miércoles, 9 de noviembre de 2016

Así fue


Aun vivimos en la inextricable esfera de los deseos habituales a diario, porque para estar creyendo algo, disponemos de una dulce condena respecto a confesiones imperecederas. No es necesario hablar para actuar como persona articulada en criterios lingüísticamente aterrizados, eso espero.

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