sábado, 28 de mayo de 2016

Confesiones Lacustres


Sin énfasis humanos, no hay locura. Se concibe el mundo, aún no olvido los sobres de Juan Valdez en las calles expertas de San Diego, como una incesante búsqueda incontrarrestable de servilletas recién robadas. De otra manera, emerge un recuerdo que logra coincidir con la espectacular conmoción de un perro durmiendo que ignora su verdad. O, tal vez, nos han convencido de eso.

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