Enamorado de la vida

Enamorado de la vida
Acontece

domingo, 30 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Así fue como, la vida de los otros importan desde el momento en que usamos la conexión y la manipulación, aprobamos distintas formas de creación callejera. De la misma manera, espero que sirva de algo lo que expresé, para intentar descubrir nuestro mundo. La única manera de descubrir el mundo en Off de la conciencia humana es intentándolo.

Historia de una calle

Después de darnos cuenta, sin lugar a dudas, respecto al estado gourmet de esa miseria humana, a lo menos, mirando alrededor sin móviles precisos, había un ambiente de aventuras sin retornos y observábamos momentos absurdos a través de la conversación con un bípedo dotado de valiosas tonterías.

Historia de una calle

Desearse, quererse y sin razón actuar como si fueran novios, entre la calle y los fluidos humanos, todavía un niño sigue siendo el papá del hombre, por si acaso. 

Historia de una calle

Lo sublime radica en que nadie les verbaliza lo que deben hacer. No creerían las obviedades que he hecho por un café de grano. 

Historia de una calle

Hasta el infinito hay juguetes muy divertidos que encienden la consciencia humana, con demonios internos y chocolate de cacao, con ello, adquieren una sagrada conducta ante el fenómeno de la vida. 

Historia de una calle

No vivió solamente de persistentes ilusiones viajeras, tanto él como ella ejercen sus propias aventuras psíquicas por los derroteros éticos de lo acontecido en una botillería de una palabra, cuando confrontan al segundo día, con delirio y ternura, hubo un interesante coloquio entre el origen de la calle y el espectáculo inefable de unos escombros creados por dueños de casa con dormitorios y baños de puntas ovaladas. 

Historia de una calle

Hemos sido convertidos  en espectáculos impuestos, de generar momentos irrisorios mediante los juegos lógicos del lenguaje, eso sí, a su manera, con una buena dosis de té helado. Además, solicitando y seduciendo a los protagonistas íntimos de una construcción simbólica de creencias Horario Valle. 

Historia de una calle

Sin hacer más comentarios concernientes a la locura de decir lo que almorzamos para alardear sobre tú colesterol,  por esto mismo las personas caminantes y militantes fueron castigadas, en menor medida, con el baile seductor de un café expreso acompañado de un croissant humectante. 

Historia de una calle

Seguían ocurriendo las horas  en los mundos perdidos que huelen a una tutelada y Soprole, está de más decir que el destino hacia de las suyas familiares. Pero jamás nos abandonó este protagonista imprudente contra lo establecido por sus recreos personales. Incluso suele ser una imprudencia ser el narrador de unas carnes blancas con agregados orgánicos.

Historia de una calle

Recuperándonos de la interesante sucesión de hechos cotidianos más sazonados a granel, por lo menos, ahora coincidió con este diciembre, dice la leyenda que es martes 30 de diciembre, de esta manera, la dimensión pública del sufrimiento humano alcanza cotas importantes de milagros de repostería “Queso Filadelfia”. 

Historia de una calle



Son espejismos conducentes al ancho pensamiento de asuntos humanos vinculados a la cocina de cierto ciudadano. Una persona que reviste de visceralidad y supuesta racionalidad, quiere su fiesta a granel, para él, pudo ser un gran día imposible de recuperar aquello de lo cual comió. 

Historia de una calle

La vida de una calle y diálogos con diversos héroes anónimos implicó caminar hacia otros derroteros gourmet, aunque aplicar la risa como espacio público de lo socializado para digerir, en parte, todo ritual olvidado a través de un pan amasado. 

Historia de una calle

La vida de una calle y diálogos con diversos héroes anónimos implicó caminar hacia otros derroteros gourmet, aunque aplicar la risa como espacio público de lo socializado para digerir, en parte, todo ritual olvidado a través de un pan amasado. 

Historia de una calle

Los hechos humanos superan el saber de pizarra de acrílico, luego la vida misma a través del ciclo sin fin construye las cadenas del querer y muchas flores marchitas, después fenece la boca que te besó a cierta hora. 

Historia de una calle

La incertidumbre de creer estudiar algo, lo diré en unas horas más, hasta que la calle haga su trabajo místico, según mis informantes, sin embargo contenía importantes dosis de placer culpable a medida que avanzaba el Horario Valle. 

Historia de una calle

Nadie puede olvidar eso, una escuela de pensamiento vivido durante largos tramos de historia humana, pero la búsqueda irremediable de postres sirvió para dar respuesta a preguntas repentinas. Ojalá pueda demostrarlo mientras sea protagonista de mi desayuno. 

Historia de una calle

Sigamos jugando a ser dioses pequeños, pero disfrutar de la experiencia temeraria de reír con énfasis, a decir verdad, por lo que creer sobre nuestras vidas la importancia del silencio elocuente resulta estético. No obstante esto, hubo cafés y queques de chocolate de cacao. Luego, alguien nació. 

Historia de una calle

Debía decir eso, ante todo, observó algunas fronteras generacionales la libertad de expresión. Tiene sus inconvenientes decirlo sin comida de hogar. 

Historia de una calle

De lo intrigante, asombroso y melancólico a partir de una singularidad vivencial lo que aconteció a distancias de otra calle, uno usas excusas como un desgarrador suceso generacional, y darse cuenta del duro peso de los días a medida que envejecíamos y todavía éramos hijos de un universo en ciernes. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Espero tener la sabiduría atípica de jamás tomarse en demasiado en serio, ayuda a desacralizar el ámbito de relevancia ética de la hallulla, que se construye a medida que generamos vínculos de manipulación y juegos de seducción en cualquier lugar geográfico de una calle. 

Historia de una calle

Lo cotidiano, en el segundo día de sugerir marraquetas, hará interesante a la otra marraqueta,  porque hemos cambiado en comparación a unos segundos antes, para entender que somos seres simples en la complejidad acuciante de unas tostadas más paltas frescas. 

Historia de una calle

Desde las verdades mutiladas instituidas por milenarias tradiciones ciudadanas a valiosas tonterías vinculadas a la precaria armonía que logramos desde la habitualidad de lo cotidiano, pero nuestras segundas impresiones pueden prometer una marraqueta más. 

Historia de una calle

Resultó sintomático con la otra crisis de creencias que emergió, en el espacio público de una calle abierta al cosmos, como un acto transgresor contra las inercias institucionales de estaciones intermodales de Metro, en otras palabras, razonar para creer que el Horario Valle es una verdad revelada. Con observación, alguien juega a algo.

martes, 25 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Cuando simplemente los hechos, hechos y más hechos unidos por la pragmática de alguien, que actúa como si fuera una valiosa tontería, la escuela escolarizada basada en su propio clímax ideológico, a decir verdad, no hay vuelta atrás cuando él aparece para ejercer su responsabilidad anónima respecto a una once. 

Historia de una calle

Que su vida juega de un momento por otro, habría que prestar atención a lo que entraña cuanta calle en desarrollo, como una escuela de pensamiento vivido, que crece exponencialmente en relación a los almuerzos de nuestros amigos ciudadanos. Seguiremos observando, tal vez. 

La historia de una calle

Lo único que debemos hacer es apostar a la expansión pedagógica del universo, sus ideologías en Off persisten a través simples sonidos elocuentes. Posteriormente hubo ilimitadas aventuras del cosmos que enrojecieron al presidente de la república. 

Historia de una calle

De la universidad pública a la complejidad acuciante del mundo real en las poblaciones de matriz cultural “Pollos a las Brasas”. A muchos años luz de estos actos civilizatorios, de jóvenes incipientes para censurar los móviles conductuales respecto a ciertos seres pluricelulares, pero no nos queda cómo rezar para comprender su legado. Si de algo sirve, el ciudadano Horario Valle olvidó entender el “Principio de Incertidumbre”. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Considerar solo la posibilidad de ser esclavos del destino cronológico de una reunión familiar, a saber, un abundante espectáculo apareció entre los integrantes de la casa de la esquina. Como si estuviéramos al borde del abismo, nadie quiere decirlo, porque ignoramos el cómo estamos condicionados.

Historia de una calle

El olvido de narraciones precisa sobre desayunos, almuerzos, onces y cenas a partir de un comentario antojadizo, de los hablantes ciudadanos pertenecientes a la ideología estética Horario Valle. Luego, las personas no cambian. 

Historia de una calle

El olvido de narraciones precisa sobre desayunos, almuerzos, onces y cenas a partir de un comentario antojadizo, de los hablantes ciudadanos pertenecientes a la ideología estética Horario Valle. Luego, las personas no cambian. 

Historia de una calle

La conmovedora existencia singular de cualquier ciudadano, quedan en meros recuerdos los salarios productos de un bono KUCHEN, también cabe señalar lo cuantificable según ese día, la pagana situación de bienestar material y milagros inesperados tras el ocaso secuencial de propuestas callejeras. 

Historia de una calle

No hay que subestimar lo vivido en el país del más acá, siendo su domicilio ético la calle más sus historias de héroes anónimos, respecto a los llantos y risas por suministrar, reconocí que aludir al Horario Valle es violentar la segunda impresión que uno adquiere al observar a las personas. 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Tanta tontería valiosa como esperanzas cercenadas a medida que se iban los minutos tras la caída de los muros de al lado, sin embargo lo que percibía como ilusorio, cada uno de los momentos Full HD fueron irreales para cualquier héroe anónimo. Puede que alguien asuma el mandato de estudiar astrofísica  

Historia de una calle

Seguimos siendo dóciles, mundanos y consumidores de contratiempos anónimos respecto a nuestros gustos gourmet, solo buscando un sentido de trascendencia para entender el significado de una calle en la democracia de algunos franceses aromatizados, y lo agradezco debido a que puedo comprar más café colombiano. 

Historia de una calle

La lógica humana de jamás ingresar al campo minado de luchas valóricas, para interpretar las luces y sombras de una conversación cualquiera, con la maravilla patética de palabras y acciones, sin perjuicio que estamos tratando con humanos, para los que recién se están enterando de lo hecho,  hoy es miércoles 24 de diciembre. A buen entendedor, una cena que acontece. 

Historia de una calle

Actuar para vivir. Una propuesta temeraria que perpetra fidelidades humanas hasta un umbral de calle pavimentada, por si lo ignoran, cada obra teatral de comer “As al paso” genera emociones límites a través de sus gestos sin nombres y los sonidos inefables de unos villancicos en versión bolero. 

Historia de una calle

No faltó a quién el teatro de cualquier hijo de vecino fuera cualquier calle durante un día religioso, cualquier totalitarismo es una religión secular, puede que parezcan sociedades humanas a medida que estructuran la existencia misma de lo instaurado desde el origen de la evolución, entonces no es una aberración decir que somos maquinas pulsionales y breves comentarios pluricelulares. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Lo único digno de ser narrado es sufrir con la convicción de no ser dignos del sufrimiento que emana de algún pasaje con salida, no sería estético olvidar un comentario respecto del cual significó una entrada de mariscos con condimentos, ahora bien, los jóvenes adultos llegan tarde a todo. 

Historia de una calle

Si bien es cierto que la única manera de descubrir nuevos ciudadanos es intentar lavarse las manos, un buen resumen podría ser cuestionar las direcciones contradictorias de las primeras impresiones tras un breve descanso ceremonial, luego sucede que la subjetividad humana aporta con sus narraciones momentáneas. 

Historia de una calle

La realidad pública de la calle promueve intimidantes demostraciones de colesterol, es decir, insistir en querer comer a partir de la agenda de apetencias personales que solemos producir, no hay organismo pluricelular que pueda eludir sus responsabilidades éticas con el rollo de papel confort. 

Historia de una calle

De calles olvidadas por la educación formal estandarizada a almuerzos prometedores al fragor de la experiencia viviente de jamás darse demasiada importancia, sin embargo algo los movía. Era la sensación sempiterna de buscar su gran legado, muchos sollozos generacionales, diversas propuestas de café de grano. Ahora alguien espera jugar con alguna calle concesionada. 

Historia de una calle

Para observar sin piedad ante el suceso enigmático de aprender en la calle, sin predicciones científicas ni mitos fundacionales sobre la calidad aromática de las personas, hubo un momento decisivo para creer en la importancia de la panadería de barrio. Ojalá. 

Historia de una calle

Posteriormente cualquier hijo de vecino junto a espectáculos civilizatorios ante el silencio elocuente de baños establecidos por el Horario Valle y las consecuencias delirantes de un escolarizado papel higiénico. Al parecer, según los últimos comentarios del Registro Civil e Identificación, las personas no cambian. 

Historia de una calle

Era una apuesta arriesgada no intuirlo, por lo que separados por abismos generacionales, entre mujeres y hombres construían sus rituales sagrados por suministrar, donde las palabras que fluían ingeniosamente para quedarse con algo de subjetividad mutilada. Siendo una propuesta sugerente, comer es dotar de lenguaje natural a la orina y a la caca

Historia de una calle

La cruel desaparición de los instantes provoca algunos resfriados y bastante fatiga a medida que irrumpen las ofertas del pan fresco. Solo queda crear una pequeña oración, a fin de cuentas, desde su origen la música puede cooperar a entender a dicho día. Desde la perspectiva personal del protagonista, vendrá un diluvio bien comentado. 

Historia de una calle

Desde que transcurrió el primer momento de vida humana, desde el primer día hasta el según día, cada paso marcado generó sutiles conversaciones contra lo establecido,  de esta manera, tomar desayuno y almuerzo puede convertirse en un milagro inesperado cuando hay doctrinas del shock, la aventura nos espera. Aconsejo observar a cuanta calle aparece durante un 26 de diciembre. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Al fragor sempiterno de los misterios de la amistad entre juguetes, intuir que un día y el lenguaje simbólico del Horario Valle dotado de obviedades herméticas, que condimentan la perpetúa sorpresa de existir comiendo. Por esto mismo, comencé a usar pijama al acostarme en mi cama de 2 plazas. 

Historia de una calle

Los bípedos y perplejos han sido todos aquellos que consideran que el ciclo sin fin carece de razones desconocidas, una luz resplandeciente de verdad repentina, por ejemplo, que las personas no cambian aporta la quejumbrosa sensación de libertad. Por algo existe, diría un juguete de Toy Story. 

Historia de una calle

Como resulta complejo poder enfatizar cual es el carácter enigmático de un yogurt, a lo que se asemeja, ahora mismo, varias horas después de haber almorzado, creí descubrir que el mejor invento de la vida es la muerte.

Historia de una calle

Esa conciencia enigmática de creer que sabemos quiénes somos, solo hecho de usar la palabra conciencia implica diversos y distintos conflictos de interpretaciones, por cierto, pero somos escépticos guionistas de un ritual mutilado que habla. Solo pueden hablar los inventores de calles sin fecha de vencimiento. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Hemos perdido la cuenta de cuántos aventuras han configurado una historia anónima, que se encarnó mediante algunos jóvenes que buscaban su horizonte de sentido, creo que olvidamos el aprendizaje milenario del Horario Valle como una verdad mutilada para cualquier ciudadano Banco Estado. 

Historia de una calle

Escribir a través de alguien que conozco una ambiciosa historia de una calle, interesante sería vislumbrar sus consecuencias tras respirar durante algunos segundos de tensa calma. 

Historia de una calle

Siempre es complejo entender que la vida humana, un postre que ya murió, es un frenesí de breves comentarios más los juegos del lenguaje perpetrados por el universo y, a su vez, generando milagros inesperados, desde cualquier esquina de ciudadanos atentos, que de repente lucran. 

Historia de una calle

Después de palpitaciones interesantes, la exquisita degustación de un postre indica que nada es para siempre sumado a la ilusoria percepción de controlar el esfínter, como un gran chiste sin evidencias estandarizadas. 

Historia de una calle

No es indistinto si eres revolucionario o reformista, si alguien debe pagar por la idea de postre y su posterior experiencia. 

Historia de una calle

El ciclo sin fin, que una calle no tiene por qué usar postre para legitimarse ante cualquier hijo de vecino, siempre y cuando entendamos la peculiar trivialidad del azúcar, permite avanzar progresivamente hacia otros derroteros placenteros. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Una imposible vivencia escolar, creer ingenuamente que las personas cambian, por de pronto, iré describiendo cuanta afirmación suministra las lágrimas de calles con estacionamientos, siendo una constante intimidante la bestia de lo cotidiano al fragor de alguien adicto al café Juan Valdez. 

Historia de una calle

Si la vida humana intima fuera la suma de favores vinculados, el criterio de valoración ideológica, a saber, que las personas no cambian, perpetuará nuestras intuiciones más salvajes  Todavía resulta complejo disfrutar de una botella con bebida mientras lloras sin piedad. 

Historia de una calle

Porque no existe mayor peligro, para ese personaje señalado, que ir al infinito eludiendo al maravilloso juguete el “más allá”. Por favor, inténtelo. 

Historia de una calle

Desde la posición privilegiada de protagonizar miserias propias, la historia teatral de la noticia en cuestión, con una calle emancipada y agradecida de sus dioses urbanos, aportó a la experiencia gourmet de tomar una infusión silenciosa y contundente.