viernes, 30 de septiembre de 2016

Confesiones Lacustres


Si alguien apuesta a innovar para convertir lo diagnosticado en algo sencillo, prepárese para un segundo café campesino, tal como existe poco tiempo cronológico, este personaje kuchen no es el gobernante del universo, no lo malgasta viviendo el dogma de otros, vislumbra un horizonte de sentido más allá de lo posible. A mayor simplicidad, menos adicción a los rituales carcelarios de una cena de licenciatura de 4 medios.

Confesiones Lacustres


La lógica implacable de la creación gregaria de los bípedos al fragor de una pirueta en la ciudad de Valdivia. En una de esas, espero lograr explicarme para ser menos predecible, durante pasajeros sufrimientos urbanos parecen muy interesantes. Con ello, lo transforma en una idea maravillosamente implacable  e indispensable para  comer  algo  kuchen.

Confesiones Lacustres


Estimar la importante consideración gourmet, entre torreja y queso con hongos, en el universo identitario a partir de un día nublado, el inicio de algo novedoso para continuar con el ciclo evolutivo de la trama humana. Desde acá, crear algo que jamás hubo. No hay que generalizar esta señal del destino.

Confesiones Lacustres


El fenómeno sureño de fomentar los raros peinados nuevos, él y sus líquidos naturales, ya que demuestra su capacidad de sobrevivencia asumiendo la carga callejera de comprar un producto determinado: un chocolate amargo producido por una PYME de 15 trabajadores.

Confesiones Lacustres


Recién ahora estoy conversando sobre la miseria humana. Así pues, este momento de relevancia pedestre es una ancestral mirada acerca de los orígenes del hombre, ante todo, entre tantos lagos habrá acontecimientos irrepetibles. Por ejemplo: las preguntas tienen su propia existencia mediante unos jugos naturales de unos arboles ancestrales.

Confesiones Lacustres


Esa redención de primavera harto Kuchen, la de asumir que todos nos enfermaremos clasificando a los demás, tras esta imposición del azar mediante muchas onces desatadas, unos cuantos campos tormentosos y torrentosos de la interpretación humana logran forzar a la realidad a silenciarse. Puede que la realidad sea incognoscible, pero los héroes anónimos del pan son músicos de verdades mutiladas.