sábado, 4 de junio de 2016

Confesiones Lacustres


La gracia intimidante del oler un trozo de pan muy crujiente, que comparte proyectos en común de permanente singularidad conductual con los pasajeros del bus y con los adversarios de la panadería ubicada adyacente al Persa, que todavía sigue esa aventura de conseguir su gran legado, y fingir asombro cuando renace el pan de aceituna en las cercanías de San Diego con Nuble.

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