sábado, 21 de mayo de 2016

Confesiones Lacustres


Recomendaciones éticas de las mujeres, porque ellas son imposibles de aburrir, sería una ética callejera, nada es lo que parece, sabiendo que estamos encadenados al querer, de la misma forma, provocan un saludable encuentro con las bondades siniestras de una revolución cerebral. Nada sabemos de una palta con realidad propia, si es que hay lenguaje.

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