martes, 11 de abril de 2017

Miserias Patagónicas

No esta de más aludir a la aseveración “Después de la lluvia todos somos empiristas”, para explicar el abandono permanente de los turistas extranjeros a la narrativa callejera de una civilización en el crepúsculo, es una interpelación a una verdad primigenia que sirve para mitigar nuestra fragilidad como sujeto epistemológico. De buenas a primeras, a decir verdad, somos protagonistas inexpertos de la verdad que subyace al cosmos. Por lo tanto, habrá que vivir absortos en la soledad sin lenguaje oficial. 

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