sábado, 8 de abril de 2017

Miserias Patagónicas


Están ahí, por ejemplo. Desde escombros naturalizados como tal, sonidos desgarradores de jóvenes con escasa tendencia a una pirueta anual, escolaridades laxas y mediocres para extraer esa locura geológica, desgracias ajenas para validar sus propias miserias morales, juegos del lenguaje vertidos por los perros vagos orinando al bus interprovincial, madres abnegadas e incondicionales de sus hijos pródigos, onces inventadas para evocar la Appassionata de Beethoven, fabulaciones lacustres que irrumpen al atardecer de  Enero al captar la secreta elocuencia de una calle con ferias costumbristas, esas hojas de verano que caen para evocar las segundas impresiones del observador, avenidas principales llenas de corrosivas afectaciones humanas y burdas sutilezas sociales con tal de legitimar el poder pastoral de la modernidad.

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