viernes, 22 de julio de 2016

Confesiones Lacustres


Progresivamente al satisfacer las necesidades más primitivas pero nobles, el joven ciudadano, algo de niñez profería su rostro laico, comentó para sus intimidades inconfesables la maravilla de la espiritualidad, en otras palabras, redescubrió la calle en cada gesto de autosuficiencia escolar. Solo rió para dudar.

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