sábado, 19 de marzo de 2016

Confesiones Lacustres


Estamos descansando en otra ciudad del sur, callejera y prejuiciosa que suele estar habitada por humanos, a viva voz, dice el mito que sus calles están impregnadas de maderas milenarias y de melodías urbanas entroncadas con miserias de menú adherido a la inagotable estupidez humana.

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