sábado, 21 de mayo de 2016

Confesiones Lacustres


Todos ellos conviven con tentadores instantes ideológicos de los bípedos, a decir verdad, desde la mañana siguiente al Hostal sureño, hasta los viajes laberínticos por el barrio sur de Santiago Centro, queda claro que negociar es jugar de manera glamorosa ante el ciclo sin fin. Sin almuerzos, no hay variedad en la razón callejera.

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