jueves, 30 de abril de 2015

Adiós a una calle


Un experimento que continúa haciéndose, en estos tiempos históricos líquidos, donde otros confunden a otros, la historia humana como la historia de las calles recién inauguradas, para buscar esos misterios siderales que expresan los arboles masivos contiguos a una avenida importante, pero dispuestas a observarnos.

Adiós a una calle


Son interminables los cursos de acción directa que cada instante nos enseña, de buenas a primeras, somos arrendatarios de verdades mutiladas, cuya maravilla terrible se convierte en Horario Valle para esa botella. Lo interesante de hidratarse para recordar que somos hijos de supernovas.

Adiós a una calle


Seria un inédito acontecer existencial, para una hora de nacimientos cotidianos, desde donde surja el extravagante néctar de una botella con agua mineral. No sabemos si es una Benedictino o Puyehue, por lo que habrá que querer.

Adiós a una calle


El significado de una calle puede ser degustado junto a las señalizaciones cercanas a un negocio de “comida lenta”, de lograr un entendimiento entre sus protagonistas, los ciudadanos continúan creando.

Adiós a una calle


 De repente, risas vinculadas a algo interesante, solo que olvidaba las valiosas tonterías contingentes que condicionaban mi visión de mundo desde la experiencia singular de un sándwich de pan integral, porque, opté por comprarme algo liquido: un té helado.

Adiós a una calle


Las vidas paralelas enseñan mucho, por si no lo sabían, tomarse un café de grano con galletitas enseña mucho. Por lo tanto, bastante de dedicaciones a una calle, al mundo perdido de nuestra conciencia, de ser extranjero en varios inviernos y enseñanzas callejeras sobre la irracionalidad de consumir sándwich vegetarianos.