miércoles, 31 de agosto de 2016

Confesiones Lacustres


El descubrir preguntas cuyos vacíos no se pueden llenar, atemorizados por la profundidad de sentido planetario que suministraba el cinismo de cualquier calle al servicio de la biología de la vida y delirantes observaciones del vecino del Persa San Bernardo. Luego, él reconoció cierta debilidad por las tortas con Stevia.

Confesiones Lacustres

Una importante expresión de claridad humana respecto al saber cuándo ser adictos a la observación y a la vez creadores militantes de preguntas súbitas, porque el universo sigue expandiéndose sin dejar muchos postres genuinos.



Confesiones Lacustres

Un amigo indeterminado, como cualquier organismo vivo que valida la evolución humana, no obstante existió para hablar sobre tortas de mil hojas con servilletas blancas muy tímidas, también no hemos olvidado la perplejidad de existir para comprender la realidad que aparece. Por si acaso, el fenómeno de la vida tiene sus rarezas de fin de semana largo ¿Para qué entender si el cambio nos viola a diario y a su vez somos irregularidades en el origen?

Confesiones Lacustres


Desde el inicio expansivo de la historia humana, hubo conexiones que lograron explicar anónimos asuntos tocantes a la Vía Láctea, otros prefieren engullir y degustar unos dulces importados desde el plato de cierto amigo, pero somos un diminuto segundo cósmico ¿Qué significa? Que existe algo, más bien, que nada.

Confesiones Lacustres


El azar como la creadora moralidad de este joven adulto, de repente, y esos mamíferos creen saber la respuesta a las revoluciones de Congreso Termal, desde la expresión de inmortalidad cognitiva cuanto refleja su acertada visión misantrópica respecto al ingerir cafés filtrados al mismo tiempo acontecen divertidas formas de inmortalidad callejera.

Confesiones Lacustres


Si está comiendo, entonces puede pensar más allá de los limites lenguaje de un país incipiente. En ocasiones, su horario vespertino abusa de los silencios elocuentes del azar, de lo que sabemos es sorprendente. Por tanto, digno de ser sufrido para inventar valiosas tonterías de una ilusión persistente.

Confesiones Lacustres


La soledad desgarradora del protagonista, cualquiera es algo, en réplicas narrativas y salvajismos nacientes, envuelto en la suave complicidad de los dulces orgánicos. Sólo intuye, con la mirada fija en las acciones de sus posturas ideológicas, que las cadenas menesterosas del querer son sagradas enfermedades para incentivar la curiosidad, implicará nuevas impresiones funcionales para degustar un queque de chocolate más una botella con agua mineral.