sábado, 27 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Uno sigue observando. Al fragor de implacables comentarios impregnados de tonterías eruditas, de una faz de confusiones dulcificadas por la ilusión de espejo de tu casa, de la misma manera, el reloj reduce a su máxima expresión lo sublime que entrañan los heroísmos anónimos de tostadas con palta acompañado de un té ingles.  

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