miércoles, 31 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Algo estúpido hemos construido desde épocas antiguas, que la risa permite atenuar el carácter infinito de la miseria humana, en donde buscamos afanosamente una perspectiva convincente y saludable. Cuando vivimos comiendo logramos dar un valor de verdad a las calles olvidadas. 

Historia de una calle

Han sido infructuosas búsquedas cuando intentamos hacer uso de la razón patriarcal, a saber, siendo hija biológica de las evidencias concluyentes y etiquetas bibliográficas, pero las personas advierten el velo de ignorancia de un café sin galletitas de mantequilla. Alguien lo ofreció, consideré la posibilidad de divertirme comprando 500 kg. 

Historia de una calle

Hubo innumerables momentos sobrecogedores, mediocridades lúdicas y genialidades efímeras que impone comer sin más ambición que pertenecer a una calle enumerada. Además, el propósito fundacional de realizar inventos humanos es comentario obligado de las bacterias. 

Historia de una calle

Seguiremos llegando a este mundo plagado de cosas extrañas y rarezas que prevalecen, pavorosas enfermedades y unos dioses olvidados, luego seguir envejeciendo para volver a morir durante una conversación con adultos adictos al icono Mute. 

Historia de una calle

Desde el día que nacemos, no jueguen con la paciencia infinita de la vida misma, hay tragedias y comedias tras el primer llanto, cuyo máxima expresión de irrealidad es creer los bebes carezcan de lenguaje simbólico. 

Historia de una calle

El descubrimiento creador de un momento transcurrido, sigue siendo cara la vida orgánica de las calles. En un puerto fijo, sin tener en cuenta sus propias respiraciones urbanas, los dulces son un antídoto contra la vorágine del tiempo ¿La torta de queso es impedimento para inventar un estado de ánimo acorde a la impronta Horario Valle?

Historia de una calle

Una extraña fascinación acontece a mis confesiones repentinas, erudición e intuición surgen por quién representa mejor nuestra supuesta amistad, no obstante los niños son la demostración de la inocencia salvaje, más allá de la orina y residuos fecales, porque aportan a la historia de la voluntad de vivir. 

Historia de una calle

Bueno, en ocasiones, hemos cumplido el mandato de generar acontecimientos, lo que permitió captar la vitalidad de razones desconocidas mientras caminamos por los rituales civilizatorios de las ferias libres, almacenes con Red Compra, carros de sub-productos de vacuno, negocios de colesterol alto y unos comentarios sin más piedad que la de un niño de 3 años. 

Historia de una calle

Entonces, buscar el sonido redentor de la gran ciudad, somos hijos de las calles indomables del Chile profundo, de la misma manera, indagar en los confines de la subjetividad gourmet de las personas y, en menor medida, la educación formal junto a sus violencias fundadoras aplicó su terapia de shock por medio de poleras estampadas vendidas en los persas de la Región Metropolitana. 

Historia de una calle

La respuesta inconclusa, a veces, implicó que la pregunta sea equivocada, referido a la calidad íntima de la duda, ya que la exultante experiencia de dialogar significa descubrir nuevas calles marginales a través del lenguaje ordinario. 

Historia de una calle

Con suma experiencia cotidiana alrededor de tantos bípedos, los delirios didácticos del ciclo sin fin aparecieron como si estuvieran configurando nuevos asuntos callejeros. Al borde de la marginalidad, su estética, asumió sus propias dudas sobre el pan integral de miles de héroes anónimos. 

Historia de una calle

Hay encuentros íntimos entre días de calendario con una impronta imperecedera respecto a los gestos y movimientos corporales, nadie sabe si existen más Cajeros Automáticos, solo la naturaleza supo como escribir un guión conmovedor, solo hubo valiosas tonterías a medida que ellos caminaban. 

Historia de una calle

Resulta difícil lograr usar una servilleta, salvo cuando alguien quiere perpetuar la especie humana. Por lo demás, ésta difunde la epifanía de lo domesticado por unos cuantos billetes precisando de risas cínicas para efectos de preservar el poder sacro de la calle. 

Historia de una calle

Si nosotros estamos programados genéticamente durante la totalidad cotidiana de la calle, entonces configuró un nuevo enfoque para disfrutar los juegos sagrados del Horario Valle desarrollándose  éste por medio de la insensatez, el azar novelístico del destino y la experiencia en Off del sándwich gourmet. 

Historia de una calle

Ahora mismo, tras unos meses de ilusiones persistentes y dimensiones callejeras de la gula de aquellos protagonistas, solo podría decirse que también abarcó a distintos pasatiempos contingentes vinculada a la programación atildada del genoma, nada más diré sobre esto.

Historia de una calle

Esa calle encarnada en los silencios inquisidores de la naturaleza, pasaron diversas manifestaciones externas al lugar de compra, sin que pueda investigarla con mayor pasión y a su vez mucho calor repentino, escasas historias anónimas desde la óptica el observador impertinente.

Historia de una calle

Algunos personajes, no logramos pasar la lista de asistencia, resulta saludable verbalizar lo que somos a medida que olvidamos esos calambres mientras, por lo que un día seguirá insinuando calles de cemento. 

Historia de una calle

Puede que una lágrima provoque movimientos extraños de un segundo a otro, a pesar que después fuimos testigos del nacimiento de otro niño, eso pronto lo expresaré mediante palabras veraniegas. Pero, volvamos a lo nuestro, a la pasajera mansión del fenómeno de la vida, unas conversaciones teñidas de nombres más apellidos registrados. 

Historia de una calle

Desde este segundo día, historias de vida interactiva apreciadas alrededor de cualquier momento relatado, nuestros calambres en el alma desde épocas atávicas para observar, y ojala para incendiar la consciencia con sus demonios. No hay verdades que sirvan de prologo para robotizar una lágrima. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Si bien iluminados y perdidos en las calles de las segundas impresiones, luego transcurren cronológicamente dispuestas a mostrarse para burlarse de las servilletas de Santiago Centro. Ayuda a esto, que creamos estar en democracia, y volviendo a nuestras impresiones fuertes, ésta muere a largo plazo por sus propias taras congénitas. 

Historia de una calle

La vana ilusión de eternizarnos respecto a los diálogos obsequiados por Occidente, no tiene mucho que decir al respecto nuestra experiencia vital del Horario Valle, y el éxtasis vivencial de los misterios monetarios en forma de papeles rectangulares. De nada sirve rezar a favor de un café ristretto servido por el Papa Francisco. 

Historia de una calle

Cuando acontece, sus momentos están encadenados al suave reflejo de un ritual olvidado, la poesía maravillosa de oler la textura y cuerpo del café en cuestión, también permite ver muchas calles interceptadas por las enseñanzas de las cucharas de Occidente. 

Historia de una calle

Y pensar que hemos adoptado decisiones cuestionables cuando queremos descubrir un café vienes más la esperanza mutilada de unas bolsitas de endulzantes. De repente, esclavos o dueños de una supuesta certeza existencial, pero mucha soledad que desgarra originándose desde una perspectiva de dulces inquietudes y absurdos concesionados. 

Historia de una calle

Todos revueltos en un mar de entrevistas inconexas y acuosas que suministran momentos rítmicos, había cierto regocijo mediante la estrategia ecuménica de reír seduciendo cada Stalingrado que permanece entre nuestro living-comedor y baños de azulejos cosmopolitas, sin olvidar la maravilla de un café vienes de posguerra. 

Historia de una calle

Recomiendo asumir los costos valóricos de maravillarse ante el sonido cósmico de la curiosidad, junto a una cita de epílogos confusos, pero lo importante reside crear a partir de los demonios internos del homo-sapiens sin la presencia de endulzante ni azúcar moreno ¿ Nuestros amigos homo-sapiens habrán aprendido a comer pan amasado y ingerir café Juan Valdez?

sábado, 27 de diciembre de 2014

Historia de una calle

La dimensión humana de vincular las cadenas de su querer con el espacio público que observan todos los demás protagonistas a medida que comen sin mayores traumas históricos. 

Historia de una calle

La excusa, a decir verdad, es enfatizar el carácter alucinatorio del vivir degustando dulce paganos, no obstante, nuestros muchachos recorrían las tierras vírgenes de la miseria humana, y un velo ignorancia recorrió sus bolsillos. 

Historia de una calle

Luego de unos segundos más, de vez en cuando la vida juega su propio juego ideológico, junto a una fuerte propensión a un pavoroso asombro entre los incumbentes de un restorán de comida nativa, sin lugar a dudas, irrumpen personajes expectantes ante la experiencia que salió a pasear a través de sus silencios elocuentes, muffins y pasteles. 

Historia de una calle

Si logramos convivir con el gran legado del ciclo sin fin, a saber, viajando a las profundidades sinuosas de una respuesta gourmet, con vasta claridad explicativa y creatividad consensuada con la fisonomía de los pasteles de ricotta, pudo existir la posibilidad acuciante de una nueva forma de gobernar. 

Historia de una calle

De cualquier instante, el comer es un asunto biográfico porque induce  a reflexiones dispersas sobre el sentido de la existencia humana. También impone el conflicto como motor histórico de las relaciones de repostería y diálogos con frutos secos. Si alguien lo dice, entonces hay que callarse para caminar en silencio. 

Historia de una calle

Nunca es suficiente cuando el ciclo sin fin, que emerge desde el anonimato del Horario Valle, con la complicidad de unas galletas y sus valoraciones éticas juegan al límite de las posibilidades de enfermedades, no hay nada que supere a la calle como secreto lenguaje de narraciones extraordinarias. 

Historia de una calle

A medida que se continuaba con los juegos del lenguaje de las calles de una comuna inconclusa, después de todo, los organismos pluricelulares  escriben paisajes subjetivistas encarnados en elocuentes revoluciones silenciosas, ahora mismo, estos mismos hijos de vecino lavan la laza tras un inconmovible café francés y las galletitas “Tip-Top”. 

Historia de una calle

En una de esas, vivir humanamente a metros de las ferias del barrio parece algo transgresor, significa escudriñar la dimensión espacio-temporal de las valiosas tonterías surgidas el ritmo y textura de una composición musical hecha por otros ciudadanos. 

Historia de una calle

Con la presencia callejera del fenómeno de la vida acudía sin propósitos patriarcales y sin proyectos educativos institucionales, las ventosidades y resfríos a un pueblo adicto al mandato de nacer para morir, porque las personas indican la opción de saber respuestas sin preguntas. Pero persisten, los jóvenes adultos, en la creencia de almorzar en algún parque fluvial. 

Historia de una calle

Uno sigue observando. Al fragor de implacables comentarios impregnados de tonterías eruditas, de una faz de confusiones dulcificadas por la ilusión de espejo de tu casa, de la misma manera, el reloj reduce a su máxima expresión lo sublime que entrañan los heroísmos anónimos de tostadas con palta acompañado de un té ingles.  

jueves, 25 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Sin motivos, la razón humana se hizo presente en alguna calle con sabor a repostería clásica, luego comentamos breves digresiones escolarizadas, sin dejar de mencionar los sándwich gourmet de una persona visionaria y retraída. 

Historia de una calle

La vida misma impone y también juega con la sagrada ignorancia de los humanos, de buenas a primeras,  asumen supuestos fundacionales respecto al origen de la especie en cuestión. Pero nada aporta estar comprando mote con huesillos en un mega-mercado. 

Historia de una calle

De afirmaciones antojadizas en un paradero de bus urbano hacia el espectáculo silencioso de una Feria adicta a la ordinariez de lo extraordinario, con el aporte desinteresado del universo para creer más en la música. 

Historia de una calle

A partir de la importancia escolar de un mes cualquiera, cuando los humanos perpetuán sus mutiladas impresiones generacionales sobre taxis y colectivos, hablar para cambiar su mundo sin olores premeditados, ahora habrá que ser un cínico ilustrado. 

Historia de una calle

Solo la habitualidad de ser calle en Off permitió escuchar el sonido residual de un gesto humano conveniente. Además, lo indispensable de querer encadenarse a la narración de progreso histórico que dejó un negocio de “comida lenta” llamado Naturista. 

Historia de una calle

Lo patético que resulta saber que el cuerpo humano convive con diversas revoluciones en desarrollo, con la sutil ironía de la biología de la vida desde cualquier café literario, por lo que los turistas de Los Vilos no fueron a leer más allá de lo evidente. Cada decir suyo y sus eventos sugerentes a través de la existencia material de un Cajero Automático. 

Historia de una calle

No sabemos quiénes somos al vivir perdidos en los arriendos comentados cerca de una estación de Metro, desde bestiales viajes al inodoro tras una comida azarosa hasta violencias fundadoras provenientes de la lucha de clases de los intestinos, de más está decir, que estos días se burlan de los aromas permanentes del baño. Después, los jóvenes ciudadanos tendrán que decidir. 

Historia de una calle

Si envejecemos con total lucidez silenciosa, entonces habrá oportunidades míticas para comer unos mariscos con agregados. A cualquier sabor, cualquier dialogo lúdico con el baño. 

Historia de una calle

Tengo que reconocer que hubo algunos instantes sedosos, en la ciudad sagrada de los caminos que negociamos, porque nos expresamos por medio de exclamaciones y preguntas sin terminar, durante cada una de las 4 estaciones gastronómicas compartidas durante un lunes cualquiera, hay ciertas enfermedades que adquieren un destello de elegancia callejera. 

Historia de una calle

Teniendo como observador militante al ciclo sin fin, observé como algunas personas buscaban incansablemente el gran legado, jugar de memoria para saber más y conocer menos, algo que los humanos no han captado, en vísperas de sus compras ¡una bolsa con un 1kg de pan y una bebida de litro!.

Historia de una calle

Siendo los romanos constructores de caminos, la tensa calma para perpetuar la especie humana, si lo interpreto desde la mirada humana, hay mucho que contar sobre las autopistas de la información palpitante a partir de un imperio dotado de epístolas revolucionarias recordando muchas de las comidas actuales en la civilización europeo-occidental. 

Historia de una calle

Tal como las plantas necesitan de fertilizantes, un ejemplo paradigmático es la revolución verde, como el maíz, trigo, caucho, opio, cebada o algodón para descifrar a una humanidad en ciernes. Por eso, sus conexiones hacen vulnerables a la sorpresa. Aun permite justificar pavimentar nuevas calles.

Historia de una calle

La calle propone y la evolución por selección natural edita la libertad humana. De alguna manera, los culpables en movimiento, todos lo somos, de un ritual aparecido en diversas expresiones paganas, como una sublime sensación de ansiedad. Entonces, hay verdades que cansan a un vendedor de panes amasados. 

Historia de una calle

Al consumo excesivo de bacterias, átomos y escombros  de ADN, que las decisiones humanas traen consecuencias, algo que la escuela estandarizada de masas tiende a uniformar criterios de orientación para lograr ser más idiotas, desde sus orígenes somos cazadores y recolectores. 

Historia de una calle

Cualquier conflicto podemos esperar de los humanos, insisto en lo que experimentado por nuestros ciudadanos políticos, con sus derroteros de luces y sombras, enamorados y perdidos ante la biología de la vida, y condicionados al proyecto de pensamiento planetario de compartir un cheesecake y un café árabe.  

Historia de una calle

Hay sabores que perpetuán ilusiones humanas, desde el inicio de un movimiento intimo, son escasas las oportunidades que entrega el ciclo sin fin a nuestra boca, que imprima un optimo espectáculo a la trama histórica de lo dulce. Muy equilibrado, adicto al azar y dispuesto a leer a Thomas de Quincey. 

Historia de una calle

Creo, sin lugar a dudas, que es la primera vez que aludo a los atributos de nuestra amiga. Puede que sea sintomático con la ignorancia súbita que alberga alguien cuando no persigue la gloria en torno al Horario Valle. Si vivimos en la ciudad, entonces hablaremos de más colesterol. 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Tengo la información, ella lo limpió. Cuando existe la verdad liquida de una taza con té o café, las personas acuden a la incertidumbre acuciante de una calle bendita. Aquella de la cual alterna huellas de nacimiento con absurdos estéticos. 

Historia de una calle

Jamás conversó desde el inicio de la historia sobre esto, pero era evidente que cualquier hijo de vecino instituía los límites morales de la sed humana, bastante diluidos por los jardines metafóricos de la modernización capitalista, aunque ingiriendo unos cafés de grano divirtiéndose junto a los reflejos viajeros de un espejo de baño urbano. 

Historia de una calle

Lo único interesante es la sencillez simbólica de una sonrisa del joven artista, si es que podemos decirlo tras un comentario desinteresando, para mostrar seres dotados de espiritualidad mutilada y racionalidad desarraigada. Ojalá las calles del país de las pequeñas narrativas adviertan la picardía de un aroma a té oriental. 

Historia de una calle

La pequeña digresión es necesaria, entre silencios familiares hay conexión, por lo que la historia biográfica de un café con un sándwich fomentó más impresiones sobre el genoma humano, enriqueció sus calles en “On” para distribuir nihilismo. 

sábado, 20 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Mejor ser un vigilante durante nuestra experiencia ante una mesa, la mayoría de los bípedos del sistema escolar de masas creen ser irrelevantes  pero unicelulares, cuando puedes dialogar junto a los silencios elocuentes de un negocio de “comida lenta”.

Historia de una calle

Lo insólito de usar el lenguaje para describir trivialidades eruditas, no obstante, hubo un protagonista sin estridencias predeterminadas ni discursos hegemónicos, el Horario Valle asumió su lugar en la Vía Láctea. 

Historia de una calle

Un verdadero reto al destino. Además, contra su personalidad nadie lo talla y uno mismo intuyó que el cambio es lo único permanente. De la misma consideración, degustó un conmovedor café helado. 

Historia de una calle

Después de aprender a gozar desde un jardín. Una extraña pero progresiva fascinación por demostrar valiosas tonterías: la vejez, la muerte y la enfermedad durante intervalos de tiempo. Si él existe, aplaudan con glamour. 

Historia de una calle

Con la sensación familiar que existen los milagros inesperados inexorablemente en este experimento llamado vida, a partir de la complicidad de unos momentos transcurridos para constatar la misión seductora de disfrutar unos cafés de variada textura. 

Historia de una calle

Cabe señalar a menudo una situación límite sobre el ocurrir existencial de los jóvenes ciudadanos, impone una desgarradora soledad a medio terminar. De lo comido a conversaciones concluyentes vinculadas a servilletas arrugadas. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Historia de una calle

De modo incidental, las personas creen cambiar bajo la estridencia publicitaria de la educación formal de masas, eso sí, no he llegado a intuir quién pagará ambas tazas con café de grano.

Historia de una calle

El ciclo sin fin juega deliberadamente a sus propias cartas, porque de nada sirve rezar, entonces queda vérselas con el fenómeno de la vida humana,ahora mismo,la maravilla siniestra de carecer de un reloj para ordenar nuestras segundas impresiones. 

Historia de una calle

Son protagonistas de ilusiones persistentes con el tiempo cronológico, a veces, las oportunidades desperdiciadas son estímulos para evitar ver la hora, se ha dicho que seguimos trabajando silenciosamente a favor de una concepción del mundo. Solo intento entender la importancia de una calle en la física cuántica. 

Historia de una calle

Alguien tendrá que darse cuenta, espero recordar la expresión simétrica de una mirada distraída y sus afanes frustrados, luego que varias tazas lograron promover tanta confusión humana, pues ellas celebran su ritual ignorado, beber como si fueran la última vez que nos viéramos, irrumpió el líquido de color mencionado. Gracias a las adicciones, permiten reírse de manera 6G.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Historia de una calle

No he sido digno de mi sufrimiento, si hemos señalado el horizonte de sentido Kuchen para que sea compartido por medio de endulzantes o azúcar moreno, no siempre sus expectativas son aterrizadas ante un árbol frondoso que acontece. 

Historia de una calle

Lentamente la agonía de la vida humana, miles de miles neuronas juegan al juego de unos niños golpeando el balón en una población estridente, solo quiere disfrutar un café con la vida humana.

Historia de una calle

En este país del más acá nuevamente las preguntas configuran, describen y agregan singularidades callejeras, en consecuencia,  hay que ahondar en las tierras vírgenes mediante un liquido legal es interesante. 

Historia de una calle

Con la patética aparición de obviedades gestuales junto a sus mundos perdidos desde la impresión de calles repentinas, evocó preguntas sin respuestas ¿Cualquier ciudadano lograr ser una calle en desarrollo?, ¿Las personas son adictas a la observación mientras comen?, ¿Sigue expandiéndose el universo si un joven adulto no da propina tras pagar la cuenta del café hogareño?

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Ahora bien, hablar de trabajo sucio es aludir a los matices que tributan ciertas relaciones humanas, optimismos siniestros a través de unas tostadas con paltas y risas genuinas a medida que observa un agua mineral sin gas, y somos culpables de llorar si muere cualquier persona.

Historia de una calle

Ayuda, eso sí, que la mencionada obra en desarrollo puede convertirse en una ilusión persistente, con progresiva ingesta de sufrimientos paganos, de vez en cuando, irrumpe como un prejuicio en Horario Valle como una herida milenaria que no deja verdades exclamativas, alguien debe hacer el trabajo sucio de acuerdo a verdades oficiales. 

Historia de una calle

No está de más decir lo que callamos, servirá para agilizar nuestros movimientos subterráneos que coexisten entre realidades ilusorias,  con ello, soñando y despertando sin mayores comentarios, una obra torreja ocurre junto a un sándwich de pan integral. 

Historia de una calle

Viviendo como si hubiera certeza absoluta, de lo que somos al mirar el nombre de una calle, al observar a mis piernas impregnadas de fecunda elocuencia, sin lugar a dudas, nos corresponde hablar sobre la dimensión ambigua que simbolizó la Plaza de Armas. 

Historia de una calle

Al intentar protagonizar a través de la evolución humana por medio de la luz resplandeciente de la duda, incertidumbre y los arcanos de la conciencia, alguien logró cumplir la mayoría de edad, silenciando a esos ciudadanos de juegos peligrosos, porque almorzar ante él es genuinamente romántico. 

sábado, 6 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Progresivamente distintos hijos de vecinos comparten amistad con el cosmos, buscamos inexorablemente los móviles sobre los cuales hicimos compañía para asumir nuestras debilidades genéticas. 

Historia de una calle

Dentro de tanto nacimiento y muerte de millones de niños, creo saber algo, que las personas no cambian, según diversos pasajes sin salida. Muchos iban a ser mejores personas si bostezaban tras haber almorzado el menú. 

Historia de una calle

Son los espacios públicos de lo sagrado, la religiosidad secular de una calle inexperta e imponente porque lo nuestro es un breve comentario sin nombres propios. Por lo menos, hemos señalado lo cuestionable de ser niño sin la dosis de inocencia salvaje ante la singularidad de un “año nuevo” de rostros asimétricos pero divertidos. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Historia de una calle

Son muchos los momentos de calle, que no pudieron ser descubiertos a través de las palabras caídas en desgracia, por medio de la expansión constatable del Horario Valle. Son muchas las personas adictas a perfumes y panes aromatizados. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Así fue como, la vida de los otros importan desde el momento en que usamos la conexión y la manipulación, aprobamos distintas formas de creación callejera. De la misma manera, espero que sirva de algo lo que expresé, para intentar descubrir nuestro mundo. La única manera de descubrir el mundo en Off de la conciencia humana es intentándolo.

Historia de una calle

Después de darnos cuenta, sin lugar a dudas, respecto al estado gourmet de esa miseria humana, a lo menos, mirando alrededor sin móviles precisos, había un ambiente de aventuras sin retornos y observábamos momentos absurdos a través de la conversación con un bípedo dotado de valiosas tonterías.

Historia de una calle

Desearse, quererse y sin razón actuar como si fueran novios, entre la calle y los fluidos humanos, todavía un niño sigue siendo el papá del hombre, por si acaso. 

Historia de una calle

Lo sublime radica en que nadie les verbaliza lo que deben hacer. No creerían las obviedades que he hecho por un café de grano. 

Historia de una calle

Hasta el infinito hay juguetes muy divertidos que encienden la consciencia humana, con demonios internos y chocolate de cacao, con ello, adquieren una sagrada conducta ante el fenómeno de la vida. 

Historia de una calle

No vivió solamente de persistentes ilusiones viajeras, tanto él como ella ejercen sus propias aventuras psíquicas por los derroteros éticos de lo acontecido en una botillería de una palabra, cuando confrontan al segundo día, con delirio y ternura, hubo un interesante coloquio entre el origen de la calle y el espectáculo inefable de unos escombros creados por dueños de casa con dormitorios y baños de puntas ovaladas. 

Historia de una calle

Hemos sido convertidos  en espectáculos impuestos, de generar momentos irrisorios mediante los juegos lógicos del lenguaje, eso sí, a su manera, con una buena dosis de té helado. Además, solicitando y seduciendo a los protagonistas íntimos de una construcción simbólica de creencias Horario Valle. 

Historia de una calle

Sin hacer más comentarios concernientes a la locura de decir lo que almorzamos para alardear sobre tú colesterol,  por esto mismo las personas caminantes y militantes fueron castigadas, en menor medida, con el baile seductor de un café expreso acompañado de un croissant humectante. 

Historia de una calle

Seguían ocurriendo las horas  en los mundos perdidos que huelen a una tutelada y Soprole, está de más decir que el destino hacia de las suyas familiares. Pero jamás nos abandonó este protagonista imprudente contra lo establecido por sus recreos personales. Incluso suele ser una imprudencia ser el narrador de unas carnes blancas con agregados orgánicos.

Historia de una calle

Recuperándonos de la interesante sucesión de hechos cotidianos más sazonados a granel, por lo menos, ahora coincidió con este diciembre, dice la leyenda que es martes 30 de diciembre, de esta manera, la dimensión pública del sufrimiento humano alcanza cotas importantes de milagros de repostería “Queso Filadelfia”. 

Historia de una calle



Son espejismos conducentes al ancho pensamiento de asuntos humanos vinculados a la cocina de cierto ciudadano. Una persona que reviste de visceralidad y supuesta racionalidad, quiere su fiesta a granel, para él, pudo ser un gran día imposible de recuperar aquello de lo cual comió. 

Historia de una calle

La vida de una calle y diálogos con diversos héroes anónimos implicó caminar hacia otros derroteros gourmet, aunque aplicar la risa como espacio público de lo socializado para digerir, en parte, todo ritual olvidado a través de un pan amasado. 

Historia de una calle

La vida de una calle y diálogos con diversos héroes anónimos implicó caminar hacia otros derroteros gourmet, aunque aplicar la risa como espacio público de lo socializado para digerir, en parte, todo ritual olvidado a través de un pan amasado. 

Historia de una calle

Los hechos humanos superan el saber de pizarra de acrílico, luego la vida misma a través del ciclo sin fin construye las cadenas del querer y muchas flores marchitas, después fenece la boca que te besó a cierta hora. 

Historia de una calle

La incertidumbre de creer estudiar algo, lo diré en unas horas más, hasta que la calle haga su trabajo místico, según mis informantes, sin embargo contenía importantes dosis de placer culpable a medida que avanzaba el Horario Valle. 

Historia de una calle

Nadie puede olvidar eso, una escuela de pensamiento vivido durante largos tramos de historia humana, pero la búsqueda irremediable de postres sirvió para dar respuesta a preguntas repentinas. Ojalá pueda demostrarlo mientras sea protagonista de mi desayuno. 

Historia de una calle

Sigamos jugando a ser dioses pequeños, pero disfrutar de la experiencia temeraria de reír con énfasis, a decir verdad, por lo que creer sobre nuestras vidas la importancia del silencio elocuente resulta estético. No obstante esto, hubo cafés y queques de chocolate de cacao. Luego, alguien nació. 

Historia de una calle

Debía decir eso, ante todo, observó algunas fronteras generacionales la libertad de expresión. Tiene sus inconvenientes decirlo sin comida de hogar. 

Historia de una calle

De lo intrigante, asombroso y melancólico a partir de una singularidad vivencial lo que aconteció a distancias de otra calle, uno usas excusas como un desgarrador suceso generacional, y darse cuenta del duro peso de los días a medida que envejecíamos y todavía éramos hijos de un universo en ciernes. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Espero tener la sabiduría atípica de jamás tomarse en demasiado en serio, ayuda a desacralizar el ámbito de relevancia ética de la hallulla, que se construye a medida que generamos vínculos de manipulación y juegos de seducción en cualquier lugar geográfico de una calle. 

Historia de una calle

Lo cotidiano, en el segundo día de sugerir marraquetas, hará interesante a la otra marraqueta,  porque hemos cambiado en comparación a unos segundos antes, para entender que somos seres simples en la complejidad acuciante de unas tostadas más paltas frescas. 

Historia de una calle

Desde las verdades mutiladas instituidas por milenarias tradiciones ciudadanas a valiosas tonterías vinculadas a la precaria armonía que logramos desde la habitualidad de lo cotidiano, pero nuestras segundas impresiones pueden prometer una marraqueta más. 

Historia de una calle

Resultó sintomático con la otra crisis de creencias que emergió, en el espacio público de una calle abierta al cosmos, como un acto transgresor contra las inercias institucionales de estaciones intermodales de Metro, en otras palabras, razonar para creer que el Horario Valle es una verdad revelada. Con observación, alguien juega a algo.

martes, 25 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Cuando simplemente los hechos, hechos y más hechos unidos por la pragmática de alguien, que actúa como si fuera una valiosa tontería, la escuela escolarizada basada en su propio clímax ideológico, a decir verdad, no hay vuelta atrás cuando él aparece para ejercer su responsabilidad anónima respecto a una once. 

Historia de una calle

Que su vida juega de un momento por otro, habría que prestar atención a lo que entraña cuanta calle en desarrollo, como una escuela de pensamiento vivido, que crece exponencialmente en relación a los almuerzos de nuestros amigos ciudadanos. Seguiremos observando, tal vez. 

La historia de una calle

Lo único que debemos hacer es apostar a la expansión pedagógica del universo, sus ideologías en Off persisten a través simples sonidos elocuentes. Posteriormente hubo ilimitadas aventuras del cosmos que enrojecieron al presidente de la república. 

Historia de una calle

De la universidad pública a la complejidad acuciante del mundo real en las poblaciones de matriz cultural “Pollos a las Brasas”. A muchos años luz de estos actos civilizatorios, de jóvenes incipientes para censurar los móviles conductuales respecto a ciertos seres pluricelulares, pero no nos queda cómo rezar para comprender su legado. Si de algo sirve, el ciudadano Horario Valle olvidó entender el “Principio de Incertidumbre”. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Considerar solo la posibilidad de ser esclavos del destino cronológico de una reunión familiar, a saber, un abundante espectáculo apareció entre los integrantes de la casa de la esquina. Como si estuviéramos al borde del abismo, nadie quiere decirlo, porque ignoramos el cómo estamos condicionados.

Historia de una calle

El olvido de narraciones precisa sobre desayunos, almuerzos, onces y cenas a partir de un comentario antojadizo, de los hablantes ciudadanos pertenecientes a la ideología estética Horario Valle. Luego, las personas no cambian. 

Historia de una calle

El olvido de narraciones precisa sobre desayunos, almuerzos, onces y cenas a partir de un comentario antojadizo, de los hablantes ciudadanos pertenecientes a la ideología estética Horario Valle. Luego, las personas no cambian. 

Historia de una calle

La conmovedora existencia singular de cualquier ciudadano, quedan en meros recuerdos los salarios productos de un bono KUCHEN, también cabe señalar lo cuantificable según ese día, la pagana situación de bienestar material y milagros inesperados tras el ocaso secuencial de propuestas callejeras. 

Historia de una calle

No hay que subestimar lo vivido en el país del más acá, siendo su domicilio ético la calle más sus historias de héroes anónimos, respecto a los llantos y risas por suministrar, reconocí que aludir al Horario Valle es violentar la segunda impresión que uno adquiere al observar a las personas. 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Tanta tontería valiosa como esperanzas cercenadas a medida que se iban los minutos tras la caída de los muros de al lado, sin embargo lo que percibía como ilusorio, cada uno de los momentos Full HD fueron irreales para cualquier héroe anónimo. Puede que alguien asuma el mandato de estudiar astrofísica  

Historia de una calle

Seguimos siendo dóciles, mundanos y consumidores de contratiempos anónimos respecto a nuestros gustos gourmet, solo buscando un sentido de trascendencia para entender el significado de una calle en la democracia de algunos franceses aromatizados, y lo agradezco debido a que puedo comprar más café colombiano. 

Historia de una calle

La lógica humana de jamás ingresar al campo minado de luchas valóricas, para interpretar las luces y sombras de una conversación cualquiera, con la maravilla patética de palabras y acciones, sin perjuicio que estamos tratando con humanos, para los que recién se están enterando de lo hecho,  hoy es miércoles 24 de diciembre. A buen entendedor, una cena que acontece. 

Historia de una calle

Actuar para vivir. Una propuesta temeraria que perpetra fidelidades humanas hasta un umbral de calle pavimentada, por si lo ignoran, cada obra teatral de comer “As al paso” genera emociones límites a través de sus gestos sin nombres y los sonidos inefables de unos villancicos en versión bolero. 

Historia de una calle

No faltó a quién el teatro de cualquier hijo de vecino fuera cualquier calle durante un día religioso, cualquier totalitarismo es una religión secular, puede que parezcan sociedades humanas a medida que estructuran la existencia misma de lo instaurado desde el origen de la evolución, entonces no es una aberración decir que somos maquinas pulsionales y breves comentarios pluricelulares. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Lo único digno de ser narrado es sufrir con la convicción de no ser dignos del sufrimiento que emana de algún pasaje con salida, no sería estético olvidar un comentario respecto del cual significó una entrada de mariscos con condimentos, ahora bien, los jóvenes adultos llegan tarde a todo. 

Historia de una calle

Si bien es cierto que la única manera de descubrir nuevos ciudadanos es intentar lavarse las manos, un buen resumen podría ser cuestionar las direcciones contradictorias de las primeras impresiones tras un breve descanso ceremonial, luego sucede que la subjetividad humana aporta con sus narraciones momentáneas. 

Historia de una calle

La realidad pública de la calle promueve intimidantes demostraciones de colesterol, es decir, insistir en querer comer a partir de la agenda de apetencias personales que solemos producir, no hay organismo pluricelular que pueda eludir sus responsabilidades éticas con el rollo de papel confort. 

Historia de una calle

De calles olvidadas por la educación formal estandarizada a almuerzos prometedores al fragor de la experiencia viviente de jamás darse demasiada importancia, sin embargo algo los movía. Era la sensación sempiterna de buscar su gran legado, muchos sollozos generacionales, diversas propuestas de café de grano. Ahora alguien espera jugar con alguna calle concesionada. 

Historia de una calle

Para observar sin piedad ante el suceso enigmático de aprender en la calle, sin predicciones científicas ni mitos fundacionales sobre la calidad aromática de las personas, hubo un momento decisivo para creer en la importancia de la panadería de barrio. Ojalá. 

Historia de una calle

Posteriormente cualquier hijo de vecino junto a espectáculos civilizatorios ante el silencio elocuente de baños establecidos por el Horario Valle y las consecuencias delirantes de un escolarizado papel higiénico. Al parecer, según los últimos comentarios del Registro Civil e Identificación, las personas no cambian. 

Historia de una calle

Era una apuesta arriesgada no intuirlo, por lo que separados por abismos generacionales, entre mujeres y hombres construían sus rituales sagrados por suministrar, donde las palabras que fluían ingeniosamente para quedarse con algo de subjetividad mutilada. Siendo una propuesta sugerente, comer es dotar de lenguaje natural a la orina y a la caca

Historia de una calle

La cruel desaparición de los instantes provoca algunos resfriados y bastante fatiga a medida que irrumpen las ofertas del pan fresco. Solo queda crear una pequeña oración, a fin de cuentas, desde su origen la música puede cooperar a entender a dicho día. Desde la perspectiva personal del protagonista, vendrá un diluvio bien comentado. 

Historia de una calle

Desde que transcurrió el primer momento de vida humana, desde el primer día hasta el según día, cada paso marcado generó sutiles conversaciones contra lo establecido,  de esta manera, tomar desayuno y almuerzo puede convertirse en un milagro inesperado cuando hay doctrinas del shock, la aventura nos espera. Aconsejo observar a cuanta calle aparece durante un 26 de diciembre. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Al fragor sempiterno de los misterios de la amistad entre juguetes, intuir que un día y el lenguaje simbólico del Horario Valle dotado de obviedades herméticas, que condimentan la perpetúa sorpresa de existir comiendo. Por esto mismo, comencé a usar pijama al acostarme en mi cama de 2 plazas. 

Historia de una calle

Los bípedos y perplejos han sido todos aquellos que consideran que el ciclo sin fin carece de razones desconocidas, una luz resplandeciente de verdad repentina, por ejemplo, que las personas no cambian aporta la quejumbrosa sensación de libertad. Por algo existe, diría un juguete de Toy Story. 

Historia de una calle

Como resulta complejo poder enfatizar cual es el carácter enigmático de un yogurt, a lo que se asemeja, ahora mismo, varias horas después de haber almorzado, creí descubrir que el mejor invento de la vida es la muerte.

Historia de una calle

Esa conciencia enigmática de creer que sabemos quiénes somos, solo hecho de usar la palabra conciencia implica diversos y distintos conflictos de interpretaciones, por cierto, pero somos escépticos guionistas de un ritual mutilado que habla. Solo pueden hablar los inventores de calles sin fecha de vencimiento. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Hemos perdido la cuenta de cuántos aventuras han configurado una historia anónima, que se encarnó mediante algunos jóvenes que buscaban su horizonte de sentido, creo que olvidamos el aprendizaje milenario del Horario Valle como una verdad mutilada para cualquier ciudadano Banco Estado. 

Historia de una calle

Escribir a través de alguien que conozco una ambiciosa historia de una calle, interesante sería vislumbrar sus consecuencias tras respirar durante algunos segundos de tensa calma. 

Historia de una calle

Siempre es complejo entender que la vida humana, un postre que ya murió, es un frenesí de breves comentarios más los juegos del lenguaje perpetrados por el universo y, a su vez, generando milagros inesperados, desde cualquier esquina de ciudadanos atentos, que de repente lucran. 

Historia de una calle

Después de palpitaciones interesantes, la exquisita degustación de un postre indica que nada es para siempre sumado a la ilusoria percepción de controlar el esfínter, como un gran chiste sin evidencias estandarizadas. 

Historia de una calle

No es indistinto si eres revolucionario o reformista, si alguien debe pagar por la idea de postre y su posterior experiencia. 

Historia de una calle

El ciclo sin fin, que una calle no tiene por qué usar postre para legitimarse ante cualquier hijo de vecino, siempre y cuando entendamos la peculiar trivialidad del azúcar, permite avanzar progresivamente hacia otros derroteros placenteros. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Historia de una calle

Una imposible vivencia escolar, creer ingenuamente que las personas cambian, por de pronto, iré describiendo cuanta afirmación suministra las lágrimas de calles con estacionamientos, siendo una constante intimidante la bestia de lo cotidiano al fragor de alguien adicto al café Juan Valdez. 

Historia de una calle

Si la vida humana intima fuera la suma de favores vinculados, el criterio de valoración ideológica, a saber, que las personas no cambian, perpetuará nuestras intuiciones más salvajes  Todavía resulta complejo disfrutar de una botella con bebida mientras lloras sin piedad. 

Historia de una calle

Porque no existe mayor peligro, para ese personaje señalado, que ir al infinito eludiendo al maravilloso juguete el “más allá”. Por favor, inténtelo. 

Historia de una calle

Desde la posición privilegiada de protagonizar miserias propias, la historia teatral de la noticia en cuestión, con una calle emancipada y agradecida de sus dioses urbanos, aportó a la experiencia gourmet de tomar una infusión silenciosa y contundente. 

viernes, 31 de octubre de 2014

Historia de una calle

Con especial cuidado buscar la noticia del  segundo día significó bañarse con elegancia. Después de todo, la maravillosa sucesión de instantes veraniegos, de un momento a otro, se convertían en desgarradoras soledades existenciales, alguien pensó que estudiar se agota en el pálido confort de una secuela de dramas púbicos de una plaza pública durante un 26 de diciembre. 

Historia de una calle

A la calle con su silencio elocuente, no hay mucho que refutar si estamos desgarrados y perdidos en la educación formal, y amamos las inefables intrigas religiosas de un curriculum oficial, por lo que unas noticias buscan a su invitado imprevisto no obstante adicto a la observación. 

Historia de una calle

Unas cuantas señales urbanas vinculadas al fenómeno de la vida de los pub,  ahora bien, la emergencia de la vida humana ocurre ignorando las notas del primer semestre, porque resulta aburrido estandarizar los “demonios internos” en un liceo cota 100 o cota 1000. 

Historia de una calle

Más tarde, viajar sin retorno a las profundidades enigmáticas de un nombre llamado Universo, envejecí. No es menor señalarlo teniendo en cuenta lo frágil de nuestras ventosidades de pie de página

Historia de una calle

Lo único conmovedor, él se resigna, es saber que morirás y serás banquete para los gusanos, y su estela de interpretaciones “torrejas” al mismo tiempo historias anónimas de apreciable valor callejero. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Historia de una calle

De los enigmas de expresión humana deliberadamente cómicos a respuestas Kuchen y, a su vez, debates antojadizos entre una tos y resfrío  para justificar el lucro en énfasis, la evolución sigue silenciosamente observando. Su calle es impartir clases a un Cajero Automático. 

Historia de una calle

Uno va imponiendo lugares sagrados en este espacio público, las anónimas calles de Padre Alonso de Ovalle con Dieciocho, desde donde las incertidumbres coinciden con su lugar de origen. Muy interesante

Historia de una calle

Lo sagrado y la violencia estructuran la vida pública de los organismos pluricelulares, de la misma manera, a través de una sociedad humana transformada en empresas de significado compartido, el más dulce de los besos repentinos, buscar un signo de paz de acuerdo a un olor cotidiano pero convertido en una valiosa tontería. 

Historia de una calle

Del cielo parcialmente despejado con su más precaria aceptación urbana a la belleza indomable de razones inadecuadas, para cualquier hijo de vecino, lo que algunos consideraron la opción verdadera de asumir el espectáculo veraniego de una estación de Metro sin conexión al aroma de un perfume milenario. 

Historia de una calle

Solo buscando la esperanza en el silencio elocuente de una calle cualquiera, entonces las personas sabrán cómo adecuarse a lo suyo. En otras palabras, seguimos siendo hijos de cazadores y recolectores.

Historia de una calle

Cuando hemos observado diversos nombres propios respecto a una calle, para acercarnos a una narración más precisa, dialogar entre jóvenes dotados de impresiones fuertes e hilarantes expresiones teatrales, cuando ellos estén cansados de suministrar momentos 5G. 

Historia de una calle

De más está decir que significa modificar el universo de sujeciones vivenciales que las calles entregan a cualquier hijo de vecino, por lo que la singularidad etérea de ellas generó cierta verdad mutilada. Por ejemplo, disfrutar un café de grano junto a una locura gourmet. 

Historia de una calle

Persisten, a medida que las primeras impresiones existían, nuestras ideologías torrejas con la estupidez humana en perpetuo movimiento, en cuyo caso razonar conforme a nuestras obviedades viscerales implicó recordar el discurso hegemónico de una calle con alumbrado eléctrico. 

Historia de una calle

Buscando irremediablemente degustar unas migas que marcan la subjetividad humana, si bien aún quedan personas que envejecen con glamour, habrá historias anónimas sin piedad. Después, alguien comenzó a preguntar sobre la importancia del agua en la digestión. 

Historia de una calle

Decir algo es intentar jugar cierto juego intrincado, a decir verdad, saber más y conocer menos, desde la perspectiva anónima que tributa el ciclo sin fin, infunde el gran legado de comer sándwich muy silenciosos. 

Historia de una calle

Ante el anarquismo político de 3 letras, no hay mucha literatura al respecto, el brillo adolescente del inexacto presente de personas singulares, es lo que hay que verbalizar sin nombres propios, pero debemos encontrar un frágil entre las palabras y acciones, pero los jóvenes no entienden cuando alguien sugiere que el almuerzo irrumpió en la época de las sociedades prístinas. 

Historia de una calle

Lo evidente, y no tanto, de captar inexorablemente una boca humana que come.  Por esto mismo, la aventura nos espera, pensé a medida que transcurría este fenómeno de la vida humana. Luego, nuestros destinos personales  configuran valiosas tonterías. 

Historia de una calle

De repente, distintos nombres propios vinculado a conductas y hábitos progresivamente relevantes, junto a miradas eclécticas alternaban con los comerciantes de “Pollos a las brasas” y su porción de papas fritas. 

Historia de una calle

Uno camina para vivir porque solo algunos amigos ciudadanos nos regalan su experiencia de dialogar con los aromas del Horario Valle, si bien es cierto que la disponibilidad horaria de los dispositivos móviles de los hablantes jóvenes hasta su infinita irracionalidad epidérmica, ofrece valiosas tonterías Full HD. 

Historia de una calle

Afortunadamente, el viaje contraído con la vida misma, de acuerdo a lo impuesto por el universo, significó para muchos bípedos lograr la tensa calma, desde apetencias espirituales que satisfacían al uno mismo hasta el frenesí callejero de juegos didácticos, cósmicos y silenciosos que acompañaron a esas primeras impresiones.  

Historia de una calle

Porque después de almorzar y observar la caída de una servilleta, sus primeras impresiones derivaron a la conclusión de ser seres pluricelulares condicionados al árbol de la vida, generó cierta subida de presión observarlo. 

Historia de una calle

Lo único que uno desea, a veces, es entender el rostro del inefable destino, por lo menos, estuvimos al borde del abismo que entraña nuevas calles. Así pues, contra él nadie lo talla, nadie encuentra importante almorzar durante un día nublado en cualquier calle reflexionando sobre el destino y la evolución. 

Historia de una calle

Siendo que las segundas oportunidades, según lo señalado por Sócrates, el padre del dialogo callejero, implica la explicación de la ignorancia ignorante de cualquier ciudadano ante el desarrollo del logos en el ágora a medida que configuramos nuestros demonios internos, y diversas tabernas pueden explicarlo de mejor manera.   

Historia de una calle

Nunca más volvería el mismo pan a pronunciar su silencio, debido al clima de insípida conmoción que a diario recorre al protagonista,  de imprevisto caen pocas hojas de otoño,  esto evoca el aparecer radical del fenómeno de la vida sin solicitar una segunda oportunidad.

Historia de una calle

De las oportunidades históricas al viaje didáctico hacia el estomago, por cierto, a dos cuadras de acá o hace 10 años de allá, durante un día viernes, durante la celebración súbita de un desayuno, crecían cuerpos perdidos, epidérmicos, herméticos, asumidos, obtusos, cotidianos, dudosos, asexuados, ficticios, voluptuosos, torrejas, queso Filadelfia, sudorosos, ubicuos y perplejos ante esas primeras impresiones, porque se había acabado el pan.

Historia de una calle

Una atmosfera humana patentada por los hablantes ciudadanos, suele ser infinita en matices generacionales y adicta a mandatos teatrales, de modo que, hay millones de mascaras transfiguradoras de supuesto sentido, o sea, ella logró crear a partir de unas tostadas. 

Historia de una calle

Solo consideré la posibilidad de ser acontecimiento fundador de unas tostadas con palta y un café kuchen. Por lo visto, menos es más. 

Historia de una calle

No es menos cierta la audacia de querer ser siempre el protagonista respecto a controlar todos los aspectos principales de la vida oficial de la calle, solo que nuestro cerebro está condenado a aprender. Por lo tanto, somos mutaciones aleatorias encadenadas al querer. En consecuencia, cualquiera podría tener una epifanía en la calle del PYME gourmet. 

Historia de una calle

Albergó esa extraña sensación de arraigo con el mandato familiar de observar al pan, con unos cuantos breves comentarios diseminados en el espacio público del bazar de la esquina, como si fuera a vivir alguien con la complicidad de unas galletas de trigo. No hay caso, las personas no cambian. 

Historia de una calle

Sigue el ciclo sin fin perpetrando huellas de nacimiento desde no hay pedagogía que valga ante lo inefable de una experiencia humana en desarrollo. Ahora que con sus derroteros callejeros, unos cuantos ciudadanos creen saber las primeras impresiones sobre una comida familiar. 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Historia de una calle

Luego de constatar un hecho actual, estaba rodeado de imponentes biografías inconclusas, cada uno de los jóvenes quería algo, ignoraban cuáles eran sus móviles más oscuros respecto al universo, no pude captar lo que reflejó él. 

Historia de una calle

Todo este existir apasionado cuando somos nietos biológicos del Horario Valle a través del exceso de moda, no hay estilo,  lo cual deja huellas de nacimiento consecuentemente a personajes impregnados de ilusoria divinidad por usar dispositivos móviles que reemplacen su libre albedrio.

Historia de una calle

Si decimos algo indica lo intrigante que significa descubrir, qué duda cabe, las imágenes paganas de muchos jóvenes dados a caminar de manera religiosa pero reformista, muy pedestres y distraídos ante la calle, por temor a ser investigados por la evolución. 

Historia de una calle

Desde estos experimentos express en permanente procesión torreja, desde las tonterías creativas hechas realidad por diversos anarquistas místicos de 3 letras hasta las proezas anónimas de un feriado largo, en el fondo de un pasaje sin salida puede que exista el último eslabón perdido de la especie humana. 

Historia de una calle

A partir de lo mencionado, observar perdidos en Los Vilos como eterna pregunta de lo establecido por el azar, sugirió meses más tarde una lactante aventura sobre la importancia de la historia de cualquier calle que fomente los 7 pecados capitales. Respecto a esto, no es necesario usar uniforme escolar. 

Historia de una calle

Ahora bien, darse por aludido a la absurdidad de nacer para ser extranjero permanente no implica eludir la experiencia sublime de disfrutar una chorrillana porteña más el delicioso café de grano. Por esto mismo, egresar de una habitación, “Cuarto Medio” y sus recreos chatos. 

Historia de una calle

De repente emergen creencias absurdas sobre beber para vivir o prejuzgar a los demás previamente al fenómeno de la incertidumbre,  sin embargo cuando logré posicionarme ante la expansión de la Vía Láctea, sin lograr mi licenciatura de enseñanza media, mi risa logró importantes grados de aprendizaje significativo.

Historia de una calle

Con otra pregunta, incluso unos amigos turistas pueden darse cuenta de un viaje único, y la corriente expansiva de la vida juega a su juego ecuménico, cuando alguien tenga que degustar unos panes crujientes junto a unas cecinas aliñadas, será interesante estudiar astrobiología en la calle.

Historia de una calle

Compartir con los demás, una colosal maravilla preguntar para enfatizar la curiosidad de cualquier hijo de vecino, también existieron respuestas para cada bípedo sin mayor verdad que la de intuir algo. 

Historia de una calle

Sin embargo, algo ocurrió tras las horas del joven Jaime, que a continuación un héroe anónimo, de escasa edad y timidez inconclusa, planteó ¿Cómo se vinculan la calle con el principio de incertidumbre?, ¿Podemos cambiar aquello de lo cual es permanente haciendo uso de la risa, silencio y experiencia dialógica de bares con ampolletas sinuosas? y ¿ Podemos señalar que educar y escolaridad es lo mismo y, de la misma manera, saber que nadie puede bañarse dos veces en el mismo rio?

Historia de una calle

Cualquier día, con la vida y muerte inventada por el ciclo sin fin, ésta vinculada a la secreta agudeza del calendario cósmico, y no estuvo de más, considerar que la calle es una manifestación gradual de todo lenguaje ordinario dotado de inocencia salvaje, solo permite imponer la hegemonía de compartir momentos. Pero existe un sempiterno problema ¿Cuál es la relación entre una calle y el universo si alguien come en Horario Valle?

Historia de una calle

La pregunta en desarrollo, a fin de cuentas, con la masificación del sistema escolar a la búsqueda sin estridencias mediáticas de generar sinapsis, seria entender la incertidumbre de pensar que somos ilusiones persistentes respecto a nuestros amigos insectos. También hemos descubierto que la concepción Horario Valle logra penetrar las historias anónimas de bocas adictas a un sándwich ave-palta. 

Historia de una calle

Creo estar creciendo a diario, con la complicidad delirante de querer asumir el costo de ser mera energía, siempre y cuando persistan las preguntas respecto a otro pasatiempo todavía en pañales, si después de 20 años habrá dialogo con las hormigas de la calle. 

martes, 28 de octubre de 2014

Historia de una calle

La educación que fluye inexorablemente por las calles del Horario Valle, desde la hegemonía incidental de unas sopaipillas hasta la lealtad intrínseca de un perro vago ante unos cuantos ciudadanos de a pie, bajo la dirección artística del instante transcurrido, muchos de estos personajes adquieren una interesante belleza inconclusa a medida que envejecen para justificar escuelas de medicina junto a sus concesionados cafés torrejas. 

Historia de una calle

De la elegancia elocuente de hacer política a cualquier hora del día, a decir verdad, las personas asumen diversas formas de creación callejera. En realidad, hacer política es un juego antiguo ante el modelo de realidad estandarizado, aparece entre una hormiga y otra, solo que el mapa genético de las calles no es adicto a desayunos premeditados. 

Historia de una calle

Con más días en desarrollo habrá, en otra ocasión, para discutir la importancia de la subjetividad humana en la comida. Por lo menos, cada fenómeno de la vida humana involucró más calles sin avisos publicitarios ni hormigas obsesionadas con estudiar primero básico. 

Historia de una calle

Lo que podemos acentuar es nuestro propio sufrimiento, perpetrar una constelación de mandatos delirantes, lograr penetrar las regiones oscuras de la subjetividad callejera, y el dueño del negocio de comida lenta asume el enigma de la retribución justa a medida que las horas colorean las impresiones del joven adicto al gourmet. 

lunes, 27 de octubre de 2014

Historia de una calle

Seguir caminando, sin rumbos prefabricados hacia el momento ausente, el presente quiere votar pronto por él, para ironizar con la rareza de llamarse humano. Solo algún ciudadano generó espacios de socialización viviente y una comunidad de lirismos lingüísticos, pero no logró comer tostadas con palta. 

domingo, 26 de octubre de 2014

Historia de una calle

Porque sumidos en la soledad sempiterna de cada segundo transcurrido, no hay nada personal contra el Horario Valle, de la socialización tendenciosa por medio de comentarios acomodaticios a beber excesivamente botellas con té helado, solo esperamos que las papas fritas indiquen un camino.

Historia de una calle

Si bien hay un ciclo sin fin, que lo mueve todo, en el más acá de la calle señalada, seguimos investigamos el gran legado que surgió tras la vida humana en un carro de sándwich con átomos condimentados, por esto mismo, creemos que solo un aceite puede marcar la diferencia. 

Historia de una calle

Nosotros mismos como una recapitulación de una precaria armonía, entre las perplejidades y estremecimientos del ciclo sin fin, que lo mueve todo de manera impúdica, y no faltó la palabra para decir nuestras valiosas tonterías a través de un ciudadano comiendo papas fritas con aceite de oliva. 

Historia de una calle

Desde ese país a la conquista que hace el hombre de su palabra a través de historias anónimas como diversas variedades, con una palabra como misión ideológica, para estar comprometida durante siglos de impresiones fuertes, luego hubo que saludar a todos los incumbentes. 

Historia de una calle

Siendo así la necesidad de proclamarnos como ciudadanos o bípedos entre la racionalidad y la visceralidad, justamente cumpliendo con el dilema del Chile Profundo, también pude comprobar algo, que después de la lluvia todos somos empiristas tras esa conquista lograda durante millones de palabras dispersas y prejuicios milenarios, por esto mismo el ciclo sin fin persiste en su tendencia a involucrarse con los actos educativos provenientes e impregnados de calles con áreas verdes. 

martes, 21 de octubre de 2014

Historia de una calle

Después de aprovechar unos segundos junto a la plaza pública, no razonar es algo agradable, porque vislumbré cierta obviedad que asombra a la raza humana, que vivir en cualquier calle es emanciparnos de nuestra biografía oficial, desde donde radicó la posibilidad cierta de ser seres pluricelulares y adictos a la observación. 

Historia de una calle

Hay decisiones muy aceptadas de rituales socializados por Occidente, por ejemplo, viajar por medio de los laberintos confusos de un condimento en desarrollo lo cual promovió conmovedoras muestras de miradas de Metro. 

Historia de una calle

Unos sucesos humanos muy interesantes, desde la tierra firme de un sabor asumido, cuando las insinuaciones veraniegas a través de esos jóvenes universitarios, ellos y ellas, configuraron un ámbito de relevancia ética confrontando al Horario Valle. Además, las personas siguen envejeciendo. 

Historia de una calle

Desde esta ocasión, el fenómeno de la vida humana emergió para quedarse, por tanto, hubo que recapitular historias personales. Cada una de las instancias concretas, a saber, una de las tantas calles aparecía para quedarse, gozando del espectáculo de una ensalada de tomates con cebolla, de todas maneras, degustamos milagros inesperados. 

sábado, 18 de octubre de 2014

Historia de una calle

Con niños etiquetados como tal, seguía causando una segunda impresión observar, no hay que olvidar que nuestros demonios internos irrumpen en la infancia, fueron años de afanes frustrados e intrigas domesticadas a diario, pero vamos a lo nuestro, íbamos a continuar el trayecto de aprendizaje por calles que jamás volverán.