domingo, 2 de abril de 2017

Miserias Patagónicas

Así pues, la vida sigue siendo una encerrona porque la educación formal estandarizada cosifica toda locura propuesta, habrá que experimentar otros experimentos gourmet. Con una inyección de vitalismo permanente, si apostamos por tomar conciencia de sí, no hay plan móvil de minutos que sirva para mitigar el duro de los días. Un aquí y ahora que negocia con las calamidades latentes de la psiquis humana. 

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