domingo, 6 de marzo de 2016

Confesiones Lacustres



Ahora, en este instante, millones de jóvenes intentan ser dioses pequeños usando los dispositivos de control ideológico de toda calle occidental, en sentido estricto, son esclavos del espacio sagrado de las interpretaciones entre Cheesekare y Salchichón Cerveza, pero muchos amigos turistas no permiten revelar el sueño dogmático de razonar en la visceralidad delirante de un bar porteño. Si hay pipeño, hubo lágrimas de tango.

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