viernes, 17 de junio de 2016

Confesiones Lacustres


Cuando las personas no cambian, el frenesí entrópico de la estupidez desde la otra vereda, solo sé que Darwin, Copérnico y Freud optaron por los pequeños placeres del café Juan Valdez, de tanto observar hubo opciones de persistir en las sombras de una civilización.

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