miércoles, 29 de junio de 2016

Confesiones Lacustres


La deuda es vivir de acuerdo a dogmas asumidos. Una condena que impregna al ocurrir gestual de un joven dispuesto a llorar en la plaza pública de su comuna, no admite excusa acompañarlo con jugos artificiales, cuya creación humana suele ser novata. Sin historias divertidas, olvidaremos al joven Fedor Dostoievski.

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