jueves, 29 de enero de 2015

Historia de una calle


De repente, habitábamos un espacio público que engendraba rarezas prevalecientes, salvajismos hídricos después de comer, decesos simbólicos de los segundos transcurridos, lógicas humanas en desarrollo, inexcusables historias sobre bolsillos con dinero recién nacido, desapariciones éticas cuando emprendían el viaje hacia otro lunes, didácticas veraniegas encarnadas en sucesos humanos como tomar té en Off, intentábamos observar la hora a través de los dispositivos móviles sin nada más, hubo coincidencias azarosas entre el primer día y el último día de compras ciudadanos, existieron regalos espontáneos de la biología de la vida a medida que los cafés aparecían para quedarse, los guiones urbanos desarrollaron su propia historia callejera y hemos sido pequeños dioses de calles sin éticas premeditadas.

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