domingo, 22 de marzo de 2015

Adiós a una calle


Solo hemos señalado indecibles sufrimientos humanos a granel, recuerdos de calles sin origen, inestabilidades académicas a través de diálogos familiares, unas cuantas negociaciones dotadas de queques artesanales, esos espacios públicos sagrados por lo anticlerical de un café, dichos antojadizos durante las calles de julio, súbitas muertes entre los días de agosto y milagros inesperados en septiembre para degustar un vaso con naranja.

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