viernes, 17 de febrero de 2017

Miserias Patagónicas

Cada instante, en Puerto Varas y sus alrededores, era el arte de la disolución racional. Para derivar a otro momento de rareza humana, si bien no fue desagradable ni aburrido, esa disolución racional vertida en el rostro reflexivo de los demás, incentivó la alegría delirante en su boca cuidada. La que también disfrutó de mariscos australes y cafés nativos. 

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