domingo, 22 de marzo de 2015

Adiós a una calle


Alguien pudo decirle a otro alguien unas improbables majaderías semánticas respecto a civilizaciones monogámicas, divertimentos cognitivos mediante una hallulla fresca, perspectivismo progresivo a medida que las ideológicas hegemónicas se diluyen en una mesa de 4 patas, sus actos de hablas sin razón alguna, repentinas contradicciones gestuales desde el origen del saludo acordado, inequívocos pesimismos glamorosos si buscaron silenciarse y guionistas de búsquedas ante el juez inquisidor de la calle como verdad indubitable.

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