sábado, 19 de marzo de 2016

Confesiones Lacustres


Una apuesta sin sutilezas gestuales y a la vez con efusiones sagradas de demonios sagrados, sin embargo, aún no logré terminar el Idiota de Fedor Dostoievski. Pero sin su aparición radical, mi creación literaria es aludir al carácter demencial de un calle en permanente negociación con la realidad, seguiría siendo un bípedo más entontecido y menos dispuesto a entender las complejidades indecibles de los niños tras su segundo día de clases.

No hay comentarios: