sábado, 25 de junio de 2016

Confesiones Lacustres


Un almuerzo que genera idiotismos necesarios. Una maravilla de imprevistos, durante ese instante, que justifican un café granulado más un trozo de Arrollado Primavera. Sin entrar en asuntos humanos, da un sabor a calles abandonadas por el tiempo. Lo que asombra, engrandece y conmueve es la visión desprejuiciada que puede regalarte una comida.

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