sábado, 8 de abril de 2017

Miserias Patagónicas

Su más grande virtud, en este caso, para aquellos habitantes de esas calles de Junio, es la riqueza apasionada de una partitura en el pasaje del vecino, para seguir existiendo habrá que rezar aceptando el silencio eterno de Dios. Por si acaso, en algún ciudadano lacustre irrumpió su radical condición de algo. 

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