lunes, 19 de septiembre de 2016

Confesiones Lacustres



Alrededor de los panes amasados y de los textos sagrados de carnes rojas,  conmueve. Cuando captas, en el Parque Huilo-Huilo, el sonido redentor de la música como excusa razonablemente caótica. Ante la locura de enfatizar y a su vez seducir al querer propio con los demás, la vida personal hecha singularidad sureña, desde la música, indica que estamos adictos a la realidad que conmueve. Y dejarnos maravillar por el fenómeno de la vida humana.

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