicas




Con algún recuerdo que supone estar viviendo la complicidad esa calle que dice adiós. Si bien estamos condicionados por todos los afanes humanos de su disolución racional ante la modernidad, aunque el avance silencioso de cafés espressos genera una oportunidad. Entonces, las confesiones del niño en la esquina de la calle sureña resultó enigmática pero conmovedora.

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