miércoles, 31 de agosto de 2016

Confesiones Lacustres


La soledad desgarradora del protagonista, cualquiera es algo, en réplicas narrativas y salvajismos nacientes, envuelto en la suave complicidad de los dulces orgánicos. Sólo intuye, con la mirada fija en las acciones de sus posturas ideológicas, que las cadenas menesterosas del querer son sagradas enfermedades para incentivar la curiosidad, implicará nuevas impresiones funcionales para degustar un queque de chocolate más una botella con agua mineral.

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