sábado, 20 de agosto de 2016

Confesiones Lacustres


Se podrá llorar e incluso reír, pero nunca habrá una excusa para comprender a la calle recién inaugurada, no obstante esto, siempre está queriendo el bípedo compartir vínculos de pertenencia con el otro, bueno, su don para percibir cosas extrañas vinculadas a la subjetividad humana en ese mes de las empanadas de pino y algunas de queso chanco, resultó divertido. Por lo que yo sé, nadie posteriormente enfermó del estomago, muy conveniente para ilusos vehementes.  

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