domingo, 31 de agosto de 2014

Historia de una calle

La primera impresión de un fenómeno de la vida, muchas veces ocurrió que no teníamos la noción del tiempo cronológico en las principales avenidas de la subjetividad humana, por lo que un enigma que degrada un algo, sólo que nadie sabe que el sándwich ave palta es corrompido por el aceite oliva. 

Historia de una calle

Con el vigor de un joven sano, con la alegoría de poder influenciar más allá de lo previsto, reía mucho sabiendo que proviene de la materia estelar junto a sus efectos móviles, a decir verdad, envejece. 

Historia de una calle

El viaje señalado busca vincular la ilusión aduladora que hemos construido a prueba de todo, por esto mismo, las semanas de trabajo literario en la IV Región significó disfrutar de los olores primaverales de un pañuelo desechable. 

Historia de una calle

 A medida que estridencias genéticas de las calles juegan sus juegos del lenguaje, y al mismo tiempo, la sublime asunción del ciclo sin fin recorre progresivamente la totalidad viviente de jóvenes adultos disueltos en viajes sin retorno, entonces el pub acrecentó el carácter alucinatorio respecto a ese tipo de viaje.

Historia de una calle

También hay espacios públicos como una revolución silenciosa digna de ser elogiada, responder la pregunta equivocada sobre el origen de la vida resulta conmovedor, en otras palabras, el vivir allá se convirtió en un cumulo de calles públicas. Aún siguen negociando por medio del lenguaje ordinario. De esta manera, la democracia es un juego enigmático.

Historia de una calle

Sólo intentamos inventar con total autoridad, y breves comentarios de algo intrigante como un tango en el baño de una escuela rural con la subvención especial preferencial. De algún modo, las personas son mascaras gourmet. 

Historia de una calle

La vida humana a través de ritos de Occidente distribuye y suministra aspectos preliminares del sinsentido en desarrollo, pero tengo la impresión que aparentemente impone su propia dinámica familiar, por decirlo de alguna manera, cierta esperanza legada por alguien, no sirve para sanar un resfriado y  tormentos psíquicos. 

Historia de una calle

Creo, las verdades de calle cansan a las teorías sobre el 2 enero, en la vida a medida que logramos, primero, defecar, y luego respirar para ser más riguroso acerca de lo diga, tal como cuando despertamos durante un 31 de octubre. Tras el despertar humano, todo acontece para Charles Darwin. 

Historia de una calle

Tantas percepciones humanas que descansan en la calle del más acá, el enigma de los enigmas del bípedo ciudadano, a medida que surge la intimidad individual de cada uno de los cómplices pasivos, sin duda alguna, la música de Charly García ayudó a leer a través del método Matte, y una vida humana puede ser redimida. Sin embargo, pagamos tarifa rebajada para eludir nuestro nativo aburrimiento.

Historia de una calle

Ahora que recuerdo, logré aplicarlo durante varios meses con la complicidad elegante de calles sin nombre, lo que pareció ser la dimensión de Ludwig van Wittgenstein, pero Los Vilos quiere olvidar el duro peso de los días.

Historia de una calle

Posterior a esa declaración de principios, nadie pudo escuchar la génesis misma de su calle aceptada, en otras ocasiones, la civilización del espectáculo: regiones seculares más los milagros inesperados de ventosidades estandarizadas.

Historia de una calle

Solo quería decirlo, siempre estamos queriendo revolucionar nuestra subjetividad “torreja”, por lo que las aventuras laborales y lúdicas en las calles de liceos emblemáticos  son experiencias narrativas del protagonista mencionado. Todavía siguió hablando para creer que seguía viviendo. 

Historia de una calle

Un autor que ignora cuándo sabrá responder a la pregunta capital, cuando violentar al experimento silencioso de llenar su estomago y algo más, con sucesos intrigantes para lograr respirar, suspirar ante las genialidades cronológicas del Chile Profundo, vincular variadas situaciones límites, una armonía existente entre la educación formal y el café de grano. De todas maneras, siguieron comiendo. 

Historia de una calle

Mucho de mitología callejera incluye a esos adultos jóvenes y otros ciudadanos de a pie, que dicen decir obviedades lingüísticas sobre los insectos en la biosfera, ahora bien, cierta sagrada enfermedad la usó el Horario Valle como clara manifestación de algo divertido, reír junto Charles Chaplin. De la misma manera, anuncia el legado cotidiano de unos cuantos amigos turistas de bares porteños y días feriados. 

Historia de una calle

Junto a un café Juan Valdez hemos captado que las personas enigmáticamente pluricelulares, desde la experiencia radical de crear un teatro de historias escenificadas por la insaciable sed de vivir a medida que sus tostadas aparecen, nunca dejaron de creer que son pasajes con salida.  

sábado, 30 de agosto de 2014

Historia de una calle

Lo único interesante, a ciencia cierta, fue que ellos desayunaron deliciosas tostadas con paltas bajo la influencia de un desayuno, lo que originó un efecto en cadenas, entre sus bocas en busca del silencio en Off, y actualmente los gusanos agradecen su legado. 

Historia de una calle

Lo volveré a decir, durante varios días en las estaciones de Metro nacen y mueren segundos más allá del tiempo ofrecido por la educación formal estandarizada. Además, Albert Einstein o Marx Plank saben de risas no forzadas.

Historia de una calle

En las convicciones éticas de nuestro joven adulto, no queda nada más que esperar consecuencias humanas, luego que el ciclo sin fin persevera en su magnificencia silenciosa cuya dificultad trae consigo enjuiciar a ciertos personajes intrigantes. 

Historia de una calle

Un sutil experimento acontece. Desde que irrumpió la calle como validación empírica de lo narrado, puesto que, el fenómeno de la vida humana regala juegos del lenguaje al universo, sin palabras no hay posibilidades de ser bípedo, después tosió para cumplir el mandato de producir nuevas enfermedades. 

Historia de una calle

No olvidaremos, a alguien que penetró a través de ordinariez de lo extraordinario de su sufrimiento, la maravilla anónima del Horario Valle, y transcurre la rueda mágica de imponderables gourmet junto a los complejos aromáticos de una estación de Metro.

Historia de una calle

En el cielo de una ciudad en desarrollo humano, sólo ciertos comentarios que han muerto hace miles de millones de años, nadie quiso mandar un respuesta repentina. Porque así la vida misma adquiere un sentido trágico de lo que emerge tras la experiencia callejera del joven Fedor. A veces, las personas nacen disfrazadas. 

Historia de una calle

No solo de dispositivos móviles vive el hombre, sino que de valiosas tonterías diseñadas e implementadas por personajes repletos de pie de página y de aprendizajes incestuosos, por lo que muchos días adquirieron un aspecto intrigante pero interesante. A veces, sólo de repente, las personas creen cambiar. De repente, olvidan sus ritmos genéticos para asumir el costo de repetir clichés recitadores de Horario Bajo. 

Historia de una calle

Con incertidumbre y risas previas habremos solucionado, en ocasiones, el problema de los problemas que atañe al hablante ciudadano de meses atrás, llorar sin glamour con la masividad tecnológica del presente, por esto mismo, soñé que jamás tendría un dispositivo móvil a medida que leyera “ El Idiota” de Fedor Dostoievski. 

Historia de una calle

Si queremos llorar usemos mejor nuestra subjetividad cota 100, cabe señalar que íbamos recorriendo los primeros días de mayo, por lo que resulta didáctico mencionarlo para comprender estos días vinculados a calles, cafés de grano y Steve Jobs. Entonces establecimos una especie de saber humano sin nombres propios, pronto lo sabrán.

Historia de una calle

De la perdida de valoraciones repentinas al mágico olor a fenómeno de la vida, desde el inicio laboral de Los Vilos, debo decirlo para contarlo sin rodeos y a su vez sin excusas torrejas. Sin embargo, no habrá excusa alguna respecto a las decisiones adoptadas, de vez en cuando, servirá estar en calles remodeladas o reconstruidas, lo espectacular es que sea arbitrario diversos gestos humanos, lo hace intimidante. 

Historia de una calle

Bueno, de alguna manera, no usar la ropa adecuada para el tiempo atmosférico que aparecía, nadie resulta dañado si compramos la ropa a horas adecuadas para la emanación de olores interesantes. Cualquier piel humana tiene su agenda política.  

Historia de una calle

La claridad no suele abundar entre estos seres inclinados a la estupidez con énfasis, la recapitulación ensayística de éticas súbitas, a comentarios viscerales, a borracheras 6G, no obstante esto, éramos felices llenos de confusiones epidérmicas.

Historia de una calle

Lo único delirante es que seguimos creyendo en la vida, por algún momento pensé que era cierto. Porque lo único cierto es que el fenómeno de la vida crea proyectos de pensamiento planetario, pasiones inútiles al fragor de calles con historias anónimas y majaderías semánticas sobre la misma, dice la leyenda que una calle cumple con la mayoría de edad para mofarse de la escolaridad estandarizada de masas. 

Historia de una calle

La vida y sus respuestas sin preguntas. Debido a que ésta siempre nos sorprende con sus cuestiones familiares, hemos vivido al borde del abismo, según lo observado, jóvenes adultos y turistas repentinos ignoraban sus propias muertes celulares. 

Historia de una calle

A esa vida con sus arrebatos íntimos, tanto enero 1 y 2 como sus consecuencias cronológicas reían sin piedad contra el aula magna de matriz occidental, pero unas cuantas conversaciones apelaron al ciclo sin fin. Le diré de la otra manera, hace una hora atrás dormí despierto. Luego, disfruté de un anónimo té helado.

Historia de una calle

No puedo olvidar la edad del universo, después de la comprobación empírica de horas pasadas, a medida que recordaba ciertos hechos humanos aromáticos. De hechos callejeros a la expansión apasionada de la vida como maestro de sospecha a través de un “As al paso”.

Historia de una calle

Cuando este mes de enero inició su viaje sin retorno, la corriente incesante de los rituales de Occidente creó algo interesante, surgían inefables propuestas humanas, actuar como si fuéramos eternos cómplices con el universo. Por así decirlo, alguien humano interpretó almorzar durante el Horario Valle. 

Historia de una calle

Hemos sido locos delirantes y niños mirando a la espiritualidad. Todavía sigo describiendo a las calles del ciclo sin fin, de vez en cuando, debemos esperar para envejecer con énfasis. Luego, esperábamos algo más. Porque lo único que sabemos es que somos animales pulsionales, él mira sin piedad, y sin hacer más comentarios, somos jugadores dedicados a boleros, tangos, tragedias griegas, astrobiología, matemáticas lúdicas y el lenguaje infantil del 2 de enero. 

Historia de una calle

El ciclo sin fin, ahora que lo respetamos, tendrá permanentemente su realidad narrada porque produce consecuencias que afectan a todos los bípedos ciudadanos. Sin quedar atrapado en esperanzas cercenadas debido al mundo de impresiones fuertes de utopías humanas, sólo hasta la muerte habrá que disfrutar del sabor omnipresente de un grano de café a centímetros de su boca.

Historia de una calle

Desde distintas veredas de las calles mencionadas, divisó esos mundos ingrávidos cuya heroica interpretación de densidad histórica ocurrió, un inescrutable querer encadenado a miradas que acontecen, junto a los balbuceos éticos de un fin de semana, y por favor, no olviden a los mariscos en el verano. 

Horario de una calle

De un mensaje a otro aparecen aspectos indecibles que no amerita decirlas durante todos los días de la semana, sólo basta un día feriado para escuchar a nuestros héroes anónimos, ahora bien, diciendo este principio de razón cuestionada, que las personas no cambian. Ojalá existan unos bolsillos más adictos a la observación.

jueves, 28 de agosto de 2014

Historia de una calle

Puede que sea una fatídica omisión sentir la maravillosa sencillez de un endulzante en la democracia de los griegos, romanos y jesuitas, hacerla indispensable, esa es la parte más dramática de una boca que pensó.

Historia de una calle

Cuantas preguntas que silencian la huida respecto a lo anteriormente dicho, por lo menos lo insinúan para enrojecer al destino. Pero debo decir que todos los días jueves suceden vivencias extrañas y ventosidades a lo largo de nuestra historia.

Historia de una calle

Otro lugar, otra existencia singular como sufriente. Lo que suele doler, a veces, son flagelaciones de colosal globalización a diario perpetrado por los humanos. Éstos creen creer en el carácter delirante del fenómeno de la vida, debe haber un fundamento para reír en la tragedia. Como un irremediable fundamento que crea milagros inesperados, todos los jueves insinúan extraer la ordinariez de lo extraordinario.

Historia de una calle

De repente, cuando está viajando por medio del caos moral que siempre suministra sorpresas, con la complicidad intimidante del presente logramos compartir empresas de significados compartidos. Por esto mismo, el café en Off y sus viajes siderales juegan sus propios juegos. 

Historia de una calle

Una corroída sed de aparentar las verdades que demuestran una ausencia, creer que la escuela es lo mismo que educar, es incluso un asunto etílico lograr analizarlo. De esta manera, irrumpen innumerables expresiones gestuales para proponer un camino alternativo, si hubiera despertado a las 13:20 hrs. 

Historia de una calle

Durante cualquier día de trabajo remunerado, a 1200 metros del país de las pequeñas narrativas, surgieron los recuerdos de fotos pasadas con cierto sentido callejero, en cada avenida principal de comulgadores de una ostia repentina, tal vez, la vía láctea nos enseñó cómo enseñar clases de Lenguaje y Silencio. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Historia de una calle

De la inmortalidad gourmet a un compromiso de dudosa reputación, de querer adoptar la idea extraña de sacar fotos mientras nadie regala risa a la calle, que silenciosamente genera respuestas sin preguntas. Ante una actualidad vociferante de sueños que exaltan al incompetente mercado, pero las personas no ejercen activamente la filología y el ciclo básico de estudios primarios. 

Historia de una calle

Las experiencias humanas que perduran en la actitud prevaleciente del tedio, la bestia de lo cotidiano, el aquí y ahora también son personajes extravagantes, quizá queda apreciar la constatación sugestiva de días que condicionaron conversaciones versallescos, con sus hegemónicas aspiraciones de café multipropósito y unos asexuados muffins. 

Historia de una calle

Nuestras palabras imponen su propia dictadura. Porque describen, construyen y perpetuán fenómenos de la vida humana, y no fue la excepción compartir en Los Vilos con algunos velorios. Son difíciles momentos para dedicarse al caos, sin embargo. 

Historia de una calle

La imponente constelación de cuentos narrados por los PYMES anónimos y la oscilante pertenencia a un negocio de verdades mutiladas, a saber, la plausible impresión de un país en desarrollo. En efecto, los ciudadanos jugaban a diario con sus propias muertes celulares. 

Historia de una calle

Nunca alcanzó a delirar a partir de la importancia de llamarse Daniel, sólo impone una nueva forma de gobernar, pero siempre teniendo como perspectiva valórica a lo vivido en el café Colonia. Su lenguaje resultó una suma de tonterías depositadas en la vereda del frente. 

Historia de una calle

Así pues, la intacta sensación de vivir viviendo a través de un relato protagonizado por un joven adulto y ¿si el niño es el papá del hombre?, desde luego, alguien puede decir ¿ podemos creer deliberadamente en la propuesta estético-cultural del Horario Valle para responder a la pregunta equivocada?; tantos hechos humanos como coloquios de éstos, y nosotros aportando a la causa celebre y aromática: inventar un oficio para los próximos 80 años.

Historia de una calle

Más de algún espectáculo extraño respecto a mirar sin un 13 de septiembre, de vez en cuando, habrá unos monólogos que aluden a la amante expresión icónica espacio-temporal de ¡Metro, te ayuda!; puede que cualquier letrero repita los errores del pasado, desde indicios de un lenguaje dubitativo, hasta ciudadanos de caminar sinuoso y hasta conmovedor. 

Historia de una calle

De la razón que usamos a nuevas mañanas junto a La Cisterna. En realidad, captar la secreta elocuencia que nace desde el universo, aporta valor y entereza de carácter asimilarlo, puesto que parece un sueño descubrirlo a medida que transcurren los 12 de septiembre. Seguimos despertando para cumplir con el mandato de cumplir acontecimientos. 

Historia de una calle

Búsquedas infructuosas contra lo establecido por el ciclo sin fin, el absurdo lúdico de los silencios del universo y las esperanzas generacionales de la educación formal escolarizada, espero que nadie lo hubiera mencionado antes. Porque hay una sigilosa búsqueda para encontrar sentido a la calle en el Horario Valle. Después, todos serán empiristas. 

Historia de una calle

Cuando hemos señalado ahora, siendo una encerrona descubrir nuestra enfermedad, de todos modos, acá, en ciertas calles despiertan nuestros demonios internos. Además, lograr dialogar con él implica la dispersión de genuinas experiencias gourmet que estimularon mis incausados sucesos escolarizados, y pensé en comprarme dos pañuelos desechables aromáticos. 

Historia de una calle

Para el ciclo sin fin no tiene cabida comer sin verbalizar tus prejuicios, absorto en sus efectos generacionales, siguió hablando a través de recuerdos musicales, por lo que estos seres joviales e inexpertos quieren creer que pueden hacerlo. Sólo que un instante precedió al extasiante momento, perdieron la religión que justificaba sus obviedades cerebro-vasculares. Dice la leyenda que éstas tenían calle. 

Historia de una calle

Un saludo no se le quita a nadie, mientras tanto, otros hechos domésticos ocurrían en los pasajes con salida del país peculiar, más allá de la incertidumbre que entraña ir a la intersubjetividad de jóvenes con audífonos aromáticos, lo que entraña una bella demostración de provocar más gestos mirando tostadas con huevos. Y no olviden al endulzante. 

Historia de una calle

Creo, que alguien inventó algo, que los humanos, buscan deliberadamente certidumbres para saciar la secreta elocuencia del ciclo sin fin, no era necesario barrer con una escoba todas las calles. Porque el aire, el silencio y las calles son dignos de su propio sufrimiento puesto que carecen de la tonta solemnidad de un vaso con whisky en oferta.

Historia de una calle

Son tantas las disquisiciones del viento transgresor que desataron una confusión, cuando opinas. Debido a que pertenecíamos al segundo día, y algo que llegó a su fin. Como juegos del lenguaje en nuestra existencia, tiendo a pensar que lo somos, no encontramos un puerto fijo para juzgar al viento que se presentó con credenciales democráticas. 

Historia de una calle

Si bien estos coloquios ambientados persiguen intereses admirables pero debatibles, todavía escudriñó a quién decirle una respuesta imprecisa, pensé que lo había hecho mediante el discurso hegemónico del dinero, ellos entregan la inefable oportunidad de reírse contra todo lenguaje establecido. 

sábado, 23 de agosto de 2014

Historia de una calle

De opiniones que mutan el destino en aquella permeable redentora existencia, valorar las convicciones veraniegas durante diversas expresiones de amor terrenal, no hay palabras para digerirlo después en el baño. 

Historia de una calle

Los afectos que desangran la ilusoria adultez, lo éramos todos, nadie logró descubrir el significado del cumpleaños, solo opinábamos de lo pasajero en que convertíamos a nuestras opiniones. 

Historia de una calle

Continúo siendo Los Vilos. Caminando a través de la vereda del inefable ayer, seguí evocando esos raros paisajes humanos pintados al fragor de nuestra propia experiencia visceral, encadenados y asombrados, esos desayunos y almuerzos inician sus trayectos de aprendizaje, en consecuencia, de los afectos hemos captado la ordinariez de lo extraordinario. 

Historia de una calle

Menciones, en principio, urbanas porque estuvimos allí, sin embargo perturbaron a esa ausencia divertida, ciertas derivaciones al dios abdicando, nunca pudimos descubrir a nuestro adversario. Siempre estuvo a la altura del conflicto. Ignoro su área de subjetividad callejera. 

Historia de una calle

Aquellos comportamientos que ensalzan un creer, tanto en los diálogos dispersos entre hablantes ciudadanos a medida que despertaban mientras observaban sus dispositivos móviles como bolsones neoliberales desde las estaciones intermodales, como los idiotismos gestuales al mirar al léxico revolucionario francés en forma de conversaciones Horario Valle, éstas ejercían influencias diversas mientras almorzaban a cualquier hora, estas estilos de vidas humanas siempre fueron acompañados por un emancipador fenómeno de la vida humana. Por lo demás, él recordó el humor de Mark Twain. 

viernes, 22 de agosto de 2014

Historia de una calle

Cuando tratamos con las relaciones personales de los humanos. Después, revoluciones humanas que idealizaron y comieron una empanada. 

Historia de una calle

Hubo un reconocimiento, de a poco, para enfatizar el carácter sagrado de la ciudad creada, unos espacios públicos de “tablas” con colesterol motivado o tabernas de verdades mutiladas, como actitud exenta de perfección y de obviedades urbanas, sin las cuales la lógica artística del Horario Valle sería poco estético. 

Historia de una calle

Las manifestaciones humanas, a cualquier hora u olor, que veneran el divertimento y su tendencia a la codicia, por decir lo menos, significaron un progresivo saber humano que trascendió las fronteras rurales, hormonales, genéticas y atmosféricas dispuestas  en el carro del PYME de las empanadas cota 200. 

Historia de una calle

Pero, ahora mismo, surgía un entrañable ocaso que violenta nuestras miserias humanas 5G, en la que una mayoría estudió en planes reguladores urbanos que susurraban a favor de la educación pública, gratuita y de calidad, pero siempre de impronta prusiana, y toda una exaltación ética que comulga con las aberraciones cebolleras de nuestra civilización del espectáculo, sólo nuestras ventosidades pueden cambiar de software. 

Historia de una calle

Cuando hemos vivido en las calles durante miles de años, a saber, emerge un estado de expansiva evolución full HD, con cierta violencia simbólica se convierte en la gran narrativa que tienen los humanos para saborear y mofarse de su psiquis.

Historia de una calle

Con ciertas afinidades que embriagan al dolor humano, esa puta que envuelve la critica patriarcal junto a historias en Off que relativizan el reír durante unas tostadas con aderezos gourmet, desde donde irrumpió una noche siendo un Hostal todavía, puede que haya sido en aquel instante que nos avisó una calle que necesitaba descanso, en consecuencia, buscaron sus respectivas direcciones para silenciar a sus demonios internos. Pudieron lograr esta inocencia salvaje. 

Historia de una calle

En escasos momentos, puede definirse como un sigiloso testimonio puede provocar una apología de lo cotidiano que condimenta un café cota 500 de aquellos que lubrican a cuantos adultos de una comedia súbita, en su mayoría jóvenes escépticos, profanadores del tacaño acontecer genético, eso han dicho en alguna parte.

Historia de una calle

Respecto a esto, lo único que sabemos es que somos origen espontáneo del lecho materno, después debería resultar indispensable sólo los buenos modales, y no la moral de 12 de marzo. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Historia de una calle

La imponente aventura de vivir señalando la huida hacia otros caminos cósmicos, muchas veces ocurrió que no teníamos la noción del tiempo cronológico en los paraderos troncales, y divagó sobre el fin de un siglo, ese enigma que degradó a una galaxia, pero que dejó huellas de nacimiento.

Historia de una calle

Vigorizando mis ansias de dudar, en el día a día de boleros repentinos junto al Horario Valle, hubo que adecuarse al encantador aroma de una palabra, y  con la alegoría de poder generar sueños eternos, incluso reía mucho sabiendo que sería pronto alimento fertilizante para la vía láctea.

Historia de una calle

El viaje sin retorno que conmueve estamos a cuanto personaje extravagante, en efecto, al otro lado del camino existen valiosas tonterías, cuando intentando disminuir la ilusión aduladora que hemos construido desde una calle, luego el diluvio sublime de nacer para morir. 

Historia de una calle

Con tal de responder a la pregunta señalada, sin estridencias mediáticas ni tradiciones instituidas, por lo que el ciclo sin fin recorre progresivamente la totalidad viviente de los cuerpos disueltos en viajes sin retorno, cierto café en el parque acrecentó el carácter alucinatorio de nuestro viaje hacia ayer.

Historia de una calle

Así, vivir más allá de una constelación de calles vacías. Debemos acudir a ese vacío al cual aspiramos, a medida que negociamos con la “realidad” humana en perpetuo movimiento. Después siguieron organismos pluricelulares respondiendo la pregunta equivocada.

Historia de una calle

Pasó también eso con las historias de héroes anónimos que donaron una generosa propina. Lo siguiente resultó ser una revolución silenciosa de narraciones antojadizas y tendenciosas de cómo aplicar discursos mesiánicos, siendo que responder la pregunta equivocada sobre el origen de la vida, de cualquier manera habría sido arbitrario decirlo, 

Historia de una calle

La vida humana, cualquiera lo es a medida que conversa en el silencio de un horario novedoso, con sus sucesos intrincados y alegrías de pie de página, sólo que describirla y comprenderla suele caracterizar al ciclo sin fin, tengo la impresión que éste aparentemente impone su propia dinámica callejera, por decirlo de alguna manera, somos breves comentarios de algo cómico. 

Historia de una calle

Creo, después nada personal hubo, constatando hechos relativos a estas semanas otoñales que nos suministraron importante material para indagar sobre cualquier asunto humano. Esperando, por de pronto, ser más riguroso acerca de lo diga, tal como cuando despertamos. Tras el despertar ideológico, todo acontece para la historia de una calle. 

Historia de una calle

Fue la interesante conducta de pagar tarifa rebajada distinta a la establecida por otros rituales de Occidente, de vez en cuando, conviene señalar lo ínfimo que somos al intentar luchar contra nuestro nativo aburrimiento.

domingo, 17 de agosto de 2014

Historia de una calle

Tantas percepciones humanas que se diluyen, en el aquí y en el ahora del Horario Valle, el enigma de los enigmas para el hombre contemporáneo, a medida que surge la intimidad individual de cada uno de los jóvenes adultos, sin duda alguna, influye la sensibilidad visceral de los mismos, en esta ocasión, la estación de metro fue estar perplejos ante una mirada de un café francés de Postguerra, sin embargo alguien sacó su risa para descubrir algo.

Historia de una calle

Ahora que recuerdo, hubo diversos ciudadanos pluricelulares charlando sobre cualquier digresión de la comida en cuestión, parecían seres sacados de algún parte urbana, querían olvidar el repulsivo regalo de una calle después de una lluvia repentina. 

Historia de una calle

Posterior a esta maravilla del dolor, nadie pudo escuchar la génesis de sus palabras desinteresadas, ahora que ciertas personas secuencian el genoma humano, habrá que ensalza la civilización del espectáculo y revolución callejera: siempre estamos encadenados al querer del gourmet anónimo. 

Historia de una calle

Solo quería decirlo, siempre estamos queriendo, por lo que las aventuras urbanas en las calles del Chile Profundo, es una entrevista a las pulsiones narrativas del protagonista, y también han caído hojas de otoño. Todavía siguió hablando a través de los rituales de Occidente. Pero pecó pues fomentó la gula.

Historia de una calle

Un autor que ignora cuándo morirá, pero sabrá cuando violentar al experimento silencioso de llenar su estomago, con sucesos intrigantes y enfermedades maravillosas, por lo que vincular variadas situaciones límites, una armonía existente entre la educación formal y el cambio de mando. Por algo será, pero ser adicto a la observación permite condimentar nuestra vana condición. Y algo agradezco, de todas maneras, siguió comiendo. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Historia de una calle

 Con otra digresión espero disfrutar un café Juan Valdez, ahora bien, hemos captado que las personas, enigmática pero divertida, desde la experiencia radical de crear un teatro de historias escenificadas por la insaciable sed de vivir a medida que sus tostadas aparecen. 

Historia de una calle

Mucho de mitología callejera incluye a esos adultos jóvenes que dicen comentar asuntos humanos, convoca a la sagrada enfermedad del Horario Valle como clara manifestación de lo establecido por un mamífero de voz cadenciosa. De la misma manera, anuncia el legado vivencial de unos cuantos compañeros de bares porteños y días feríados. 

Historia de una calle

Lo único sensato, a ciencia cierta, fue desayunar deliciosas tostadas con paltas, lo que originó un efecto en cadenas entre las bocas pronunciadas de bípedos insumisos,  que pretendían decir ciertos organismos pluricelulares.

Historia de una calle

Resulta interesante persistir en las convicciones callejeras de nuestro joven adulto, no te queda nada que esperar después, aspira a observar el redentor sonido del ciclo sin fin, éste con mucha dificultad trae consigo enjuiciar a ciertos personajes intrigantes, lo volveré a decir, durante varios días en las estaciones de Metro engendraron divertidas muestras de sensatez humana.

Historia de una calle

Un deber que irrumpió a diario, no tomarse demasiado en serio, puesto que el fenómeno de la vida humana entraña intrigantes conversaciones con el universo, sin palabras hablando, después tosió para cumplir el mandato de crear calles.

Horario de una calle

No te olvidaremos, a alguien que pintó al alma humana a través de ordinariez de lo extraordinario. A pesar de que, lo diré sin obviedades de Horario Valle, transcurre la rueda mágica del hoy junto a los complejos aromáticos del café de grano.

Historia de una calle

En el cielo de una ciudad hogareña, sólo las estrellas que han muerto hace miles de millones de años, nadie quiso mandar un proyecto de ley al respecto. Porque así la vida misma adquiere un sentido trágico de lo maravilloso que involucra una infinita curiosidad. A veces, puede ser ruso. 

Historia de una calle

A veces alguien cree marcar la respuesta correcta, pero ésta de acuerdo a lo que expresa tu voz interior, implica inventar nuevas justificaciones para antiguos problemas filosóficos. Si uno responde, entonces Dostoievski permanece vivo en el silencio. 

Historia de una calle

Sin tonterías milenarias de “As al paso” ni nativos aburrimientos no pasaría mucho acá en este mundo humano. Hace que mis confesiones intimas, espero que sean así, por lo menos, después de la caída de las grandes narrativas. Creo que Gorbachov está envejeciendo según los cañones de la ciencia contemporánea. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Historia de una calle

El silencio de los veranos democráticos, estas 2 semanas trabajando cumplió con el objetivo fundamental de aromatizar a la educación formal pública, por lo menos, usamos actos de habla y gestos austeros para protegernos, solo hubo algunos que se resfriaron.

Historia de una calle

Así pues, engendramos innumerables problemas que generan estupideces entrelazadas con la dimensión gregaria que encontró una estación de Metro, como si fuera digno de ser observado, y el ciclo sin fin de la vida interpreta una canción ¡Rezo por vos!

Historia de una calle

Creando ¡calle! para explicar algo. En ocasiones, no basta el lenguaje humano para describir lo asombroso del ciclo cósmico que procede a molestarnos, la biología de la vida nos cuenta su secreto, nada es para siempre.

Historia de una calle

Persisten nuestras narraciones, que cubren las 4 estaciones del año, ya convertidas en meros simples recuerdos. Los recuerdos del ayer que dejaron huellas de nacimiento y algo de autorrealización genética. Sólo naciendo puedes sufrir con elegancia. 

Historia de una calle

Hace tiempo que he manifestado cierta aprehensión al uso cotidiano que impone la miseria humana a través de su lenguaje, tiene a la razón y a los sentidos corporales como hermanos biológicos de intrigante pasión desatada, incluso no hubo cambio de mando viviéndonos en el abismo otoñal de otro mes que ni siquiera es marzo, entonces habrá que seguir diciendo posibles tonterías y sempiternas obviedades curriculares. Yo leo, luego toso. 

Historia de una calle

Puede que resfriarse para cambiar la mirada planetaria, que previamente asumimos como verdad revelada, no hay nada que hacer respecto a un viaje sin retorno, a saber, el ciclo sin fin tiene cómo defenderse. Pero, nosotros, creemos saber si usa ropa interior el vecino de al lado

Historia de una calle

Volver a nacer. Volver, claro está, desde el lecho materno para posteriormente marcar un rumbo pantanoso, esa es la parte más pesada, incluso asimilando la apuesta temeraria de a través de las palabras enjuiciar a toda calle que protege la subjetividad humana. Bueno, lo dicen en algunas cantinas porteñas. 

jueves, 7 de agosto de 2014

Historia de una calle

Hacemos como si supiéramos amar lo que creemos decir. Solo queda rezar para entender el ciclo sin fin, esgrimido por ciertos personajes universitarios, de la misma manera, la empresa humana por excelencia, disfrutar a una calle como azar de lo establecido, dejó narrativas éticas sin retorno alguno hacia ellos y ellas. Apareció y desapareció sin estridencias mediáticas, un extraño olor a democracia. 

Historia de una calle

Precisamente ahora que el fenómeno de la vida acontece, hemos captado el mensaje intimo de varios personajes pluricelulares, ante esta situación de hecho, los criterios de orientación callejeros, para convencer del viaje sin retorno respecto a lo que hemos vivido, no haré más comentarios desde el hall del liceo. 

Historia de una calle

Durante los próximos segundos, los sonidos estridentes de una noche cualquiera, si bien reconozco que la primera noche que existió entre nosotros, en realidad, se convirtió en un campo enigmático de luchas veraniegas. Pero éstas impartidas por ciertos humanos que tienden a bañarse para evaporar sus demonios internos

Historia de una calle

Diversos problemas que afectan y a la vez seducen pronto a ciertos bípedos pluricelulares. En este país del más acá, desde acá juega la corriente rítmica del tiempo cronológico, de repente, evoqué el momento primaveral de los Vilos. 

martes, 5 de agosto de 2014

Historia de una calle

Ahora bien, cualquier asunto humano no siempre aporta para plantear mayor claridad a la solución del problema. Porque si no lo saben, todo actuar humano implica conflicto, a saber, genera destrucción destructiva. Y así, qué interesante, suscita problemas intrincados ¿qué problema  narra un café en Horario Valle?

Historia de una calle

Unos juegan a jamás tomarse en serio, en cambio, otros adquieren una dimensión desconocida de impresiones fuertes y vanas esperanzas mutiladas por el presente. En consecuencia, ayudó a vivir estar descubriendo la historia de una calle. Además, espero obtener algo de mayor locura, intriga y humor diverso para creen en mis ventosidades en off. 

Historia de una calle

Seguiremos hablando porque nadie nos callará. Por lo que apuntaré al maestro de ceremonias espontaneas y direcciones paganas, el universo. No solo el universo sollozó ante este fenómeno de la vida, en ocasiones, sirve no ser juicioso ante lo que se te aparece, y sabrás definir una historia. 

Horario de una calle

El ciclo sin fin siguió observando sus consecuencias humanas, ante todo, las regiones confusas del querer fluyen sus miserias propias y a su vez comentarios interesantes sobre una calle en el Horario señalado. 

Historia de una calle

Volvamos a lo nuestro, por lo que vi, las vidas personales de nuestros muchachos estaban al borde de caer al abismo, palabras más o palabras menos, lo único que importó es que somos meros escombros del material disponible que obsequió él. Del material cósmico a conectarnos a cualquier costo al ciclo sin fin.

Historia de una calle

Ni naces ni mueres, a medida que la ausencia enamoradiza del presente persiste en su valoración ideológica, pero siempre queremos, la voluntad de vivir se transforma en predicas de una noche infinita, convierte la totalidad de los cuerpos humanos, ellas y ellos, por esto mismo, aludiré al jacuzzi y sus días, en eróticas agonías envueltas en sagradas enfermedades, nadie lo dice por respeto al ciclo sin fin, conectarse con el otro agregándole algo de humor absurdo; lo absurdo de cuantificarlo todo a través de notas, en esto, la educación formal sabe mucho.

Historia de una calle

Paralelamente a lo existente por ahí, recién la dinámica del cambio estimaba conveniente seguir usando sus milagros inesperados, el presente como una ilusión aduladora, íbamos a ser felices llenos de inocencias interrumpidas, y eso, que Jaime no conversó mucho en este desayuno perteneciente al segundo día, no es muy halagüeño decirlo cuando estas convidado a vivir, nunca te preguntaron si lo querías.

Historia de una calle

Para acallar nuestra historia personal, que lo interesante es la constatación de lo desconocido, que nos obsequia el universo, unas cuantas fotografías de lo cotidiano irrumpieron desde la variedad de muchos cafés congénitos.