miércoles, 29 de junio de 2016

Confesiones Lacustres


La historia personal de una calle estremece al anónimo lector. Sus heroísmos anónimos son mitos que nunca volverán, cuando estás viajando por la Selva Valdiviana, la singularidad humana es innombrable. Porque sugiere la posibilidad de comenzar algo para vivirlo en la ausencia, si bien los sándwich de pan hablan su propio lenguaje, de unas migas adictas a sus tarjetas de crédito.

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