Enamorado de la vida

Enamorado de la vida
Acontece

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Algo estúpido hemos construido desde épocas antiguas, que la risa permite atenuar el carácter infinito de la miseria humana, en donde buscamos afanosamente una perspectiva convincente y saludable. Cuando vivimos comiendo logramos dar un valor de verdad a las calles olvidadas. 

Historia de una calle

Han sido infructuosas búsquedas cuando intentamos hacer uso de la razón patriarcal, a saber, siendo hija biológica de las evidencias concluyentes y etiquetas bibliográficas, pero las personas advierten el velo de ignorancia de un café sin galletitas de mantequilla. Alguien lo ofreció, consideré la posibilidad de divertirme comprando 500 kg. 

Historia de una calle

Hubo innumerables momentos sobrecogedores, mediocridades lúdicas y genialidades efímeras que impone comer sin más ambición que pertenecer a una calle enumerada. Además, el propósito fundacional de realizar inventos humanos es comentario obligado de las bacterias. 

Historia de una calle

Seguiremos llegando a este mundo plagado de cosas extrañas y rarezas que prevalecen, pavorosas enfermedades y unos dioses olvidados, luego seguir envejeciendo para volver a morir durante una conversación con adultos adictos al icono Mute. 

Historia de una calle

Desde el día que nacemos, no jueguen con la paciencia infinita de la vida misma, hay tragedias y comedias tras el primer llanto, cuyo máxima expresión de irrealidad es creer los bebes carezcan de lenguaje simbólico. 

Historia de una calle

El descubrimiento creador de un momento transcurrido, sigue siendo cara la vida orgánica de las calles. En un puerto fijo, sin tener en cuenta sus propias respiraciones urbanas, los dulces son un antídoto contra la vorágine del tiempo ¿La torta de queso es impedimento para inventar un estado de ánimo acorde a la impronta Horario Valle?

Historia de una calle

Una extraña fascinación acontece a mis confesiones repentinas, erudición e intuición surgen por quién representa mejor nuestra supuesta amistad, no obstante los niños son la demostración de la inocencia salvaje, más allá de la orina y residuos fecales, porque aportan a la historia de la voluntad de vivir. 

Historia de una calle

Bueno, en ocasiones, hemos cumplido el mandato de generar acontecimientos, lo que permitió captar la vitalidad de razones desconocidas mientras caminamos por los rituales civilizatorios de las ferias libres, almacenes con Red Compra, carros de sub-productos de vacuno, negocios de colesterol alto y unos comentarios sin más piedad que la de un niño de 3 años. 

Historia de una calle

Entonces, buscar el sonido redentor de la gran ciudad, somos hijos de las calles indomables del Chile profundo, de la misma manera, indagar en los confines de la subjetividad gourmet de las personas y, en menor medida, la educación formal junto a sus violencias fundadoras aplicó su terapia de shock por medio de poleras estampadas vendidas en los persas de la Región Metropolitana. 

Historia de una calle

La respuesta inconclusa, a veces, implicó que la pregunta sea equivocada, referido a la calidad íntima de la duda, ya que la exultante experiencia de dialogar significa descubrir nuevas calles marginales a través del lenguaje ordinario. 

Historia de una calle

Con suma experiencia cotidiana alrededor de tantos bípedos, los delirios didácticos del ciclo sin fin aparecieron como si estuvieran configurando nuevos asuntos callejeros. Al borde de la marginalidad, su estética, asumió sus propias dudas sobre el pan integral de miles de héroes anónimos. 

Historia de una calle

Hay encuentros íntimos entre días de calendario con una impronta imperecedera respecto a los gestos y movimientos corporales, nadie sabe si existen más Cajeros Automáticos, solo la naturaleza supo como escribir un guión conmovedor, solo hubo valiosas tonterías a medida que ellos caminaban. 

Historia de una calle

Resulta difícil lograr usar una servilleta, salvo cuando alguien quiere perpetuar la especie humana. Por lo demás, ésta difunde la epifanía de lo domesticado por unos cuantos billetes precisando de risas cínicas para efectos de preservar el poder sacro de la calle. 

Historia de una calle

Si nosotros estamos programados genéticamente durante la totalidad cotidiana de la calle, entonces configuró un nuevo enfoque para disfrutar los juegos sagrados del Horario Valle desarrollándose  éste por medio de la insensatez, el azar novelístico del destino y la experiencia en Off del sándwich gourmet. 

Historia de una calle

Ahora mismo, tras unos meses de ilusiones persistentes y dimensiones callejeras de la gula de aquellos protagonistas, solo podría decirse que también abarcó a distintos pasatiempos contingentes vinculada a la programación atildada del genoma, nada más diré sobre esto.

Historia de una calle

Esa calle encarnada en los silencios inquisidores de la naturaleza, pasaron diversas manifestaciones externas al lugar de compra, sin que pueda investigarla con mayor pasión y a su vez mucho calor repentino, escasas historias anónimas desde la óptica el observador impertinente.

Historia de una calle

Algunos personajes, no logramos pasar la lista de asistencia, resulta saludable verbalizar lo que somos a medida que olvidamos esos calambres mientras, por lo que un día seguirá insinuando calles de cemento. 

Historia de una calle

Puede que una lágrima provoque movimientos extraños de un segundo a otro, a pesar que después fuimos testigos del nacimiento de otro niño, eso pronto lo expresaré mediante palabras veraniegas. Pero, volvamos a lo nuestro, a la pasajera mansión del fenómeno de la vida, unas conversaciones teñidas de nombres más apellidos registrados. 

Historia de una calle

Desde este segundo día, historias de vida interactiva apreciadas alrededor de cualquier momento relatado, nuestros calambres en el alma desde épocas atávicas para observar, y ojala para incendiar la consciencia con sus demonios. No hay verdades que sirvan de prologo para robotizar una lágrima. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Si bien iluminados y perdidos en las calles de las segundas impresiones, luego transcurren cronológicamente dispuestas a mostrarse para burlarse de las servilletas de Santiago Centro. Ayuda a esto, que creamos estar en democracia, y volviendo a nuestras impresiones fuertes, ésta muere a largo plazo por sus propias taras congénitas. 

Historia de una calle

La vana ilusión de eternizarnos respecto a los diálogos obsequiados por Occidente, no tiene mucho que decir al respecto nuestra experiencia vital del Horario Valle, y el éxtasis vivencial de los misterios monetarios en forma de papeles rectangulares. De nada sirve rezar a favor de un café ristretto servido por el Papa Francisco. 

Historia de una calle

Cuando acontece, sus momentos están encadenados al suave reflejo de un ritual olvidado, la poesía maravillosa de oler la textura y cuerpo del café en cuestión, también permite ver muchas calles interceptadas por las enseñanzas de las cucharas de Occidente. 

Historia de una calle

Y pensar que hemos adoptado decisiones cuestionables cuando queremos descubrir un café vienes más la esperanza mutilada de unas bolsitas de endulzantes. De repente, esclavos o dueños de una supuesta certeza existencial, pero mucha soledad que desgarra originándose desde una perspectiva de dulces inquietudes y absurdos concesionados. 

Historia de una calle

Todos revueltos en un mar de entrevistas inconexas y acuosas que suministran momentos rítmicos, había cierto regocijo mediante la estrategia ecuménica de reír seduciendo cada Stalingrado que permanece entre nuestro living-comedor y baños de azulejos cosmopolitas, sin olvidar la maravilla de un café vienes de posguerra. 

Historia de una calle

Recomiendo asumir los costos valóricos de maravillarse ante el sonido cósmico de la curiosidad, junto a una cita de epílogos confusos, pero lo importante reside crear a partir de los demonios internos del homo-sapiens sin la presencia de endulzante ni azúcar moreno ¿ Nuestros amigos homo-sapiens habrán aprendido a comer pan amasado y ingerir café Juan Valdez?

sábado, 27 de diciembre de 2014

Historia de una calle

La dimensión humana de vincular las cadenas de su querer con el espacio público que observan todos los demás protagonistas a medida que comen sin mayores traumas históricos. 

Historia de una calle

La excusa, a decir verdad, es enfatizar el carácter alucinatorio del vivir degustando dulce paganos, no obstante, nuestros muchachos recorrían las tierras vírgenes de la miseria humana, y un velo ignorancia recorrió sus bolsillos. 

Historia de una calle

Luego de unos segundos más, de vez en cuando la vida juega su propio juego ideológico, junto a una fuerte propensión a un pavoroso asombro entre los incumbentes de un restorán de comida nativa, sin lugar a dudas, irrumpen personajes expectantes ante la experiencia que salió a pasear a través de sus silencios elocuentes, muffins y pasteles. 

Historia de una calle

Si logramos convivir con el gran legado del ciclo sin fin, a saber, viajando a las profundidades sinuosas de una respuesta gourmet, con vasta claridad explicativa y creatividad consensuada con la fisonomía de los pasteles de ricotta, pudo existir la posibilidad acuciante de una nueva forma de gobernar. 

Historia de una calle

De cualquier instante, el comer es un asunto biográfico porque induce  a reflexiones dispersas sobre el sentido de la existencia humana. También impone el conflicto como motor histórico de las relaciones de repostería y diálogos con frutos secos. Si alguien lo dice, entonces hay que callarse para caminar en silencio. 

Historia de una calle

Nunca es suficiente cuando el ciclo sin fin, que emerge desde el anonimato del Horario Valle, con la complicidad de unas galletas y sus valoraciones éticas juegan al límite de las posibilidades de enfermedades, no hay nada que supere a la calle como secreto lenguaje de narraciones extraordinarias. 

Historia de una calle

A medida que se continuaba con los juegos del lenguaje de las calles de una comuna inconclusa, después de todo, los organismos pluricelulares  escriben paisajes subjetivistas encarnados en elocuentes revoluciones silenciosas, ahora mismo, estos mismos hijos de vecino lavan la laza tras un inconmovible café francés y las galletitas “Tip-Top”. 

Historia de una calle

En una de esas, vivir humanamente a metros de las ferias del barrio parece algo transgresor, significa escudriñar la dimensión espacio-temporal de las valiosas tonterías surgidas el ritmo y textura de una composición musical hecha por otros ciudadanos. 

Historia de una calle

Con la presencia callejera del fenómeno de la vida acudía sin propósitos patriarcales y sin proyectos educativos institucionales, las ventosidades y resfríos a un pueblo adicto al mandato de nacer para morir, porque las personas indican la opción de saber respuestas sin preguntas. Pero persisten, los jóvenes adultos, en la creencia de almorzar en algún parque fluvial. 

Historia de una calle

Uno sigue observando. Al fragor de implacables comentarios impregnados de tonterías eruditas, de una faz de confusiones dulcificadas por la ilusión de espejo de tu casa, de la misma manera, el reloj reduce a su máxima expresión lo sublime que entrañan los heroísmos anónimos de tostadas con palta acompañado de un té ingles.  

jueves, 25 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Sin motivos, la razón humana se hizo presente en alguna calle con sabor a repostería clásica, luego comentamos breves digresiones escolarizadas, sin dejar de mencionar los sándwich gourmet de una persona visionaria y retraída. 

Historia de una calle

La vida misma impone y también juega con la sagrada ignorancia de los humanos, de buenas a primeras,  asumen supuestos fundacionales respecto al origen de la especie en cuestión. Pero nada aporta estar comprando mote con huesillos en un mega-mercado. 

Historia de una calle

De afirmaciones antojadizas en un paradero de bus urbano hacia el espectáculo silencioso de una Feria adicta a la ordinariez de lo extraordinario, con el aporte desinteresado del universo para creer más en la música. 

Historia de una calle

A partir de la importancia escolar de un mes cualquiera, cuando los humanos perpetuán sus mutiladas impresiones generacionales sobre taxis y colectivos, hablar para cambiar su mundo sin olores premeditados, ahora habrá que ser un cínico ilustrado. 

Historia de una calle

Solo la habitualidad de ser calle en Off permitió escuchar el sonido residual de un gesto humano conveniente. Además, lo indispensable de querer encadenarse a la narración de progreso histórico que dejó un negocio de “comida lenta” llamado Naturista. 

Historia de una calle

Lo patético que resulta saber que el cuerpo humano convive con diversas revoluciones en desarrollo, con la sutil ironía de la biología de la vida desde cualquier café literario, por lo que los turistas de Los Vilos no fueron a leer más allá de lo evidente. Cada decir suyo y sus eventos sugerentes a través de la existencia material de un Cajero Automático. 

Historia de una calle

No sabemos quiénes somos al vivir perdidos en los arriendos comentados cerca de una estación de Metro, desde bestiales viajes al inodoro tras una comida azarosa hasta violencias fundadoras provenientes de la lucha de clases de los intestinos, de más está decir, que estos días se burlan de los aromas permanentes del baño. Después, los jóvenes ciudadanos tendrán que decidir. 

Historia de una calle

Si envejecemos con total lucidez silenciosa, entonces habrá oportunidades míticas para comer unos mariscos con agregados. A cualquier sabor, cualquier dialogo lúdico con el baño. 

Historia de una calle

Tengo que reconocer que hubo algunos instantes sedosos, en la ciudad sagrada de los caminos que negociamos, porque nos expresamos por medio de exclamaciones y preguntas sin terminar, durante cada una de las 4 estaciones gastronómicas compartidas durante un lunes cualquiera, hay ciertas enfermedades que adquieren un destello de elegancia callejera. 

Historia de una calle

Teniendo como observador militante al ciclo sin fin, observé como algunas personas buscaban incansablemente el gran legado, jugar de memoria para saber más y conocer menos, algo que los humanos no han captado, en vísperas de sus compras ¡una bolsa con un 1kg de pan y una bebida de litro!.

Historia de una calle

Siendo los romanos constructores de caminos, la tensa calma para perpetuar la especie humana, si lo interpreto desde la mirada humana, hay mucho que contar sobre las autopistas de la información palpitante a partir de un imperio dotado de epístolas revolucionarias recordando muchas de las comidas actuales en la civilización europeo-occidental. 

Historia de una calle

Tal como las plantas necesitan de fertilizantes, un ejemplo paradigmático es la revolución verde, como el maíz, trigo, caucho, opio, cebada o algodón para descifrar a una humanidad en ciernes. Por eso, sus conexiones hacen vulnerables a la sorpresa. Aun permite justificar pavimentar nuevas calles.

Historia de una calle

La calle propone y la evolución por selección natural edita la libertad humana. De alguna manera, los culpables en movimiento, todos lo somos, de un ritual aparecido en diversas expresiones paganas, como una sublime sensación de ansiedad. Entonces, hay verdades que cansan a un vendedor de panes amasados. 

Historia de una calle

Al consumo excesivo de bacterias, átomos y escombros  de ADN, que las decisiones humanas traen consecuencias, algo que la escuela estandarizada de masas tiende a uniformar criterios de orientación para lograr ser más idiotas, desde sus orígenes somos cazadores y recolectores. 

Historia de una calle

Cualquier conflicto podemos esperar de los humanos, insisto en lo que experimentado por nuestros ciudadanos políticos, con sus derroteros de luces y sombras, enamorados y perdidos ante la biología de la vida, y condicionados al proyecto de pensamiento planetario de compartir un cheesecake y un café árabe.  

Historia de una calle

Hay sabores que perpetuán ilusiones humanas, desde el inicio de un movimiento intimo, son escasas las oportunidades que entrega el ciclo sin fin a nuestra boca, que imprima un optimo espectáculo a la trama histórica de lo dulce. Muy equilibrado, adicto al azar y dispuesto a leer a Thomas de Quincey. 

Historia de una calle

Creo, sin lugar a dudas, que es la primera vez que aludo a los atributos de nuestra amiga. Puede que sea sintomático con la ignorancia súbita que alberga alguien cuando no persigue la gloria en torno al Horario Valle. Si vivimos en la ciudad, entonces hablaremos de más colesterol. 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Tengo la información, ella lo limpió. Cuando existe la verdad liquida de una taza con té o café, las personas acuden a la incertidumbre acuciante de una calle bendita. Aquella de la cual alterna huellas de nacimiento con absurdos estéticos. 

Historia de una calle

Jamás conversó desde el inicio de la historia sobre esto, pero era evidente que cualquier hijo de vecino instituía los límites morales de la sed humana, bastante diluidos por los jardines metafóricos de la modernización capitalista, aunque ingiriendo unos cafés de grano divirtiéndose junto a los reflejos viajeros de un espejo de baño urbano. 

Historia de una calle

Lo único interesante es la sencillez simbólica de una sonrisa del joven artista, si es que podemos decirlo tras un comentario desinteresando, para mostrar seres dotados de espiritualidad mutilada y racionalidad desarraigada. Ojalá las calles del país de las pequeñas narrativas adviertan la picardía de un aroma a té oriental. 

Historia de una calle

La pequeña digresión es necesaria, entre silencios familiares hay conexión, por lo que la historia biográfica de un café con un sándwich fomentó más impresiones sobre el genoma humano, enriqueció sus calles en “On” para distribuir nihilismo. 

sábado, 20 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Mejor ser un vigilante durante nuestra experiencia ante una mesa, la mayoría de los bípedos del sistema escolar de masas creen ser irrelevantes  pero unicelulares, cuando puedes dialogar junto a los silencios elocuentes de un negocio de “comida lenta”.

Historia de una calle

Lo insólito de usar el lenguaje para describir trivialidades eruditas, no obstante, hubo un protagonista sin estridencias predeterminadas ni discursos hegemónicos, el Horario Valle asumió su lugar en la Vía Láctea. 

Historia de una calle

Un verdadero reto al destino. Además, contra su personalidad nadie lo talla y uno mismo intuyó que el cambio es lo único permanente. De la misma consideración, degustó un conmovedor café helado. 

Historia de una calle

Después de aprender a gozar desde un jardín. Una extraña pero progresiva fascinación por demostrar valiosas tonterías: la vejez, la muerte y la enfermedad durante intervalos de tiempo. Si él existe, aplaudan con glamour. 

Historia de una calle

Con la sensación familiar que existen los milagros inesperados inexorablemente en este experimento llamado vida, a partir de la complicidad de unos momentos transcurridos para constatar la misión seductora de disfrutar unos cafés de variada textura. 

Historia de una calle

Cabe señalar a menudo una situación límite sobre el ocurrir existencial de los jóvenes ciudadanos, impone una desgarradora soledad a medio terminar. De lo comido a conversaciones concluyentes vinculadas a servilletas arrugadas. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Historia de una calle

De modo incidental, las personas creen cambiar bajo la estridencia publicitaria de la educación formal de masas, eso sí, no he llegado a intuir quién pagará ambas tazas con café de grano.

Historia de una calle

El ciclo sin fin juega deliberadamente a sus propias cartas, porque de nada sirve rezar, entonces queda vérselas con el fenómeno de la vida humana,ahora mismo,la maravilla siniestra de carecer de un reloj para ordenar nuestras segundas impresiones. 

Historia de una calle

Son protagonistas de ilusiones persistentes con el tiempo cronológico, a veces, las oportunidades desperdiciadas son estímulos para evitar ver la hora, se ha dicho que seguimos trabajando silenciosamente a favor de una concepción del mundo. Solo intento entender la importancia de una calle en la física cuántica. 

Historia de una calle

Alguien tendrá que darse cuenta, espero recordar la expresión simétrica de una mirada distraída y sus afanes frustrados, luego que varias tazas lograron promover tanta confusión humana, pues ellas celebran su ritual ignorado, beber como si fueran la última vez que nos viéramos, irrumpió el líquido de color mencionado. Gracias a las adicciones, permiten reírse de manera 6G.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Historia de una calle

No he sido digno de mi sufrimiento, si hemos señalado el horizonte de sentido Kuchen para que sea compartido por medio de endulzantes o azúcar moreno, no siempre sus expectativas son aterrizadas ante un árbol frondoso que acontece. 

Historia de una calle

Lentamente la agonía de la vida humana, miles de miles neuronas juegan al juego de unos niños golpeando el balón en una población estridente, solo quiere disfrutar un café con la vida humana.

Historia de una calle

En este país del más acá nuevamente las preguntas configuran, describen y agregan singularidades callejeras, en consecuencia,  hay que ahondar en las tierras vírgenes mediante un liquido legal es interesante. 

Historia de una calle

Con la patética aparición de obviedades gestuales junto a sus mundos perdidos desde la impresión de calles repentinas, evocó preguntas sin respuestas ¿Cualquier ciudadano lograr ser una calle en desarrollo?, ¿Las personas son adictas a la observación mientras comen?, ¿Sigue expandiéndose el universo si un joven adulto no da propina tras pagar la cuenta del café hogareño?

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Ahora bien, hablar de trabajo sucio es aludir a los matices que tributan ciertas relaciones humanas, optimismos siniestros a través de unas tostadas con paltas y risas genuinas a medida que observa un agua mineral sin gas, y somos culpables de llorar si muere cualquier persona.

Historia de una calle

Ayuda, eso sí, que la mencionada obra en desarrollo puede convertirse en una ilusión persistente, con progresiva ingesta de sufrimientos paganos, de vez en cuando, irrumpe como un prejuicio en Horario Valle como una herida milenaria que no deja verdades exclamativas, alguien debe hacer el trabajo sucio de acuerdo a verdades oficiales. 

Historia de una calle

No está de más decir lo que callamos, servirá para agilizar nuestros movimientos subterráneos que coexisten entre realidades ilusorias,  con ello, soñando y despertando sin mayores comentarios, una obra torreja ocurre junto a un sándwich de pan integral. 

Historia de una calle

Viviendo como si hubiera certeza absoluta, de lo que somos al mirar el nombre de una calle, al observar a mis piernas impregnadas de fecunda elocuencia, sin lugar a dudas, nos corresponde hablar sobre la dimensión ambigua que simbolizó la Plaza de Armas. 

Historia de una calle

Al intentar protagonizar a través de la evolución humana por medio de la luz resplandeciente de la duda, incertidumbre y los arcanos de la conciencia, alguien logró cumplir la mayoría de edad, silenciando a esos ciudadanos de juegos peligrosos, porque almorzar ante él es genuinamente romántico. 

sábado, 6 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Progresivamente distintos hijos de vecinos comparten amistad con el cosmos, buscamos inexorablemente los móviles sobre los cuales hicimos compañía para asumir nuestras debilidades genéticas. 

Historia de una calle

Dentro de tanto nacimiento y muerte de millones de niños, creo saber algo, que las personas no cambian, según diversos pasajes sin salida. Muchos iban a ser mejores personas si bostezaban tras haber almorzado el menú. 

Historia de una calle

Son los espacios públicos de lo sagrado, la religiosidad secular de una calle inexperta e imponente porque lo nuestro es un breve comentario sin nombres propios. Por lo menos, hemos señalado lo cuestionable de ser niño sin la dosis de inocencia salvaje ante la singularidad de un “año nuevo” de rostros asimétricos pero divertidos. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Son muchos los momentos de calle, que no pudieron ser descubiertos a través de las palabras caídas en desgracia, por medio de la expansión constatable del Horario Valle. Son muchas las personas adictas a perfumes y panes aromatizados.