viernes, 31 de octubre de 2014

Historia de una calle

Con especial cuidado buscar la noticia del  segundo día significó bañarse con elegancia. Después de todo, la maravillosa sucesión de instantes veraniegos, de un momento a otro, se convertían en desgarradoras soledades existenciales, alguien pensó que estudiar se agota en el pálido confort de una secuela de dramas púbicos de una plaza pública durante un 26 de diciembre. 

Historia de una calle

A la calle con su silencio elocuente, no hay mucho que refutar si estamos desgarrados y perdidos en la educación formal, y amamos las inefables intrigas religiosas de un curriculum oficial, por lo que unas noticias buscan a su invitado imprevisto no obstante adicto a la observación. 

Historia de una calle

Unas cuantas señales urbanas vinculadas al fenómeno de la vida de los pub,  ahora bien, la emergencia de la vida humana ocurre ignorando las notas del primer semestre, porque resulta aburrido estandarizar los “demonios internos” en un liceo cota 100 o cota 1000. 

Historia de una calle

Más tarde, viajar sin retorno a las profundidades enigmáticas de un nombre llamado Universo, envejecí. No es menor señalarlo teniendo en cuenta lo frágil de nuestras ventosidades de pie de página

Historia de una calle

Lo único conmovedor, él se resigna, es saber que morirás y serás banquete para los gusanos, y su estela de interpretaciones “torrejas” al mismo tiempo historias anónimas de apreciable valor callejero. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Historia de una calle

De los enigmas de expresión humana deliberadamente cómicos a respuestas Kuchen y, a su vez, debates antojadizos entre una tos y resfrío  para justificar el lucro en énfasis, la evolución sigue silenciosamente observando. Su calle es impartir clases a un Cajero Automático. 

Historia de una calle

Uno va imponiendo lugares sagrados en este espacio público, las anónimas calles de Padre Alonso de Ovalle con Dieciocho, desde donde las incertidumbres coinciden con su lugar de origen. Muy interesante

Historia de una calle

Lo sagrado y la violencia estructuran la vida pública de los organismos pluricelulares, de la misma manera, a través de una sociedad humana transformada en empresas de significado compartido, el más dulce de los besos repentinos, buscar un signo de paz de acuerdo a un olor cotidiano pero convertido en una valiosa tontería. 

Historia de una calle

Del cielo parcialmente despejado con su más precaria aceptación urbana a la belleza indomable de razones inadecuadas, para cualquier hijo de vecino, lo que algunos consideraron la opción verdadera de asumir el espectáculo veraniego de una estación de Metro sin conexión al aroma de un perfume milenario. 

Historia de una calle

Solo buscando la esperanza en el silencio elocuente de una calle cualquiera, entonces las personas sabrán cómo adecuarse a lo suyo. En otras palabras, seguimos siendo hijos de cazadores y recolectores.

Historia de una calle

Cuando hemos observado diversos nombres propios respecto a una calle, para acercarnos a una narración más precisa, dialogar entre jóvenes dotados de impresiones fuertes e hilarantes expresiones teatrales, cuando ellos estén cansados de suministrar momentos 5G. 

Historia de una calle

De más está decir que significa modificar el universo de sujeciones vivenciales que las calles entregan a cualquier hijo de vecino, por lo que la singularidad etérea de ellas generó cierta verdad mutilada. Por ejemplo, disfrutar un café de grano junto a una locura gourmet. 

Historia de una calle

Persisten, a medida que las primeras impresiones existían, nuestras ideologías torrejas con la estupidez humana en perpetuo movimiento, en cuyo caso razonar conforme a nuestras obviedades viscerales implicó recordar el discurso hegemónico de una calle con alumbrado eléctrico. 

Historia de una calle

Buscando irremediablemente degustar unas migas que marcan la subjetividad humana, si bien aún quedan personas que envejecen con glamour, habrá historias anónimas sin piedad. Después, alguien comenzó a preguntar sobre la importancia del agua en la digestión. 

Historia de una calle

Decir algo es intentar jugar cierto juego intrincado, a decir verdad, saber más y conocer menos, desde la perspectiva anónima que tributa el ciclo sin fin, infunde el gran legado de comer sándwich muy silenciosos. 

Historia de una calle

Ante el anarquismo político de 3 letras, no hay mucha literatura al respecto, el brillo adolescente del inexacto presente de personas singulares, es lo que hay que verbalizar sin nombres propios, pero debemos encontrar un frágil entre las palabras y acciones, pero los jóvenes no entienden cuando alguien sugiere que el almuerzo irrumpió en la época de las sociedades prístinas. 

Historia de una calle

Lo evidente, y no tanto, de captar inexorablemente una boca humana que come.  Por esto mismo, la aventura nos espera, pensé a medida que transcurría este fenómeno de la vida humana. Luego, nuestros destinos personales  configuran valiosas tonterías. 

Historia de una calle

De repente, distintos nombres propios vinculado a conductas y hábitos progresivamente relevantes, junto a miradas eclécticas alternaban con los comerciantes de “Pollos a las brasas” y su porción de papas fritas. 

Historia de una calle

Uno camina para vivir porque solo algunos amigos ciudadanos nos regalan su experiencia de dialogar con los aromas del Horario Valle, si bien es cierto que la disponibilidad horaria de los dispositivos móviles de los hablantes jóvenes hasta su infinita irracionalidad epidérmica, ofrece valiosas tonterías Full HD. 

Historia de una calle

Afortunadamente, el viaje contraído con la vida misma, de acuerdo a lo impuesto por el universo, significó para muchos bípedos lograr la tensa calma, desde apetencias espirituales que satisfacían al uno mismo hasta el frenesí callejero de juegos didácticos, cósmicos y silenciosos que acompañaron a esas primeras impresiones.  

Historia de una calle

Porque después de almorzar y observar la caída de una servilleta, sus primeras impresiones derivaron a la conclusión de ser seres pluricelulares condicionados al árbol de la vida, generó cierta subida de presión observarlo. 

Historia de una calle

Lo único que uno desea, a veces, es entender el rostro del inefable destino, por lo menos, estuvimos al borde del abismo que entraña nuevas calles. Así pues, contra él nadie lo talla, nadie encuentra importante almorzar durante un día nublado en cualquier calle reflexionando sobre el destino y la evolución. 

Historia de una calle

Siendo que las segundas oportunidades, según lo señalado por Sócrates, el padre del dialogo callejero, implica la explicación de la ignorancia ignorante de cualquier ciudadano ante el desarrollo del logos en el ágora a medida que configuramos nuestros demonios internos, y diversas tabernas pueden explicarlo de mejor manera.   

Historia de una calle

Nunca más volvería el mismo pan a pronunciar su silencio, debido al clima de insípida conmoción que a diario recorre al protagonista,  de imprevisto caen pocas hojas de otoño,  esto evoca el aparecer radical del fenómeno de la vida sin solicitar una segunda oportunidad.

Historia de una calle

De las oportunidades históricas al viaje didáctico hacia el estomago, por cierto, a dos cuadras de acá o hace 10 años de allá, durante un día viernes, durante la celebración súbita de un desayuno, crecían cuerpos perdidos, epidérmicos, herméticos, asumidos, obtusos, cotidianos, dudosos, asexuados, ficticios, voluptuosos, torrejas, queso Filadelfia, sudorosos, ubicuos y perplejos ante esas primeras impresiones, porque se había acabado el pan.

Historia de una calle

Una atmosfera humana patentada por los hablantes ciudadanos, suele ser infinita en matices generacionales y adicta a mandatos teatrales, de modo que, hay millones de mascaras transfiguradoras de supuesto sentido, o sea, ella logró crear a partir de unas tostadas. 

Historia de una calle

Solo consideré la posibilidad de ser acontecimiento fundador de unas tostadas con palta y un café kuchen. Por lo visto, menos es más. 

Historia de una calle

No es menos cierta la audacia de querer ser siempre el protagonista respecto a controlar todos los aspectos principales de la vida oficial de la calle, solo que nuestro cerebro está condenado a aprender. Por lo tanto, somos mutaciones aleatorias encadenadas al querer. En consecuencia, cualquiera podría tener una epifanía en la calle del PYME gourmet. 

Historia de una calle

Albergó esa extraña sensación de arraigo con el mandato familiar de observar al pan, con unos cuantos breves comentarios diseminados en el espacio público del bazar de la esquina, como si fuera a vivir alguien con la complicidad de unas galletas de trigo. No hay caso, las personas no cambian. 

Historia de una calle

Sigue el ciclo sin fin perpetrando huellas de nacimiento desde no hay pedagogía que valga ante lo inefable de una experiencia humana en desarrollo. Ahora que con sus derroteros callejeros, unos cuantos ciudadanos creen saber las primeras impresiones sobre una comida familiar. 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Historia de una calle

Luego de constatar un hecho actual, estaba rodeado de imponentes biografías inconclusas, cada uno de los jóvenes quería algo, ignoraban cuáles eran sus móviles más oscuros respecto al universo, no pude captar lo que reflejó él. 

Historia de una calle

Todo este existir apasionado cuando somos nietos biológicos del Horario Valle a través del exceso de moda, no hay estilo,  lo cual deja huellas de nacimiento consecuentemente a personajes impregnados de ilusoria divinidad por usar dispositivos móviles que reemplacen su libre albedrio.

Historia de una calle

Si decimos algo indica lo intrigante que significa descubrir, qué duda cabe, las imágenes paganas de muchos jóvenes dados a caminar de manera religiosa pero reformista, muy pedestres y distraídos ante la calle, por temor a ser investigados por la evolución. 

Historia de una calle

Desde estos experimentos express en permanente procesión torreja, desde las tonterías creativas hechas realidad por diversos anarquistas místicos de 3 letras hasta las proezas anónimas de un feriado largo, en el fondo de un pasaje sin salida puede que exista el último eslabón perdido de la especie humana. 

Historia de una calle

A partir de lo mencionado, observar perdidos en Los Vilos como eterna pregunta de lo establecido por el azar, sugirió meses más tarde una lactante aventura sobre la importancia de la historia de cualquier calle que fomente los 7 pecados capitales. Respecto a esto, no es necesario usar uniforme escolar. 

Historia de una calle

Ahora bien, darse por aludido a la absurdidad de nacer para ser extranjero permanente no implica eludir la experiencia sublime de disfrutar una chorrillana porteña más el delicioso café de grano. Por esto mismo, egresar de una habitación, “Cuarto Medio” y sus recreos chatos. 

Historia de una calle

De repente emergen creencias absurdas sobre beber para vivir o prejuzgar a los demás previamente al fenómeno de la incertidumbre,  sin embargo cuando logré posicionarme ante la expansión de la Vía Láctea, sin lograr mi licenciatura de enseñanza media, mi risa logró importantes grados de aprendizaje significativo.

Historia de una calle

Con otra pregunta, incluso unos amigos turistas pueden darse cuenta de un viaje único, y la corriente expansiva de la vida juega a su juego ecuménico, cuando alguien tenga que degustar unos panes crujientes junto a unas cecinas aliñadas, será interesante estudiar astrobiología en la calle.

Historia de una calle

Compartir con los demás, una colosal maravilla preguntar para enfatizar la curiosidad de cualquier hijo de vecino, también existieron respuestas para cada bípedo sin mayor verdad que la de intuir algo. 

Historia de una calle

Sin embargo, algo ocurrió tras las horas del joven Jaime, que a continuación un héroe anónimo, de escasa edad y timidez inconclusa, planteó ¿Cómo se vinculan la calle con el principio de incertidumbre?, ¿Podemos cambiar aquello de lo cual es permanente haciendo uso de la risa, silencio y experiencia dialógica de bares con ampolletas sinuosas? y ¿ Podemos señalar que educar y escolaridad es lo mismo y, de la misma manera, saber que nadie puede bañarse dos veces en el mismo rio?

Historia de una calle

Cualquier día, con la vida y muerte inventada por el ciclo sin fin, ésta vinculada a la secreta agudeza del calendario cósmico, y no estuvo de más, considerar que la calle es una manifestación gradual de todo lenguaje ordinario dotado de inocencia salvaje, solo permite imponer la hegemonía de compartir momentos. Pero existe un sempiterno problema ¿Cuál es la relación entre una calle y el universo si alguien come en Horario Valle?

Historia de una calle

La pregunta en desarrollo, a fin de cuentas, con la masificación del sistema escolar a la búsqueda sin estridencias mediáticas de generar sinapsis, seria entender la incertidumbre de pensar que somos ilusiones persistentes respecto a nuestros amigos insectos. También hemos descubierto que la concepción Horario Valle logra penetrar las historias anónimas de bocas adictas a un sándwich ave-palta. 

Historia de una calle

Creo estar creciendo a diario, con la complicidad delirante de querer asumir el costo de ser mera energía, siempre y cuando persistan las preguntas respecto a otro pasatiempo todavía en pañales, si después de 20 años habrá dialogo con las hormigas de la calle. 

martes, 28 de octubre de 2014

Historia de una calle

La educación que fluye inexorablemente por las calles del Horario Valle, desde la hegemonía incidental de unas sopaipillas hasta la lealtad intrínseca de un perro vago ante unos cuantos ciudadanos de a pie, bajo la dirección artística del instante transcurrido, muchos de estos personajes adquieren una interesante belleza inconclusa a medida que envejecen para justificar escuelas de medicina junto a sus concesionados cafés torrejas. 

Historia de una calle

De la elegancia elocuente de hacer política a cualquier hora del día, a decir verdad, las personas asumen diversas formas de creación callejera. En realidad, hacer política es un juego antiguo ante el modelo de realidad estandarizado, aparece entre una hormiga y otra, solo que el mapa genético de las calles no es adicto a desayunos premeditados. 

Historia de una calle

Con más días en desarrollo habrá, en otra ocasión, para discutir la importancia de la subjetividad humana en la comida. Por lo menos, cada fenómeno de la vida humana involucró más calles sin avisos publicitarios ni hormigas obsesionadas con estudiar primero básico. 

Historia de una calle

Lo que podemos acentuar es nuestro propio sufrimiento, perpetrar una constelación de mandatos delirantes, lograr penetrar las regiones oscuras de la subjetividad callejera, y el dueño del negocio de comida lenta asume el enigma de la retribución justa a medida que las horas colorean las impresiones del joven adicto al gourmet. 

lunes, 27 de octubre de 2014

Historia de una calle

Seguir caminando, sin rumbos prefabricados hacia el momento ausente, el presente quiere votar pronto por él, para ironizar con la rareza de llamarse humano. Solo algún ciudadano generó espacios de socialización viviente y una comunidad de lirismos lingüísticos, pero no logró comer tostadas con palta. 

domingo, 26 de octubre de 2014

Historia de una calle

Porque sumidos en la soledad sempiterna de cada segundo transcurrido, no hay nada personal contra el Horario Valle, de la socialización tendenciosa por medio de comentarios acomodaticios a beber excesivamente botellas con té helado, solo esperamos que las papas fritas indiquen un camino.

Historia de una calle

Si bien hay un ciclo sin fin, que lo mueve todo, en el más acá de la calle señalada, seguimos investigamos el gran legado que surgió tras la vida humana en un carro de sándwich con átomos condimentados, por esto mismo, creemos que solo un aceite puede marcar la diferencia. 

Historia de una calle

Nosotros mismos como una recapitulación de una precaria armonía, entre las perplejidades y estremecimientos del ciclo sin fin, que lo mueve todo de manera impúdica, y no faltó la palabra para decir nuestras valiosas tonterías a través de un ciudadano comiendo papas fritas con aceite de oliva. 

Historia de una calle

Desde ese país a la conquista que hace el hombre de su palabra a través de historias anónimas como diversas variedades, con una palabra como misión ideológica, para estar comprometida durante siglos de impresiones fuertes, luego hubo que saludar a todos los incumbentes. 

Historia de una calle

Siendo así la necesidad de proclamarnos como ciudadanos o bípedos entre la racionalidad y la visceralidad, justamente cumpliendo con el dilema del Chile Profundo, también pude comprobar algo, que después de la lluvia todos somos empiristas tras esa conquista lograda durante millones de palabras dispersas y prejuicios milenarios, por esto mismo el ciclo sin fin persiste en su tendencia a involucrarse con los actos educativos provenientes e impregnados de calles con áreas verdes. 

martes, 21 de octubre de 2014

Historia de una calle

Después de aprovechar unos segundos junto a la plaza pública, no razonar es algo agradable, porque vislumbré cierta obviedad que asombra a la raza humana, que vivir en cualquier calle es emanciparnos de nuestra biografía oficial, desde donde radicó la posibilidad cierta de ser seres pluricelulares y adictos a la observación. 

Historia de una calle

Hay decisiones muy aceptadas de rituales socializados por Occidente, por ejemplo, viajar por medio de los laberintos confusos de un condimento en desarrollo lo cual promovió conmovedoras muestras de miradas de Metro. 

Historia de una calle

Unos sucesos humanos muy interesantes, desde la tierra firme de un sabor asumido, cuando las insinuaciones veraniegas a través de esos jóvenes universitarios, ellos y ellas, configuraron un ámbito de relevancia ética confrontando al Horario Valle. Además, las personas siguen envejeciendo. 

Historia de una calle

Desde esta ocasión, el fenómeno de la vida humana emergió para quedarse, por tanto, hubo que recapitular historias personales. Cada una de las instancias concretas, a saber, una de las tantas calles aparecía para quedarse, gozando del espectáculo de una ensalada de tomates con cebolla, de todas maneras, degustamos milagros inesperados. 

sábado, 18 de octubre de 2014

Historia de una calle

Con niños etiquetados como tal, seguía causando una segunda impresión observar, no hay que olvidar que nuestros demonios internos irrumpen en la infancia, fueron años de afanes frustrados e intrigas domesticadas a diario, pero vamos a lo nuestro, íbamos a continuar el trayecto de aprendizaje por calles que jamás volverán. 

Historia de una calle

También generar dudas, enigmas elegantes, mentiras atildadas, ventosidades emancipadas, decesos cronológicos, bostezos monótonos, locuras dulces, imposiciones gestuales y una revolución silenciosa de la biología de la vida se hizo presente para buscarse en las calles comentadas por la PYME que vende sándwich y bebidas gaseosas. 

Historia de una calle

Lo que hay tras una serie de personajes es la tendencia, sin aportes del Estado ni el Mercado, indubitable de la biología de la vida por configurar aleatorias muestras de dialogo con alguien. Incluso, majaderamente nos dice “¡Gracias por venir!”

Historia de una calle

Apareció dentro del ritual asumido, a saber, los vínculos humanos tienden a ser verdades mutiladas en desarrollo, mucho de aroma inexplicable apareció, en el hogar de la voluntad de querer, cuyo principal cómplice es creer que hemos respondido la pregunta adecuada. Solo que, a veces, no hay dinero para convertirnos en héroes anónimos. 

Historia de una calle

Ahora bien, recordé la dignidad anónima de un niño jugando a estudiar, y fueron rituales necesarios que logré crear para silenciar. Como la extracción alucinante de escuchar la incertidumbre de un día viernes en el último vagón del Metro. 

Historia de una calle

A continuación, siendo hijos biológicos del espacio público de lo cotidiano, intentamos ser razonables, con total sensatez y bastante adicción a la incertidumbre, sin embargo siguen nacen y mueren ciudadanos

Historia de una calle

Ahora bien, la vida vio una oportunidad por medio de muchachos súbitamente quebrantados y emancipados por tanta tontería valorable, y desde el más allá, cuando la educación formal tiende a crear muchos trucos burocráticos y represivos. 

Historia de una calle

Tras evidentes muestras de encantamiento con el ciclo sin fin,  esta segunda impresión entregó peculiares maneras de socialización, hablando respecto a la vivencia personal de protagonizar hechos, sin lugar a dudas, persuadidos por estar perdidos en un pasaje sin salida. Desde donde todo fluía para olvidarse, por momentos, del duro peso de los días que el universo hizo transcurrir sin más ambición que expandir sus preguntas, los niños son los papás del adulto. 

jueves, 16 de octubre de 2014

Historia de una calle

Una sugerencia muy pintoresca, pero delirante si se trata de manifestarla a medida que los estilos de vida y móviles conductuales promovidos por los hablantes ciudadanos de las calles repentinas. Además, la utopía callejera, acá, sería extraerle la medula ósea a la escolaridad estandarizada que hemos observado en los recreos de los miles de colegios y liceos. Después, siguen envejeciendo. 

Historia de una calle

Los mensajes humanos a través de la gula son ricos en conexiones narrativas, personales y gestuales, a decir verdad, somos hijos de cazadores y recolectores. Pero nunca he captado el vínculo entre el nombre de una calle y su cantidad de kilómetros en ciertas direcciones. 

Historia de una calle

Pronto espero entregar preguntas sin respuestas sobre la importancia de reír en el otoño del Horario Valle, en otras palabras, construir un legado a partir de la lluvia que configuró un cambio de mirada, la experiencia recibió el mensaje para cotizar unos gourmet de pasteles. 

Historia de una calle

De espectáculos callejeros a constatar la maravillosa espiritualidad del fenómeno de la vida, se pudo ver mucho con el vigor atípico de un almuerzo en medio del aire libre y unos cuantos comentarios de “día feriado”.

sábado, 11 de octubre de 2014

Historia de una calle

Cuando iniciamos el viaje sin retorno, hacia otros derroteros ideológicos, porque de eso trata también observar la historia de una calle mediante variadas escenas humanas a granel, vinculado a las risas repentinas de los bípedos ciudadanos así como percepciones escolares sin evidencias claras, debido a contundente propina nuestros protagonistas lograron estar 2 horas en las cercanías del Parque Bustamante. 

Historia de una calle

Si bien no irrumpió la respuesta como alguien que llega tarde a todo,  diversos jóvenes adultos creen decir lenguajes genuinamente relevantes, tanto en Off como en On, desde una calle cualquiera más unos pasos de cebras, aunque nadie escapa a ese frenesí de confusiones mutiladas por el libre albedrio. Cuando preguntamos la intensidad y textura del café puede llegar a ser sublime. Luego, Dostoievski observa atento. 

Historia de una calle

Una consecuencia humana, no olviden que estamos en el segundo día, ahora mismo, las enseñanzas de la educación formal nacen y mueren sin cesar, sin embargo los ciudadanos adoptan decisiones equivocadas ¿Cuándo decidimos que una decisión sea compatible con el libre albedrio de una persona almorzando a 100 metros de un Parque Forestal?

Historia de una calle

El gran abismo que separa a la Vía Láctea y al universo generó una especie de mandato, éste puede sentirse parte de un ritual olvidado pero estructurado para fomentar sándwich de pan molde. 

Historia de una calle

Así pues, el fenómeno de la vida emergerá como pompas de jabón ante cada ocaso que entrañan las horas del calendario, no es necesario decirlo  sin que el olor a pastas italianas juegan a esconderse. Luego, llenos de miedos y de sinapsis interconectadas con la dinámica del cambio. Con la complicidad de un olor

Historia de una calle

Podemos cuestionar a cualquier hijo de vecino adicto al yoghurt de mora, pero seguir a cualquier hora es poco estético, ni reformas ni revoluciones en Off, porque nuestros vecinos asumen que la belleza es un accidente genético. Creo, qué duda cabe, en la infinita capacidad creadora de un bípedo en Horario Valle. 

Historia de una calle

Después de digerir una delicia gourmet, las impresiones fuertes de una boca que pronuncia un silencio, no sin antes enterrar la hegemonía de una mayoría silenciosa, recordé algo que perpetuó nuestro mandato ético, cuando hemos entendido que contra el destino nadie la talla. 

Historia de una calle

Unos cambios sin descripciones premeditadas porque una intrigante escuela del pensamiento vivido, estar perdidos en el segundo día, encuentra su reflejo de realidad en la domesticación simbólica del presente, nunca llegó ese instante de conversión dialógica, sólo esperamos comer unos mariscales. 

Historia de una calle

Cuando paseamos por ahí significó algo. Fue un gran día. Por lo menos, no hay que desesperar si el sufrimiento humano ofrece un campo minado de narraciones en ciernes, seguiremos envejeciendo. Por lo que, el fenómeno de la vida a medida que seamos breves comentarios, no sin creer en la experiencia viviente de caminar con suma adicción a las frutos secos. 

Historia de una calle

Cuando existen diversas insinuaciones vivenciales respecto al papel ideológico del dinero en el color del té o café, alguien comentó la indecible magia de una respuesta repentina, solo preguntando podemos respirar de mejor manera. 

Historia de una calle

Desde cada calle del Horario Valle, el espectáculo que emergió en unos PYMES de chocolates amargos, consiguió valiosas tonterías representadas por nosotros mismos, sólo hemos señalado lo divertido de comentar sobre unos vasos vacios. También las personas intentan tomar un vaso con agua y no lavarlo. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Historia de una calle

A cada segundo transcurrido, algunos ciudadanos desarrollan un peculiar sentido del arraigo familiar respecto al café, tanto torreja como kuchen, luego aparecen los momentos que levantan prejuicios y ensalzan otros olores humanos, solo puede decir que los queques sirven para generar hegemonía. 

Historia de una calle

Entonces, en una de esas, las personas captan el néctar de lo indecible, con esto, nuestro cerebro sigue burlándose de la educación formal, lo único indispensable sería fomentar más conexiones neuronales, pero estaremos insinuaremos un interesante espacio público en desarrollo. Además, un gesto de redención ante el sonido anónimo de una taza con café. 

Historia de una calle

Pronto hablaré de la importancia de jugar a ese juego denominado vida, a decir verdad, admiré la maravilla de observar una calle limpia, si bien estamos encadenados al querer humano. 

Historia de una calle

Ahora bien, un día con sus maravillas incomodas acontecen para condimentar la existencia viviente de cualquier hijo de vecino. Por lo que lograr un símbolo, en las calles propuestas del Horario Valle, ayudó a compartir más momentos con glamour. 

Historia de una calle

Si bien somos protagonistas de algo, concebirlo como algo divertido pero abierto a la incertidumbre, ayudará a enfrentar la rutina progresiva de una respuesta comentada, también ciertos ciudadanos generan una histórica anecdótica de respuestas gourmet.  

Historia de una calle

Resulta interesante vislumbrar que somos seres temporales, encadenados al querer y adictos bípedos como enigmáticos sucesos en Off, no es necesario ingerir un café de grano junto a unas muffins, porque las personas no cambian. 

domingo, 5 de octubre de 2014

Historia de una calle

Todo lo puede enseñar una calle para diseminar la verdad mutilada de todos los días a partir de una comida. Entonces haber vivido unos días, en cualquier calle contemporánea, significa ir más allá de nuestra escolaridad repentina. 

Historia de una calle

Como un buen experimento, el trayecto de la vida es parecido a la historia de una calle, no hay vuelta atrás respecto a lo transformado por el momento, incluso olvidarían cómo decir algo a partir de una piedra al lado de una avenida principal. 

Historia de una calle

Aprecié los espacios sagrados de socialización torreja, unos cuantos patios como lugares públicos para incrementar nuestras vanidades mutiladas, que ofrecía ese “As al paso” a través de unos hijos de vecino, una que otra mención a la flora y fauna humana, luego las personas no cambian. 

Historia de una calle

De mucho comer, no existe necesariamente una retribución histórica a Julio Cesar, debido a la complejidad del mundo humano, por decirlo de alguna manera, sin embargo enciende variadas interpretaciones a lo largo de calles remodeladas. 

Historia de una calle

Sin hacer más comentarios, los meses siempre tendrán injerencia bajo el anonimato generacional de una etiqueta potente, pues nadie optó por reconocer que somos mutaciones aleatorias. Ahora mismo, alguien sigue creyendo en su ave palta con un pan molde. 

Historia de una calle

Si bien algunas canciones provocan divertidas muestras sobre la sensatez del destino, no es hasta unas horas extras cuando las señales de una calle imponen una aventura sin límites, describir el número de éstas a medida que el Horario Valle aparece sin comentarios.