jueves, 12 de febrero de 2015

Historia de una calle


A continuación murió otro ciudadano más. Pero existiendo la sublime ilusión de algo respecto al suspiro familiar de la libertad, debemos ser hambrientos y curiosos, no unos mediocres acomodaticios que ignoran las taras congénitas con las cuales muere cierta democracia. Sería poco estético no decirlo junto al heroísmo anónimo de una copa con vino.


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