sábado, 11 de febrero de 2017

Miserias Patagónicas

Nunca sabremos la historia íntima de los protagonistas acá en el bus, de este modo, cada conversación fue un frenesí de prejuicios impuestos por la despiadada modernidad, pero el sabor de un Barros Luco es patológico como transgresor. Todos los europeos y estadounidenses embelesados ante el ciclo lacustre del sándwich, sin necesidad de ir al infierno. 

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