sábado, 14 de noviembre de 2015

Historias de Persa

Descubrí, una década más tarde, que comprar en el Persa, no es asumir la derrota de alguien al lado tuyo, sino que reconocer que cualquier emprendedor puede ostentar la etiqueta de Google de calle. Sin hacer más comentarios, aprendí a jugar. 

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