martes, 25 de abril de 2017

Miserias Patagónicas


La visión singular de los turistas genera confesiones desinteresadas cerca del barrio que colinda con otro Lago que condiciona la subjetividad íntima de unos animales paradójicos y adictos al abismo. Pero continuando con la belleza siniestra de un hecho, a fin de cuentas, hubo menos niños en las riberas de esa agua color esmeralda. 

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