jueves, 21 de enero de 2016

Historias de Persa


Aparentemente consolidado, la elegancia surrealista de los chocolates de cacao, porque no faltó el visionario que vendió para recordar que era día jueves,  si bien bastante acotado a la agenda de adicciones personales de sus consumidores, también continúan negociando afectos humanos en medio de cuestionables utopías gourmet. Sin un frasco de aliños surtidos, no hay conexión con las emociones.

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