jueves, 19 de enero de 2017

Simples Recuerdos

Cabe señalar que aludir a un epílogo es ser redundante con la historia de la calle, porque ella transgrede todo intento restaurador de una especie animal adicta a crear problemas imaginarios con un historial intelectual a través de sus interpretes más palaciegos y comunitarios, no muy lejos del jardín del vendedor de dulces enigmáticos, pero dispuesta a jugar a un juego que posiblemente perderá. Sin embargo, el propósito de esta confesión es entenderla, no curarla. 

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