lunes, 15 de agosto de 2016

Confesiones Lacustres


La valoración ética de una lágrima que avanzó inexorablemente por los acontecimientos históricos de un país teatralmente en ardor identitario, puesto que, millones de bípedos carecen de la claridad de pensamiento para darse cuenta de que la “caca” es “caca” y la orina es orina.

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