sábado, 31 de mayo de 2014

Horario Valle

Actuaban estos muchachos, no había dicho nada al respecto, para vivir con énfasis. Solo unos jóvenes universitarios ignoran sus cadencias pasionales sobre su realidad encadenada al querer. Por esto mismo, hubo trajes a la medida de cínicos conscientes, dudas culinarias, gestos remotos, viscerales comentarios sobre personas en ciernes, risas familiares hasta para perros adictos a la observación, melancólicas miradas al llegar la noche, absurdos asumidos por el lenguaje humano y supuestas maquinaciones ideológicas que aparecen radicalmente un día cualquiera.

Horario Valle

Cabe señalar que ésta es la adulta sensatez de algo que llegó su fin. De esta manera, las honduras ancestrales del dialogo milenario entre café y sufrimiento no están separadas de lo establecido por la vida durante esos otoñales momentos.

Horario Valle

No está de más decir que transcurrían los minutos con la esperanza anónima de alcanzar a la realidad primigenia de nuestra protagonista, de la misma manera, lúdica, caótica y moviéndose con incorregible imaginación hacia Plaza Italia. 

Horario Valle

No podemos esperar demasiado tiempo para que una calle sea cómplice de la miseria humana LED. Puede que sea una burda excusa decirlo a través de ciertas palabras que anuncien a la bestia de lo cotidiano, la rutina de justificar más cafés de grano invocando la herencia cultural de la Dictadura. 

Horario Valle

Unos silencios otoñales y distintos jóvenes universitarios sin nombres propios pues éstos serán mencionados. Lo que permite realizar este gran legado es que estamos aún en democracia existe la posibilidad de vivir en Horario Valle. Además,  él buscaba tierra firme mediante lo sencillo. Hacer de lo sencillo algo indispensable a medida que envejecemos en las calles del Chile Profundo. 

Horario Valle

La libertad de expresión creada por los humanos, no es trivial que alguien comentó que los griegos inventaron la tragedia, para que especulemos saber las típicas idioteces narrativas y engendros valóricos desde un desayuno en democracia, cuando hemos aceptado la sociedad como una empresa de significado compartido, siendo Occidente su cómplice más atildado. 

Horario Valle

De lo que se trata es buscar sin piedad el silencio elocuente de los instantes generados por medio de una ciudad segregada, que permitieron conocer a cuanta calle apareció, por lo que la necesidad biológica de encontrar un sentido a la vida humana, más de algún personaje ingirió té helado o un café vienes sazonado. Lo que ayudó a las veredas a mirar más allá de lo obvio.

Horario Valle

No hay vuelta atrás a medida que agonizamos con la maravillosa espiritualidad y mística ciudadana durante las primeras semanas de febrero, no vienen nunca mal, cuando conviven vida y muerte es indistinto que exista el cambio de mando, es estético concebirlo para justificar al Horario Valle.

Horario Valle

Interesante, asombroso y sugerente apelar al espectáculo de la vida humana,  a partir de atomizadas esperanzas cercenadas por el holocausto del tiempo cronológico, por eso mismo, ayudaba mucho generar humor respecto a los afanes y pesares humanos, no solamente en la conmoción pública de una calle en desarrollo, sirvió para darse cuenta que no había vuelta atrás.

Horario Valle

Una afirmación titulada como aparece al inicio de un viaje, a veces, bajo la influencia psicodélica de la educación pública y el enigma angustiante del origen de la vida, desde amaneceres y anocheceres que juegan a jugar el siniestro espectáculo de los lugares comunes, y nadie controla esos fenómenos de la naturaleza, no hubo mucho que analizar estando perdidos en una calle. La solución final que suele comprender el ciclo sin fin de la vida, seguir celebrando un día feriado. 

Una ética sobre el dolor humano

Pero sufrir puede y debe ser un despertar hacia otros mundos asimiladores de laberintos humanos, al mismo tiempo, una rebosante entrevista con nuestros psiquismos abismales.

    

viernes, 30 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Somos maquinas pulsionales y, ante esto, lo volitivo posee su propia dignidad. Lo patentó Schopenhauer en su concepción metafísica que concibió del hombre. Aquí, la dimensión metafísica del sujeto sufriente, es estar encadenado a la dimensión fenoménica con la realidad espacio-temporal.

Una ética sobre el dolor humano

Pero es el peor lugar para vivir pero querer morir es un breve intervalo de mustias satisfacciones mundanas. Pues bien, ética, sufrir son aleccionadores aspectos de un ritual olvidado para los hombres sumidos en la indigencia informativa.

Una ética sobre el dolor humano

Reflexiones de la vida humana, es una insensatez ser optimista. Confesiones de un hombre atormentado por el influjo védico cuya máxima expresión de humanidad era culminar en esa “nada vivencial”. 

Una ética sobre el dolor humano

 Nos embarcamos en sesudas expresiones de clamor racionalista pero las ficciones fecundadas tras el “velo de Maya” no enseña que las duras cadenas con que nos ata el destino son un intimidante viaje hacia un proceso mutilado, irreductible y sin vuelta atrás. 

Una ética sobre el dolor humano



 No se agota el ser humano en múltiples demostraciones de instrucción filosófica, sino que existe una apuesta arriesgada de entenderlo a partir del abismo estremecedor del sufrimiento humano. No sabemos quiénes somos. 

Una ética sobre el dolor humano

Ese “algo” alude a diagnosticar a partir de las formas cognitivas del tiempo y del mundo, los fenómenos del mundo, el acontecer dado de la vida individual del ser humano al tratar con las cosas intelectivamente.

Horario Valle

Somos maquinas pulsionales y, ante eso, los volitivo posee dignidad ontológica. Lo patentó Schopenhauer en su concepción metafísica. Aquí, la dimensión metafísica del sujeto sufriente, es estar encadenado a la dimensión fenoménica del trato con la realidad espacio-temporal. Pero sufrir puede y debe ser un despertar hacia otros mundos, éstos asimiladores de laberintos humanos, al mismo tiempo, una rebosante entrevista con nuestros psiquismos abismales.

    

Una ética sobre el dolor humano

Es tratar, por cierto, de repensar el contenido significativo del querer como motor de progreso histórico, en el contexto de la totalización del saber humano (Hegel),  desde la perspectiva del dolor humano. Entenderlo, según Schopenhauer, es dignificar la manera de tratar de ser un “nada personal” de penetrante volición cuestionada. 

Una ética sobre el dolor humano



Ante todo, la condición humana en vistas del colosal experimento llamado vida, generaron un estado de silenciosa revolución narrativa, filosofar. Es un pretexto sofisticado para dialogar con otros estratos de contenidos significativos, la ética. 

Una ética sobre el dolor humano

Penetrar la realidad humana en concreto, cuando se trata de entenderla desde la inmediatez de los fenómenos del mundo, significa cuestionar indefectiblemente  los soportes mismos de una manera de concebir la condición humana. 

Una ética sobre el dolor humano

Ilusorias formas de considerar que  el ancho pensamiento de la razón totalizadora puede, en sentido estricto, permear lo inrevelado del sufrimiento humano, aquello que uno teme decirse a uno mismo. Por lo que, toda situación límite, las calamidades de la existencia humana, según Schopenhauer conforme a sus recuerdos de adolescencia atormentada, implica extirpar la salvaje ingenuidad de considerar que la razón humana no es sino la quintaesencia de las ideas humanas y algo más.

jueves, 29 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Aparecen diversas experimentaciones valóricas del dolor humano estando en plena sintonía con los tiempos históricos, nada es para siempre, si bien esta perogrullada es vertida por Schopenhauer, en reiteradas ocasiones, sufrir es el prologo de una narración extraordinaria, pues nos hegemoniza con las acepciones más sofisticadas de la voluntad encarna en el hombre, “la conciencia mejor”.

Una ética sobre el dolor humano

De lo cual, el dolor como motor de las relaciones humanas, y aspirando a cuanta aseveración antojadiza tratándose de amortiguar las interminables situaciones límites en tanto expresión de emancipación mental, el dolor humano acude como el actor principal de un proceso de nunca acabar, la vida misma. 

Una ética sobre el dolor humano

Un fenómeno de inescrutable solución para las ciencias modernas de la naturaleza y de intimidante imputación metafísica para los consensos de Occidente, y sufrir es narrar la insolente tempestad albergada en nuestra zona erógena de la mente humana, los fenómenos psíquicos inconscientes.

Una ética sobre el dolor humano

No estamos preparados para explicar el colosal fermento de holocaustos vivenciales a través de las corrientes filosóficas emergidas desde la prístina curiosidad de saberse exclusivas espectadoras de una historia relatada por un algo inefable, sufrir. Sin embargo, cuando se trata de analizar la vida individual del existente mismo, el ser humano, en tanto abismo pensante de voliciones admitidas, Schopenhauer supo diagnosticarlo, hacemos de la hermenéutica un fértil estadio de coloquios intramundanos, una voluntad de vivir actuada como tal por ese animal extraño denominado ser humano, jamás se miraba sin piedad, sin jamás dejarse engañar.  

Una ética sobre el sufrimiento humano

Entonces haber nacido es el error. Nuestras huellas de nacimiento ante las duras cadenas  que nos ata el destino. El ser humano, tal vez, proviene de una nada previa a su presente, y tras esa nada, volverá nuevamente a esa nada. Son infinitos que giran en un mismo lugar.

Una ética sobre el sufrimiento humano

Pues la existencia humana, lejos de tener el carácter de un regalo, tiene más bien el aire de haberse contraído una deuda. Su cobro adopta la forma de las apremiantes necesidades, los torturadores deseos y la miseria sin término planteado por esa existencia. Para pagar esa deuda se emplea por lo regular todo el tiempo de la vida; pero con ello se cancelan los intereses. El pago del capital se verifica mediante la muerte. Y, ¿Cuándo se ha contraído esa deuda? En la procreación.  [1]



[1] Schopenhauer, Arthur; “el Mundo como Voluntad y Representación” Segundo Volumen “complementos”, capitulo 46. Pp. 562.

Una ética sobre el dolor humano

No sabemos quiénes somos dado que siempre estamos esperando ese eterno deseo insatisfecho de cubrir nuestras propias necesidades personales, miedos deliberados y miradas que acontecen. 

Una ética sobre el dolor humano



 Ante todo, la construcción hipotética del problema el sufrimiento humano como una ética descriptiva, desde la visión pesimista de Schopenhauer, filosóficamente relevante, pero históricamente predecible, que alberga a la historia patrimonial de la humanidad cuando pertenece intrínsecamente a una comunidad lingüística, el dolor humano.

Una ética sobre el dolor humano

Son trágicas muestras de salvajismos volitivos, vivir en sociedad, desde luego, racionalizamos esas voliciones para acotar el ancho esperpento de sistemas valoricos provistos de ideas modernizantes. La procreación permitió el sufrir como un lento acabamiento de nuestras ficciones vivenciales. 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Una ética sobre el sufrimiento humano

El componente ético del sufrimiento humano suministra importantes sinsentidos circunstanciales, el tedio por existir. En una forma de embellecer el absurdo asimilador de disoluciones racionales. Siendo la irracionalidad una constelación de voliciones concatenadas con los aspectos espacio-temporales situados en los fenómenos del mundo, un misterio sin resolver.

Una ética sobre el sufrimiento humano

Sin embargo, este mismo autor, Dostoievski, toca esa hebra esencial que Schopenhauer apuntó en sus metafísica del sujeto volente, el sufrir humano.


“todos los seres humanos guardan un demonio en su corazón, que es hijo de la ira, del sadismo, de las pasiones más innobles desatadas, de las enfermedades infamantes que se contraen en el libertinaje, del hígado enfermo”

Una ética sobre el sufrimiento humano

Antes bien, cabe enfatizar que la vida humano con sus excentricidades teoréticas, gregarias y psíquicas fecundan unos amplios espacios de correspondencias vedadas, lo oscuro estriba en la inagotable ingenuidad del lenguaje humano para expresar la tensa calma acontecida por el sufrimiento humano. Es un fenómeno de abismal espectáculo volitivo. Es la contracara de lo tenido como tal,  soslayar el sufrimiento ya que alberga abominables manifestaciones de melancolía en las sociedades contemporáneas. 

Una ética sobre el dolor humano

Construye una propuesta didáctica para comprender el rigor de asignificativo valor racionalista que se expone ante el abismo pensante del sufrimiento humano, es escuchar, las súbitas intuiciones de la experiencia que giran en un mismo lugar humano. Esa es la cuestión. De lo que se vive, según este autor, se convoca a las situaciones límites (calamidades de la existencia humana), y se las transforman en fuentes dispensadoras de sentido.  El sufrir, entonces, es un prologo de valiosas experiencias limites.

martes, 27 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Es una hermenéutica de lo inacabado, el sufrimiento humano. Sin lugar a dudas, muchas perspectivas han existido ante el enigma entrópico del sufrimiento humano, y siempre tras ese acontecer aflictivo propende una manera de vivir.  

Una ética sobre el dolor humano

Jugamos a jugar ese experimento llamado vida. Con la apuesta inmisericorde del fin del fenómeno temporal, la muerte. Distintas muestras o discursos oficiales de consciencias individuales estiman el valor de la vida como lo único digno de ser vivido. Pero cuando consideramos la vertiente del sufrimiento humano como ética descriptiva buscamos ataviar nuestros engendros pulsionales con idiosincráticas maneras de conformar un predecible presente fenoménico. 

Una ética sobre el dolor humano

Un eterno deseo insatisfecho corroe los firmamentos cotidianos del  acontecer humano cuando asume un estado de ánimo siendo escultor de su propio destino, una lucha silenciosa con los caminos inescrutables del universo. 

Una ética sobre el dolor humano

Dostoievski hace del sufrir humano la voluntad de vivir, al reconsidera como el espacio sagrado en la cual los seres humanos pueden redimirse. No niega, necesariamente, la vida tal cual se presenta entre esos animales extraños. Por ejemplo, este artista pensante nos conmina:

 Que si perdiera la fe en la vida, si dudara de la mujer que amo y del orden de las cosas, aun si me convenciera de que todo esto es un caos, una maldita e infernal confusión, por cruelmente decepcionado que estuviera, igual quisiera seguir viviendo [1]



[1] Véase, Los Hermanos Karamazov. Pg 320  del libro quinto, capítulo tercero.                                                         

Una ética sobre el dolor humano

Si Schopenhauer nos alecciona sobre la esencia íntima del ser humano, somos seres volentes, lo que conlleva a la fuente misma de nuestras tragedias anónimas, en cambio, otros, como Dostoievski, diseminan desde la miseria misma del acontecer humano un artística asunción a lo sublime. 

Una ética sobre el dolor humano

                

No hay nada que hacer ante el frenesí silencioso de la psiquis humana asumiéndose como tal. Lo hace asertivamente Schopenhauer con su propuesta de visión totalizadora, así lo fue, con su agente inconsciente, ciego y entrópico, la voluntad.

lunes, 26 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

La patética decadencia de estar sumido en el tedio de la conciencia empírica en tanto cabal vivencia de no saber qué hacer ante las vilezas contraídas por el ser humano, para Schopenhauer, un abierto deseo de superar todas las insignificancias, inconveniencias y bagatelas de la más pronta cuantía fenoménica. Por eso mismo, hace del pesimismo filosófico un manantial de recursos metafísicos, y de la vida misma un experimento de evidencias concluyentes, hemos venido a este mundo como el aleatorio propósito de una voluntad cósmica que, a saber, en la sexualidad construye su conocimiento cabal de lo engendrado. 

Una ética sobre el dolor humano

Nuestro autor incurre en una genuina postura filosófica, la metafísica del sujeto volente implica un relato colectivo sobre el transcurrir cósmico de la voluntad, y las afecciones psíquicas que padece el ser humano en tanto conciencia individual dada al consumo obsesivo de realidades.

Una ética sobre el dolor humano

En donde la vida humana sobre las concordancias espeluznantes de saber expresar el sufrimiento, a decir verdad, como un dialogo colaborativo con la voluntad de vivir.  Esta voluntad de vivir apunta a la voluntad es la voluptuosidad, es el infierno, en el sentido alegórico, la voluntad de vivir es como un manantial sufriente, y se objetiva (a través de diversas la manifestaciones) en el mundo, sobre todo en el impulso sexual.

Una ética sobre el dolor humano

Concibe este fugaz transcurrir vital del ser humano como un penoso dejarse llevar por las efímeras enfermedades del conformismo vivencial, sujeción absoluta a los correspondencias teoréticas de la razón humana en pos del lograr el optimismo indefinido en los más diversos tiempos históricos. 

Una ética sobre el dolor humano

Una obra de arte en movimiento, Schopenhauer nos insta a esto, que subyuga los encadenamientos volitivos del quehacer humano para convertirlo en música ¿una historia de la voluntad de vivir?

Una ética sobre el dolor humano

Nos obliga a cuestionarnos implacablemente los supuestos culturales, estéticos y valóricos de las verdades sobre las cuales uno vive. Apoteosis de la asimilación volitiva, si alcanzamos una comprensión cabal de lo vivido. Una voluntad de vivir que se quiere liberar de lo absoluto, superar las estructuras trascendentales de los fenómenos del mundo.  

Una ética sobre el dolor humano

El sufrimiento y sus consideraciones éticas. Puede ser un gran secreto el vincular ambas problemáticas humanas. Convertidos en problemas narrativos al tratarse con el velo intimidador de las palabras y acciones engendradas por ese animal extraño llamado ser humano. 

domingo, 25 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

A lo que aspira, Schopenhauer, es a desentrañar esa ficción fuertemente volitiva, la vida, junto a buenas y malas decisiones, pero al final y al cabo, son decisiones. Este efímero “pasatiempo” vital concurre a la constante antropológica de galopantes absurdos fenoménicos.

Una ética sobre el dolor humano

Sus respuestas, con la genial impertinencia, aspiran a implantar  esa “conciencia mejor”, de difuminar la Voluntad cósmica por conceder. Esos confines desvelados, tal vez, por Schopenhauer cuando intentaba penetrar el universo.


Esas respuestas apostaban a considerar una descripción cabal ser humano en términos de una historia de la voluntad. Ha sido el triunfo de la voluntad de vivir, o dicho de otra manera, la voluntad de querer. La temática valórica del ser humano ante la voluntad de vivir es una fuerte fugacidad ética para controlar nuestros secretos pulsionales, la secreta elocuencia de paraísos psíquicos, el sufrimiento humano es una potente manifestación de aquello.

Una ética sobre el dolor humano

Con sus deseos sagrados, pasiones desenfrenadas, proyectos inacabados, tragedias psíquicas, dramas humanos, pensamientos vividos, propósitos mutilados y narraciones desvinculadas de su torrente volitivo, Schopenhauer considera que la mejor manera de penetrar el carácter alucinatorio el mundo es ingresar en lo profusamente caótico que implica vivir en sociedad.

Una ética sobre el dolor humano

Schopenhauer nos insta a desatarnos de nuestros rudimentarios encadenamientos mentales respecto a entender el sentido primigenio del dolor humano, el enigma de los enigmas, impelido por aleccionadores decesos conceptuales. Una propuesta metafísica teñida de una artística visión de cómo es el pesimismo humano desde los intrincados confines de la vivencia consciente. 

Una ética sobre el dolor humano

Pero la recorre desde la imagen simbólica de la existencia volente instante asumido, la voluntad de querer hace muy bien su trabajo, cuando trata de eternizar desarraigados psíquicos. Es la temporalidad de lo trágico, acá, su inexistencia seria la transmutación de los valores, espera una “nada vivencial”. 

Una ética sobre el dolor humano

Es un comprimido de señales potentes en cuanto a la visión pesimista, que tiene Schopenhauer sobre la acción directa de la condición humana y su efecto emancipador, a su vez seductor, en cuanto a penetrar laberintos mundanos del vivir volitivo. Recorre la faz de ese experimento llamado vida. 

Una ética sobre el dolor humano

Su metafísica fue una ráfaga de depuración psíquica, vivir conscientes tanto con la ruin degradación de perderlo todo como la fugaz felicidad de contemplar protagónicamente la música como la historia de la voluntad.  Son experiencias personales significativas con sus respectivos espacios raros, situaciones límites observadas junto a sus estratos de aprendizaje volitivo.  Esas experiencias están al borde del abismo mismo  de nuestra latente inexistencia. En esto, Schopenhauer nos dice:

  Sin embargo, como nuestro estado es más bien algo cuya inexistencia sería preferible, todo cuanto nos rodea lleva esa impronta, al igual que el infierno todo huele a  azufre; púes todo es siempre imperfecto y engañoso, todo lo agradable se halla mezclado con lo desagradable, cada goce lo es solo a medias, cada deleite conlleva su propia perturbación, cualquier alivio acarrea un nuevo trastorno[1]



[1] Alude Schopenhauer al Capitulo 46 “De la futilidad y el sufrimiento de la vida” para aclarar el absurdo de que la vida merece de ser vivida tal como se nos presenta, en deseos, placeres y pasiones.

Una ética sobre el dolor humano

 Con sus dilemas metafísicos sobre las calamidades de la existencia humana basándose como piedra angular en la filosofía critica de Kant, Platón y el Brahmanismo, hizo de su acontecer intelectual, un acto de subversión metafísica. 

Una ética sobre el dolor humano

Su metafísica fue una ráfaga de depuración psíquica, vivir conscientes tanto con la ruin degradación de perderlo todo como la fugaz felicidad de contemplar protagónicamente la música como la historia de la voluntad.  Son experiencias personales significativas con sus respectivos espacios raros, situaciones límites observadas junto a sus estratos de aprendizaje volitivo.  Esas experiencias están al borde del abismo mismo  de nuestra latente inexistencia. En esto, Schopenhauer nos dice:

  Sin embargo, como nuestro estado es más bien algo cuya inexistencia sería preferible, todo cuanto nos rodea lleva esa impronta, al igual que el infierno todo huele a  azufre; púes todo es siempre imperfecto y engañoso, todo lo agradable se halla mezclado con lo desagradable, cada goce lo es solo a medias, cada deleite conlleva su propia perturbación, cualquier alivio acarrea un nuevo trastorno[1]




[1] Alude Schopenhauer al Capitulo 46 “De la futilidad y el sufrimiento de la vida” para aclarar el absurdo de que la vida merece de ser vivida tal como se nos presenta, en deseos, placeres y pasiones.

Una ética sobre el dolor humano

Propensión a la psiquis desde la ascensión a pulsiones ciegas dadas a misterios sin resolver. El problema de los problemas generado por las complejidades internas suscitadas entre mundo, pensamiento y calamidades de la existencia humana. 


Ser dignos de nuestro sufrimiento seria una epifanía de los desorientados. Un sujeto volitivo impregnado de fama honor y divertimento, mientras tanto, la conciencia empírica hace muy bien su trabajo de envejecimiento temporal. De esta manera, la verdad radica en la sujeción a la voluntad cósmica.

Una ética sobre el dolor humano

Todo personaje encarnado en la figura atormentada de un pensador como Schopenhauer renuncia a sus obviedades mundanas, confort cultural, y apuesta a preguntarse pertinentemente preguntas sobre la naturaleza misma del humano. De la simplicidad de nuestros hábitos cotidianos, Schopenhauer, el pensador, también los protagonizó en su diario vivir, propone un método de esclarecimiento metafísico: una metafísica vinculada a la ética y a la estética. 

Una ética sobre el dolor humano

 ¿Abandonaba efectivamente el tiempo y el espacio, para observar desde un sitial similar al de los dioses inmortales el suceder de la conciencia empírica, fundiéndose así en una vivencia divina, mística y sublime como resulta ser la conciencia mejor?[1]

Nunca fue un santo ni un asceta, ni se convirtió nunca en el Buda de Frankfurt [...] tampoco fue casto y ni siquiera el miedo aterrador de las enfermedades venéreas pudo refrenar su lascivia. Hablaba brillantemente de la negación, siempre que no afectase a la propia voluntad. Por el contrario, a ésta supo hacerla valer de manera aplastante. Y a pesar de todo, este espíritu tuvo instantes de conciencia mejor. Se asomó sobre la barrera de la autoafirmación, pero no pasó de ser un espectador de ese éxtasis de la negación al que invoca al final de su obra”[2]
               



[1] http://200.21.104.25/discufilo/downloads/Discusiones10(15)_6.pdf; Baquedano, Sandra “De los éxtasis metafísicos en los pensamientos de Schopenhauer y De Quincey “; pp. 98.
[2] Safranski, R. Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía. José Planells (Trad). Madrid: Alianza Editorial, 2001. pp. 325-326; de Baquedano, Sandra “De los éxtasis metafísicos en los pensamientos de Schopenhauer y De Quincey “; pp. 98.

Una ética sobre el dolor humano

De la misma manera, aplicó  la “conciencia mejor” como aquello de lo cual que es suprasensible y extra temporal, es aquella que logra escapar del mundo fenoménico (zafarse del querer ciego de la “voluntad”, pues se da cuenta de las cadenas de la “voluntad”, pero no lo hace de un modo racional sino más bien por otras vías, como la experiencia metafísica o estética, la música u otras formas artísticas). Esta conciencia no está, por decirlo así, en el mundo de fenoménico, puesto que escapa al espacio, tiempo, causalidad, y sobre todo escapa del principio de invidividuación (aquel por el cual pensamos, ilusoriamente, que somos seres individuales, somos lo no-otro).

Una ética sobre el dolor humano

Así pues, Schopenhauer, cambiar el mundo, en principio, es acudir a la guardia pretoriana del uso reflexivo de la razón para culminar en los costumbrismos instituidos durante inapelables consensos metafísicos. La razón humana como la historia de la realidad en tanto problemática ontológica, metafísica y ética.  

lunes, 19 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Sus adicciones son intentar racionalizar la decadencia atávica de fenecer silenciosamente, el tiempo hace muy bien su trabajo cuando se trata de reflejar la voluntad cósmica. Hizo del fenómeno humano cada una de las manifestaciones objetivantes de la voluntad. Los errores, tragedias, sufrimientos, ambiciones y egoísmos representan el espectáculo de cuerpos confrontados con dichas calamidades. 

Una ética sobre el dolor humano

Lo logró Schopenhauer. Pensó al hombre desde otra perspectiva temática. Apeló a lo vano, finito y burdo de la condición humana tras el velo temerario de la razón de ésta, para él, razonar es ver felices llenos de dolor a todo aquello que esta petrificado por los rituales de Occidente. Por esto mismo, los seres humanos son esencialmente voluntad. Sus reflexiones filosóficas sobre la voluntad expusieron, en este caso, toda la tentativa revolucionaria de Kant respecto al entendimiento y el rol que le cabe al sujeto epistémico. Más aún tratándose del ser humano como sujeto con predisposiciones a percibir fenómenos. 

Una ética sobre el dolor humano

Lo interesante radica en que siempre ha sido la estructura mental de inspiración patriarcal, desde el cómo pensamos hasta el cómo abarcamos el inextricable mundo del “vivir conscientes”, en la comprensión de cuanta realidad aparezca, en cuanto a una comprensión cabal del fenómeno de la vida. En este sentido, según lo propuesto por  Schopenhauer,  la vida está asociada al querer, la vía de acceso para diluir ese querer es la ética, esto es, la negación de la voluntad de vivir. La historia humana ha sido el triunfo de la voluntad de vivir.

Una ética sobre el dolor humano


No somos nada personal cuando la voluntad cósmica configura sus necesidades originarias. De lo que se sigue, es que el ser humano es la bestia paradójica cuando se trata de evitar el calvario de la aniquilación de su conciencia individual.  No hay consciencia de las vanas experimentaciones volitivas al perpetrar realidades dispensadoras de sentido.

Una ética sobre el dolor humano

La vida, con sus reveses pequeños, mayores y enormes de cada hora, dia, semana y años, con sus ilusorias esperanzas y sus infortunios que frustran toda previsión, porta claramente la impronta de algo que debe quitarnos las ganas, de suerte que resulta difícil comprender cómo cabe ignorar esto y no se deja convencer de que la vida existe para ser disfrutada con gratitud y que el hombre existe para ser feliz. [1]

La galopante irracional del ser humano cuando está confrontado con su agenda de adicciones personales lo que genera automatismos vivenciales con clara vocación de volitivas experiencias narrativas. Se evita, ante todo, la acrisolada perspectiva de  que “nada es para siempre”, a saber, el transcurso progresivo del devenir humano implacablemente está condicionado al juego reverencial del tiempo.  Donde hay tiempo, hay dolor.



[1] Schopenhauer, Arthur “el Mundo como Voluntad y Representación”; Volumen 2 “Complementos” del capítulo 46 “De la futilidad y el sufrimiento de la vida”. Pp. 555.

Una ética sobre el dolor humano

 En tanto que individuo fenoménico el hombre está sujeto a este esquema espacio-temporal. La permanencia como seres materiales en la temporalidad se relaciona con la tragedia de la existencia de la existencia lo mismo en Borges y en Schopenhauer. Ambos piensan que una concepción del mundo y del hombre mostraría la precariedad de la existencia humana [1]

Una fuerza inconsciente, ciega y pulsional había llegado para objetivarse en el ser humano.  Existencias mudas ante esa pulsión ciega, inconsciente y cósmica. Así pues, la voluntad cósmica es la esencia intima de todas las cosas, esto, por cierto, incluye al ser humano mediante el cual  cumple con su propósito vital, cuya advertencia a la futilidad indesmentible de su futilidad adquiere ribetes trágicos.



[1] Lopez, Luis Xabier “Borges y Schopenhauer. El problema de la individualidad” ; Pp. 219

Una ética sobre el dolor humano

En efecto, cuando adoptamos discursos de raigambre filosófica es apostar al infinito de hermenéuticas formas de apreciar, estimar y ahondar en la realidad misma. Esa es la cuestión, cambiar la mirada sobre la cual se impone un determinado discurso filosófico hace de la misma una tentativa revolucionaria de expansiva comprensión de su mundo circundante. 

Una ética sobre el dolor humano

Pensamos para asumir riesgos, salvo cuando nos confrontamos con las palabras. Las palabras están pletóricas de cambios epistémicos. Pero pensar es la fruición estética de adentrarse en las inextricables manifestaciones de la conciencia humana con el mundo. Es un campo abonado para los procesos de discusión interna, el poder de las ideas en función del mundo que repentinamente aparece. 

domingo, 18 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Sufrir, en este estado de cosas, es una invectiva contra los adocenados experimentos aburguesados del vivir con sentido republicano. No es menos importante señalar lo siguiente:

La vida es un juego en donde el cuerpo, en tanto que morimos, es la apuesta. De nosotros depende si jugamos por ella, es decir, si queremos afrontar los costos de los goces y del sufrimiento de la vida, o si declinamos apostar y aguardamos a que nos echen de la mesa del juego[1]




[1] Schopenhauer, en sus primeras etapas de su actividad filosófica, deja entrever la posibilidad de  apuntar a la condición humana como algo fugaz, efímero y mera ficción vivencial; Sus aforismos son una clara demostración de aquello( Aforismo 75, PP. 58)

jueves, 15 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Desde la perspectiva de la descripción ética sobre la cual vive el ser humano, su macrocosmos es una tragedia de abisales consecuencias experienciales, en cambio, en la majestad omnipresente de su microcosmos es un comediante de nativas insignificancias cósmicas. Un dejo de impiedad infinita se imputa a la vida cotidiana de todo ser humano, no saben hacia donde proyectar su fugaz instante de vitalidad considerada en cada una de las etapas de sus respectivas situaciones límites.

Una ética sobre el dolor humano

Son espasmos de colérica perplejidad, en el transcurso fenoménico del ser humano, al captar el mágico mundo de la voluntad cósmica, en este caso,  refiriéndome al derrotero de luces y sombras que albergan las tentativas gregarias en cuanto a vivir en la mundanidad de nuestros nativos aburrimientos.

Una ética sobre el dolor humano

Estas plausibles consideraciones acerca del rol que juega la vida respecto al sentido originario que tiene el sufrir, sufrir es vivir, siendo un imponente experimento de disoluciones fenoménicas.

La vida de todo ser humano constituye una tragedia cuando es contemplada global y panorámicamente, pero supone una comedia considerada desde un punto de vista individual. La vida cotidiana, los ajetreos del momento, los deseos y los temores albergados durante la semana, los contratiempos de cada hora representan escenas cómicas. Pero el afán frustrado, la esperanza cercenada, las desventuradas equivocaciones de la vida en su conjunto, y el remate final de la muerte, no dejan de ser una tragedia[1]



[1] Schopenhauer, Arthur “Aforismos, escritos de juventud”; Aforismo 86, Pagina 64.

Una ética sobre el dolor humano

El sufrimiento humano como el enigma de los enigmas cuando intentamos develar su reflejo de realidad con las palabras ¿qué hacer con las palabras cuando se sufre? ¿Es Schopenhauer un hombre que hace una desfundamentacion radical de todo aquello que atañe aun metafísica de la razón totalizadora? ¿Es el dolor para Schopenhauer el pavor sagrado hacia la “nada vivencial” que supera la dimensión fenoménica de la muerte?

Una ética sobre el dolor humano

Vivir en el adocenado living de la razón humana revestida de contextos culturales dados y formas de vida prescritas por las experiencias dolorosas de vivir en sociedad, nada es para siempre, albergó en la cultura filosófica de Schopenhauer una revolución copernicana. 

Una ética sobre el dolor humano

El éxtasis del libre albedrio a medida que el hombre asume sus cadenas con su querer cuyo propósito puede ser seductor a su vez doloroso para el ser humano. Un permanente estado de perpetuidad trágica al vivir conscientes de que somos escultores del tiempo cronológico, donde hay realidad fenoménica, habrá sufrimiento. 

martes, 13 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Para Schopenhauer nuestro mundo está hecho del mismo material que el de los sueños, el Velo de Maya de los hindúes. Solo existe una fuerza cósmica: la voluntad; que tanto hace nacer a las estrellas como crecer las plantas o generar y liquidar nuevos seres humanos sin cesar, éstos se ven atrapados en una dolorosa paradoja: no pueden resistirse al impulso de la voluntad ciega e irracional de su propia naturaleza que muchas veces le acarrea sufrimiento, y a la vez aspiran a estar libre de él.

Una ética sobre el dolor humano

Un genio diagnosticador para dimensionar la importancia capital de la irracionalidad, a saber, la cuestionable autonomía de los seres humanos para controlar sus primigenios instintos pulsionales. Así pues, somos maquinas pulsionales impelidos a actuar conforme a o encadenamientos mentales del querer, la vida individual de cada uno de los seres humanos, esta constreñida a una postura ética, dicha postura engendra demonios incomprendidos, el sufrimiento humano. 

Una ética sobre el dolor humano

Ante todo quiero dejar en claro la imperecedera importancia que el dolor como proceso de emancipación mental entraña en la condición humana. De ahí, un problema narrativo de evidente fecundidad ética, el dolor humano. Optó por acudir al llamado significativo que hace Schopenhauer sobre el problema mismo de la vida humana, vivir. 

Una ética sobre el dolor humano

¿Estamos capacitados para tener vida y muerte en nuestras vidas? Con aleatorias demostraciones de aburrimiento al mismo tiempo deliberados instantes de fruición volitiva,  dolor y aburrimiento. Por eso mismo, ya no hablamos de la libertad de la voluntad sino de la omnipotencia de la voluntad. 

Una ética sobre el dolor humano

De esta manera, en la medida en que la voluntad se expresa a través de la vida armónica del hombre bajo la forma de un continuo deseo siempre insatisfecho, Schopenhauer concluye que toda vida es esencialmente sufrimiento. Y aun cuando el hombre tras múltiples esfuerzos, consigue mitigar o escapar momentáneamente del sufrimiento, termina por caer, de manera inexorable en el insoportable vacio del aburrimiento.

Una vez que se había trasladado todo el sufrimiento al infierno, nada estaba para el cielo salvo el aburrimiento; lo cual prueba que nuestra vida no consiste sino en padecer dolor o tedio[1]



[1] Schopenhauer, Arthur “ Escritos inéditos de juventud”; Aforismo 99, PP. 69

Una ética sobre el dolor humano

Schopenhauer barrunta las profundidades del mundo humano. Acá, en el estado de cosas existentes, este valle de lágrimas, en el efímero intervalo de transcurrir vital, el carácter alucinatorio del mundo se ve confrontado ante el microcosmos y macrocosmos de lo elucidado por él. Los desasosiegos narrativos del ser humano, el dolor como tal, apuntan a mostrar el desgobierno reinante del ser humano cuando proyecta su constante deseo de ser. Además, con su concepción “metafísica” respecto a la voluntad que barruntaba infinitos horizontes volitivos (reino animal, vegetales, seres humanos) a su vez asumía de manera seductora al “hombre del subterráneo”, con sus siniestros volitivos engendrados por la conciencia inmediata.   

Una ética sobre el dolor humano

Incluso, el darse cuenta de este vivir como una enfermedad sagrada, no estamos ante el holocausto de éticas preestablecidas, el sufrir es el prologo de la más palmaria asunción ontológica que puede captar el hombre, ser el actor protagónico en el proceso de estar subordinado a la voluntad cósmica, la esencia intima de todas las cosas.

Hay un mundo descrito por Schopenhauer en el que no hay dicha ni tranquilidad posible: valle de lágrimas. Ese mundo coincidiría puntualmente con el nuestro. De impecable naturaleza tantálica, al más ilustre de sus moradores, al hombre, le son impuestos deseos que nunca llegará a colmar. Todo el mundo es un impulso ingobernable, anárquico, que conduce al hombre sin pausa, «por detrás»; un juego infinito de esperanza y temor lo agobia. Un libro del desasosiego es el relato de cada biografía posible.[1]



[1] Acosta, Javier “ Schopenhauer, Nietzsche, Borges y el eterno retorno”; Capitulo 1 “ Schopenhauer: Ilusión y desilusión de vivir”; Pg 64

Una ética sobre el dolor humano

Tras el velo de ignorancia aportado por la conciencia inmediata de la vida individual que acontece en el mundo de los fenómenos, a saber, el ser humano como una inefable complejidad,  la voluntad de vivir que apunta a la “especie” y no al individuo, entrevé la autopreservación de la especie. Existe un espectáculo latente en la visión acogedora que asume respecto a la muerte. No hay temor alguno a ese repentino fenómeno temporal.

domingo, 11 de mayo de 2014

Una ética sobre el dolor humano

Aludir a una propuesta de respuesta es asumir una postura filosófica al respecto. Ahora bien, Schopenhauer asumió esa postura, a decir verdad, captó la esencia misma del ser humano como un sujeto que alternaba el entendimiento así como la sensibilidad. Del mismo modo, en su obra “El Mundo como Representación y Voluntad”, expresa esta alternancia entre los fenómenos del mundo- lo visible, sometido a las formas espacio-temporales, causalidad y el mundo físico- y la voluntad- la “cosa en sí”, escapa del principio de individuación, el “noúmeno” kantiano-.  

Una ética sobre el dolor humano

Los tiempos históricos consideran el ancho pensamiento de teorías filosóficas dispuestas a revelar, cuestionar y escudriñar heterogéneas maneras de vivir conforme a ciertos temas valóricos, es el temerario proceder de los filósofos. Por lo que filosofar es adentrarse en el arcoíris de experimentaciones valóricas y de prejuicios morales.


Con los correspondientes conflictos epistémicos que entraña cuestionarse potenciales preguntas de valor dado, estas experimentaciones valóricas, en este caso, alude al vivir genuino de Schopenhauer, apunta a retrotraer las preguntas mismas a impertinencias con el lenguaje temerario de vastas corrientes filosóficas (criticismo, dogmatismo, hegelianismo, escolástica, etc.), responder a criterios valóricos acuciantes de cosas extrañas ¿de qué hablamos cuando hablamos de ser seres racionales?

Una ética sobre el dolor humano



El descubrimiento del dolor como la constante antropológica del ser humano al nacer, y vivir en función de lo que emerge como postura ante el mundo que se aparece, voluntad de vivir. De igual manera, Schopenhauer nos propone un intimidante espacio de colaboración valórica con el dolor humano, este ángel asesino de múltiples experimentaciones vivenciales. Nos propone considerar al dolor humano como una problema narrativo a través de su metafísica del sujeto volente. 

Horario Valle

Continúan los interminables decesos de los días que marcaban sus espejismos engañosos, volver a repetirse el plato tal y como lo enseña el dinero en Horario Punta, lo que permitió relatar historias humanas de constante sucesión callejera, todo aquello ocurría en un Los Vilos, y muchas otras cosas extrañas que posteriormente diremos.

Horario Valle

De días veraniegos a la delirante narración de la experiencia humana a través de diversas estaciones de Metro cuyo énfasis familiar residió en inventar diversos sucesos que condimentarán la importancia de vivir encadenados al querer. Incluso, una estación de Metro sigue destacando por su letal mutismo.

Horario Valle

Querer más allá de lo posible, y hacer dudar al cosmos a través del silencio oculto que entraña una vida humana, que a propósito, envejecen para compartir conexiones con otros personajes del universo. Pero continúan los días. 

Horario Valle

Dicen que de cierta manera se logra comprender al cosmos, por decir algo, porque para tomarle gusto a la vida hay que asumir riesgos, éstos aparecen a diario desde una educación pública que abdica de sus creencias. El fenómeno de la vida seguirá generando excusas convenientes para comprar libros más cafés cappuccinos italianos, pronto será el día. 

Horario Valle

Por eso, no hubo vuelta atrás, desde el instante que empezó a escribir desde el baño del Hostal, unas respuestas culinarias ayudaron, también gestos remotos enfrente del espejo, viscerales comentarios sobre personas que no estaban en su presencia, unas risas familiares que coloreaban su psiquis en off, divertidas miradas hacia la luz de la luna llena que aparecía, junto a absurdos veraniegos asumidos por alguien y supuestas maquinaciones humanas que aparecen deliberadamente un día cualquiera.

Una ética sobre el dolor humano

El desear, el querer y el dolor, son propios de la voluntad, o del sujeto volente, porque finalmente es esa voluntad la que provoca esa ansiedad interminable sin fin, de la que se derivan los tormentos humanos. De ahí que Schopenhauer dirá que en esencia toda vida es dolor, porque precisamente la voluntad es siempre un querer insatisfecho.

La conciencia inmediata solo se halla en el individuo: por eso se figura que es distinto de la especie, y por ello teme a la muerte. La voluntad de vivir se manifiesta con respecto al individuo como hambre y miedo a la muerte; con respecto a la especie como instinto sexual y apasionada solicitud de prole[1]



[1]  Schopenhauer, Arthur. “El Mundo como Representación y Voluntad”. Volumen 2 “Complementos”, capitulo 41. PP 468

Horario Valle

Aportó al ocurrir filosófico de Schopenhauer un aspecto insoslayable, el dolor humano como el fin último de la existencia humana. Para eso, es necesario mencionar el sentido originario de la voluntad de vivir como la esencia intima de todas las cosas que nacen y perecen. La voluntad o voluntad de vivir es la quintaesencia del mundo, es el ser, la cosa en sí, es lo primario, lo secundario es la razón.

jueves, 8 de mayo de 2014

Horario Valle

De repente transcurrían los minutos con la esperanza anónima de alcanzar a esa realidad en off del café. Además, de insufrible, caótica y moviéndose con incorregible imaginación hubo momentos muy otoñales. La imaginación es la adulta sensatez de los que están en el abismo de pagar con un billete de $20000; sus honduras ancestrales permitieron creer más allá de lo evidente. 

Horario Valle

No podemos esperar a que ciertas valiosas tonterías configuren e instauren a otra ciudad, desde la degustación de aquél café. Puede que sea una burda excusa decirlo a través de ciertas redes sociales, que anuncien a la bestia de lo cotidiano vinculado a la rutina humana de captar los mensajes de él, que huelen a ¡Metro te ayuda!

Horario Valle

En democracia las personas mienten a partir de sus propias miserias en off porque la libre expresión de los asuntos humanos, extraños y dramáticos, buscaba hacer de lo sencillo algo indispensable. Sólo queda mejor posicionado si compras un café Juan Valdez. 

Horario Valle

A unos cuantos silencios veraniegos y turistas universitarios sin nombres propios. Sus nombres propios pronto serán mencionados. Lo que permite realizar este gran legado del cual alguien observa con énfasis. 

Horario Valle

La libertad de expresión creada, en principio, por los humanos, ayuda a que superemos las típicas idioteces narrativas y engendros valóricos, después de pagar la cuenta, cuando hemos aceptado la sociedad como una empresa de significado compartido, de modo tal, que no hay vuelta atrás.

Horario Valle

De lo que se trata es buscar sin piedad el silencio de los inocentes, los instantes generados a través de la venta de libros con su consecuente  utilidad monetaria permitieron descubrir la importancia del Horario Valle, por lo que la necesidad biológica de encontrar un sentido a la vida humana se logró mediante la escurridiza libertad de expresión.

Horario Valle

No hay vuelta atrás si agonizamos con la maravillosa espiritualidad y racionalidad de un café vienes, no vienen nunca mal, sobretodo en democracia y acordada por algunos jóvenes ciudadanos, cuando conviven Los Vilos y el té, es indistinto que exista el cambio de mando, es estético observar este nuevo capítulo.

Horario Valle

Interesante, divertido y asombroso. Seguíamos viviendo en atomizadas esperanzas cercenadas por el espectáculo del tiempo cronológico, por eso mismo, ayudaba mucho generar humor respecto a los afanes y pesares de las personas a medida que envejecían, pero no solamente en la conmoción pública desde dentro de la Feria del Libro y a su vez en la rigurosidad admirable de los eventos que ocurrían inmediatamente en el Hostal, sirvió para darse cuenta que no había vuelta atrás.

Horario Valle

Una afirmación titulada como alguien que tiene un nombre, desde el inicio de un viaje, bajo el torrente conmovedor de la educación pública y sus patios estatales bajo la influencia de muchos enigmas hormonales, en suma esencia, con sus amaneceres y anocheceres juegan a jugar el siniestro espectáculo de los lugares comunes, nacer para morir, y nadie controla esos fenómenos, no hubo mucho que analizar observando a un joven Horario Valle. La solución final, dicen que la comentó el ciclo sin fin de la vida.

Horario Valle

Actuaban estos muchachos, desde bípedos ciudadanos hasta hipster callejeros, como si dominaran las dinámicas familiares del cambio a partir de sus impresiones personales y desaprensivas, pero los griegos y latinos inventaron cómo relatar tragedias glamorosas. Todavía recuerdo las clases de Historia y Geografía de la profesora Pilar Guerra, en el liceo Manuel Barros Borgoño, para evocar la importancia de leer para vivir.