lunes, 12 de diciembre de 2016

Así fue


Al fragor de un rezo transcurrido, que tiende a ser humano, asoma como el simulacro de verdad cotidiana, a medida que la experiencia de ensayo y error escenifica sus primeras impresiones tras breves descansos callejeros. No hay descanso para esas ciudades, quisiera olvidarlo del frenesí descarnado que implica inexorablemente darse cuenta de estar despierto. De este modo, así fue.

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