jueves, 20 de abril de 2017

Miserias Patagónicas


La verdad del Lago es saber negociar con la realidad humana en perpetuo movimiento. Porque un día en cualquier calle adyacente a la ciudad es olvidar lo que duele manifestar un silencio forzado por la obviedades de una escolarización decimonónica. A partir de esos olvidos humanos, no hay vuelta atrás, lo divertido fue conversar con personas desconocidas que jamás volvió a ver.

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