miércoles, 20 de julio de 2016

Confesiones Lacustres


Tal vez, estamos negociando con nuestros demonios internos, de alguna manera, después la vida misma pedirá cuentas con intereses incluidos, buscándose en el ámbito de lo indecible que no hay lenguaje posible, pero teniendo presente la inocencia salvaje de una palabra proferida por ese joven adulto. No es aburrido éste a medida que comparte su intimidad genuina con el silencio elocuente del café que ocurre. Solo irrumpió para descubrir su no identidad.

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