viernes, 31 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Todos esos personajes, ellos o ellas, o sea, adiós al problema de género, son jóvenes inexpertos pero intensos en las relaciones de poder y manipulación entroncadas con la voz de la consciencia de una precisa civilización, de todas las alternativas posibles.

Ahora mismo, fabricada desde el aparecer familiar de una biosfera que promueve la libertad de expresión y divertimentos ideológicos para todos los gustos personales, los mismos que iniciaban o comenzaban historias dispersas hacia diversas calles que divergen y convergen para descubrirse en el altar de lo celebrado, celebran la asunción de lo establecido por él

A medida que transcurren los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años y dichas calles en esa ciudad, por ahora, juegan un juego inescrutable pero maravilloso.

Al parecer aún la persona que sanó lo ignora, sin hacer más comentarios.

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste


Por lo que sabemos, o el guionista de otra dimensión espacio-temporal nos demostró en intensas invenciones narrativas y artificios semánticos o ha sido obra de alguien que aspira a lo sublime, a saber, lo siguiente:

¡qué originalidad incorregible de extraer la ordinariez de lo extraordinario de diversos y distintos senderos a través de la historia de una persona que diagnostica, otra compra pan para ser consecuente con algún pecado capital, en otro pasaje una mano gigante le sugiere que produzca acontecimientos, más de alguno usa un bastón buscando esperanzas cercenadas tras cada esquina de cualquier avenida principal, otras gentes viven perpendicular a la calle aspirando el crudo consenso de narraciones familiares a lo largo de un bolero bien interpretado, donde otro personaje intuye la secreta elocuencia del ciclo sin fin, más adelante alguien también lloraba perdidamente por la pérdida de un amor del cosmos, genuinamente son idénticas respecto a confrontar a la incertidumbre creadora que suministra éticas repentinas y también sufriendo al no decir nada sobre el silencio del país de las pequeñas narrativas!

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Como ampliar la perspectiva vital de cualquier hijo de vecino, es la resultante de una violencia descrita de manera permanente e inexorable, a buenas cuentas, hemos recorrido pormenorizadamente a una generación de mamíferos en busca de recuerdos mutilados.

Aparece suceso demencial de la persona que camina revestida en ropajes y otros perfume sin propósitos definidos, que limitan con las temperaturas de los capítulos precedentes, lo que no quiere decir que sea la vanguardia andante de algún vecino, solo evoluciona para creer.


Perdidos y encadenados a las cadenas lúdicas del querer, sumidos en el espacio cósmico de lo socializado, junto a la certidumbre activa de un joven adulto que continúa generando sinapsis ante el fenómeno de la vida. Solo advierte un suave resplandor alrededor de su rostro de ensimismamiento lúdico y barba de afeitado cuestionado. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Si bien a diario estamos coexistiendo con la crisis de creencias, esto es, ritualizados y encanecidos por millones de percepciones a la vez describiéndose para tener su oportunidad, con una latente caída hacia abismos personales, y no sabemos quiénes somos, en diminutos instantes de paisajes humanos, el fenómeno de la vida pluricelular mantiene su vigencia.


Mantenerlo con ayuda externa implica ser digno de tu propio sufrimiento, cuando somos púberes ni tanto, otros dirán cualquier nombre, eso captó desde su primer paso en dirección a un negocio de comida lenta, asumiendo la gran responsabilidad que suministraba las temperaturas relativas, transformar su lenguaje corporal en una lección de vida, descubrirse sin victimizaciones. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste


Si es así como la vida viene a nosotros, el paso de las estaciones del año a  unanimidad fundadora de la incertidumbre como constatación hegemónica, significó descubrir cada consecuencia humana, vivir en sociedad se convertirá en un hábito sofisticado de represión. Esto permite ser hambrientos y alocados.

Toca el ámbito de relevancia ética del dolor humano, solo queda decir que aquella persona que fue a comprar también llora, según creo, creía que caminar era el comienzo de vivir en el silencio de la incertidumbre.

Con esto, cada andanza al aire libre tiene su propuesta ética, siendo un hijo de la Imprenta y de la historia de la genética humana, tanto esa persona como el protagonista, influye como mirada que acontece, más encima, reconoce la singular libertad de expresión que generan sus demonios internos. La indubitable sencillez de los actores señalados da para un intenso debate.


Hay otros temas, podrían inventarse, que también podrían contribuir a disimular la dilatada y larga procesión hacia el aburrimiento, y su resolución creadora y creativa de momentos: el tema de la comunicación de comunicación, la estupidez con énfasis en pequeñas narrativas, los países verificados, la historia de un amor junto a una bolsa con pan, alguna conducta prescrita para otras galaxias, la genética humana como avance preliminar de algo hilarante, el tema del inocente cuando proviene del lecho materno, o del culpable, arrojado como pasto a la ferocidad del monstruo de la burocracia escolar, entregado a su venganza flemática, o, al contrario, a su exigencia de transformaciones semánticas.

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Ver la creencia corrosiva del acontecer humano, aquí y allá hubo un personaje adicto a observar y escudriñar lo que subyace a la materia oscura, sus propias palabras navegaban entre lamentos valóricos e inocencias salvajes, vestía prácticamente como el sempiterno estudiante en práctica, solo la perfidia del tiempo transcurrido inhibió de rotular con algún apelativo a dicha materia.

Ella vive sus propios ritos ceremoniales, incluso manifiesta uno “¡quizás la vida es un anexo repentino!”, pero en los diversos estilos de mitigación sacrificial que la envuelven, la dosis de locura e inmoralidad preventiva que demostraba al decir su verdad, lo hizo encadenarse tradiciones y rituales como forma de eludir lo doloroso de vivir con sufrimiento más allá de lo permitido por el país. Después, Jorge no consideró indispensable estudiar astronomía.


Esa soledad alternada con indicios de un destino singular, nunca olvido que por medio de la violencia creadora de la materia oscura, durante algunas semanas, elaborar un diagnóstico sobre la biología de la vida sería tan divertido. Además, lloró fervientemente años más tarde, con la ayuda de sus inescrutables dolores. 

jueves, 30 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



No basta con decir que una persona puede caminar y llevar una bolsa con pan, el aquí y el ahora pueden argumentar de manera plausible, de la misma manera, él reía silenciosamente ante los ríos tutelares que proponían la incertidumbre, esas pequeñas narrativas y la importancia de asumirse como humano.


Puede que sea posible que exista un nunca más al respecto, esto es, no constatar más la sobriedad atlética del otro protagonista comprando algo, porque nadie garantiza que no estemos perdiendo una religión fundadora, observando cómo el azar obtiene credenciales democráticas. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Durante periodos históricos que se hacían al andar, emergía sin piedad la trascendencia de lo sagrado como relato anónimo de tonterías humanas inacabadas, que superan la realidad oficial de lo que se cree creer sobre ese país, porque nadie puede autoproclamarse como dueño del pan.

Sin embargo, muchos ciudadanos no saben contar, jugando cierta narración, algo de soledad otoñal con vientos escolarizados por el ciclo sin fin y una persona de vuelta de dicha compra.


Todavía queda por comprender la sutil estrategia de la ciudad protagonista, ya que las personas no cambian. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Ulteriormente el azar es el gran novelista, si nadie asume que ir a comprar algo implica vivir sin ataduras médicas y con convicciones personales regidas bajo un mosaico de imágenes repentinas. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Lograr la tensa calma canalizándolo a medida que la maravilla misteriosa de unos panes terrenales sea la pregunta adecuada para responder a la incertidumbre creadora del sufrimiento. Puede ser un argumento necesario para descubrir esas narraciones y narrativas de un país que sigue expandiéndose. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Toda aventura de una persona con otra persona trae consigo sucesos malignos y benignos, de vez en cuando, dibuja las ambigüedades emancipadoras de una bolsa con pan.  

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Cuando hablábamos acerca de la violencia creadora como explicación cabal para entender el paisaje vivencial y el valle visceral del protagonista, se logra dar con el relato justo y preciso, porque menos es más, cuyo énfasis está en creer lo que se dice sobre la incertidumbre.  Ésta, desde tiempos atávicos, no es incompatible con la soledad conmovedora de cualquier adulto comprando pan pero una vez al año, luego el diluvio de lo poco con lo mucho. 

martes, 28 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Las interpretaciones esgrimidas por sus amigos comunicaban con suma claridad el ocaso de las ciudades del país protagonista, por lo demás nadie quedó ajeno a esta revolución, de modo que, navegó por los torrentes sinuosos de sus lagrimas internas, descúbranlas. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Encarnó diferentes y distintas etapas escolares, pero siguió inventando  eso, durante cada hora que transcurría alrededor suyo hubo entrevistas interesantes en lucha, la fuerza inexorable de la entrevista era una forma de vivir conectados a los demás, en ese país del acá y algo más, el dolor se convertía en un bolero prodigiosamente interpretado. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Con ello, la violenta sujeción a tonterías durante la adolescencia establece una nueva forma de gobernar, es para acudir a un tipo de ejemplo repentino, que los años son ilusiones persistentes para comprender el inicio del lenguaje como descripción pormenorizada de trabajos inútiles mediante la complicidad burocratizada de la educación, entonces saber narrar una historia sencilla mediante el secreto abisal de la incertidumbre, vigorizó al joven adulto a inventar decisiones extremas. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Vislumbrar las indecibles consecuencias humanas respecto a lo anterior, cualquier asunto ciudadano puede convertirse en enfermedad, con su derrotero de didácticas respuestas al presente y de vidas paralelas, consume a diario muchas neuronas que podrían servir a depurar nuestras inextricables decisiones, a decir verdad, ya comenzó a  hablar.


Ahora bien, este horizonte de sentido estandarizado, hablar para perpetrar sobredosis de enigmas extranjeros, por lo que pertenecer a una comunidad de comunicación con el sufrimiento, impele al protagonista muy señalado, a jamás tomarse demasiado en serio. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



Por ejemplo, no olvidó su propuesta de pensamiento planetario respecto a las calamidades de la existencia humana, desde la mañana hasta el anochecer cumplía con un horario para demostrar que detestaba a las estructuras subyacentes de la realidad educativa, con lo que cada dialogo que logró compartir con ciertas personas iba asimilando muchas narrativas andantes, puesto que permitió tener una aproximación preliminar a cuanta calle, pañuelo desechable, móviles oscuros en el país de las lágrimas, servidumbre ética al bañarse 2 veces al día, y fluyente incertidumbre convocada por sus recuerdos esporádicos sobre él.

domingo, 26 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste


Toda crisis es un espectáculo cósmico de comentarios breves, que representan el desarrollo evolutivo de la conducta personal del joven y hermético Alberto, bueno, no sólo de él, también en ciertas épocas históricas disponemos de las oportunidades de hecho, ojala.

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste


Al esplendor repentino de una conversación junto a ella, se convierte en la excusa perfecta para escudriñar sobre lo que acontece en el país de las pequeñas narrativas.

En el momento celestial de esa crisis, cuando el sufrimiento se transforma en una sola pregunta, cuando sus diagnósticos causaban un temor reverencial, al límite con el paroxismo, se transforma de súbito en enseñanza para alguien, las dos caras del ciclo sin fin de la vida parecen yuxtapuestas: sus narraciones se tocan. Esta metamorfosis tiene al afectado como decidido a envejecer.


Así pues, esta victima parece congregar en su persona los aspectos más enigmáticos de la incertidumbre creadora. 

sábado, 25 de mayo de 2013

El pais de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste


Para él no hay excusa alguna para reconocer la evolución y revolución del pañuelo desechable.

El pais de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste



El enigma de la crisis de creencias, donde la gente asume todo aquello que indique su propia calle, hecho a la medida de las posibilidades humanas tras años de conversaciones improvisando, dejó mucho comentario abierto a la observación de Alberto, siempre y cuando existiera la contraparte técnica, siendo ella un agudo mediador de impresiones fuertes. Durante siglos y siglos de negociaciones con el sufrimiento, educarse solo puede depurar la incertidumbre. 

viernes, 24 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas


Eso es lo que surge a medida que las personas usando su lenguaje público quieren arraigar su influencia musical, pueden generar eventos de máxima complejidad televisiva de acuerdo a lo que observan, porque la fuerza intrigante del país en cuestión es cómo deriva de lo unicelular a lo pluricelular, a lo mejor es posible que exista cierta educación formal unida a cierta burocracia escolar.


En seguida, a la educación se le mencionó como algo interesante pero inclinado a las peculiaridades domésticas de las pequeñas narrativas, hubo importantes muestras de sinceridad con respecto.

El país de las pequeñas narrativas




Hacemos de las vidas paralelas, ellas y ellos buscan su destino aparente ante las calles ignotas del ciclo sin fin, un lugar sagrado para conciliar ambas perspectivas irracionales, los miembros de las sociedades primitivas y las ulteriores sociedades humanas cargan con la sensatez repentina de la incertidumbre, al mismo tiempo, entroncan con la creación simbólica-antropológica de cualquier programa de TV.

miércoles, 22 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas




Los dogmas fundacionales del sufrimiento humano, individuos común y corrientes continúan descansando en el lecho materno, no hay consenso para relatar algo tan divertido, porque la didáctica callejera de la civilización occidental produce sus propios engendros ideológicos, también amanecen otras vidas paralelas. De cierto modo, un remedio de ser adicto a la observación como un misterio que ensalza lo absurdo de cumplir años, él, intenta habitar sus propios momentos otoñales.

El país de las pequeñas narrativas





Luego tendré que volver a describirlo. Sin embargo, el universo sigue expandiéndose con clamor ciudadano, lo ha convertido en una especie de agradecimiento de lo narrado, a primera vista,  las personas juegan a cantar el fulgor de la subconsciencia, en la que no se olvida al día que te dió de comer, esas calles comenzarán pronto a hablar, con cierto heroísmo anónimo. 

martes, 21 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas



Alguien quiere ser un dios pequeño, pero faltan acontecimientos fundadores para realizar algo entretenido, después habrá que usar pañuelo desechable. 

El país de las pequeñas narrativas




El fenómeno temporal del día feriado, ignoro el inventor de ese momento, describe estados de cosas para hacer más tolerable la frágil dulzura de él, breves comentarios de las enfermedades, delirios que se nutren de los abruptos cambios de temperatura, diversas revoluciones sin la adicción a un dogma semántico que la mediatice, genuinas calles viajeras alrededor de una familia, la institución simbólica de la incertidumbre, lagrimas humanas en desarrollo, decesos conceptuales a cada rato, risas fraudulentas de las grandes narrativas, tramas familiares a medida que las personas se enferman,  las sagradas escrituras de enfermedades codificadas, perdida de religiones modernas, esa fluidez valórica para compartir miserias en el hall de la biología de la vida, escasas ambiciones de la Vía Láctea y un determinado instante que todavía no le asignan nombre. 

El país de las pequeñas narrativas




Perpetuando las instancias concretas de higiene personal, pueda que hayan existido hombres de buena fe obsesivos y compulsivos, lo cual sazona bastante el nativo aburrimiento de vecinos que nacen y mueren, desde la interpretación otoñal del agradecido lector, la vida humana puede caminarse por medio de un cuento coloquial y muy didáctico, adquiere ribetes hermenéuticos al escuchar y oír música en días feriados.


Por lo demás, aquel día de graduación con uno mismo, se produce una radicalidad en la experiencia límite, de las personas que no cambian, de acceder a preguntas y respuestas, agrégale a eso, tratándose de la dimensión ciudadana que implica encarnar en él, la virtud sagrada de la incertidumbre creadora. 

El país de las pequeñas narrativas




Cabe acentuar que muchos vecinos de ese país no buscan la limpieza como un fin en sí mismo, solo lo buscan como un medio. Es poco estético y bastante indigente divagarlo así. 

domingo, 19 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas




Al tenor de variedades humanas que pululan sin límites, se desarrolla unas cuantas narraciones que describen la obra creadora de la familiar incertidumbre ¿por qué vínculo lo familiar a la incertidumbre? Solo basta vivirse en las tierras vírgenes del libre albedrio, pensamos más la visceralidad de lo que percibimos tras una risa o una lagrima,  para querer adentrarse en la respuesta cotidiana que a diario adoptamos.


Que existan innumerables respuestas para preservar el sentido misional del acontecimiento fundador, o sea, reconocer que hay tendencias prevalecientes respecto a nuestra soledad en la ciudad que alberga al título y contenido de esta novela, de lo más lúdico resulta apreciarlo, si somos capaces de respetar las señales del azar. Por lo que cualquiera podría limpiar su calle.

El país de las pequeñas narrativas



Lo cual adoptar cierto comportamiento gregario, a saber, el imperativo ético de enfocarse en un solo protagonista, lo cual, genera el lugar apropiado para un acontecimiento fundador plagado de claroscuros generacionales, a nadie podemos descartar que padezca una afección cardíaca.  

La sutil coincidencia entre azar y destino, son palabras que aparecen sin cesar en cualquier calle y a cualquier hora, cuando las personas construyen su propia servidumbre, esto es, como experiencia singular de lo que entraña estar viviendo bajo la estrategia familiar de la incertidumbre.

El país de las pequeñas narrativas




Esperar una nueva verdad en off, el sentido de sufrimiento en la singularidad del individuo creador, todavía quiere tomar once con esas personas mencionadas, en otros capítulos o cuentos inacabados, con la cual se tiene la unanimidad evidente de intentar superar las barreras civilizatorias del presente, ellos y nosotros, asumen lo que haya que hacer para respirar. 

El país de las pequeñas narrativas




El problema humano, desde lo diagnosticado por él, radica en que creemos no ser capaces de inventar un  nuevo lenguaje para ciertas palabras que afectan el universo vivencial de cada movimiento secular del cuerpo, en una de esas.  

El país de las pequeñas narrativas




Lo que es evidente, por ahora, es la dedicación exclusiva al caos. Junto a jóvenes afectados tras vastos paisajes éticos, hace siglos que no hay un lenguaje que define al dolor como tal, que se remite a reiterar el carácter político educativo del Planeta Tierra. Espero que pronto tengamos noticias, a fin de cuentas.

El país de las pequeñas narrativas




El autentico ambiente que une al protagonista con cierto país, que no es más que un relato extra entre otros, sino que es la propia creación que, para no olvidarnos de la incertidumbre, descubre a través de lo establecido por quién cree ser su destinatario, de toda mirada, de toda obviedad callejera. Solo queda tener fe en las consecuencias humanas del sufrimiento.


Este fenómeno ecuménico sigue perpetuándose en nuestros días, más de algún ciudadano no usa perfume, bajo la forma doméstica del ciclo sin fin, de la conmoción que provoca adecuarse a un dolor, nunca puede haber una presunta tranquilidad al respecto. 

El país de las pequeñas narrativas




Dudo que siempre haya sido así, porque desde la realidad singular del individuo que cumple años, alguien tendrá que pagar cuentas. Luego, este individuo es la vanguardia andante de lo establecido en el país de las pequeñas narrativas, pero trae otras consecuencias. 

sábado, 18 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas




Puede darse cuenta, la comunidad de gotas de agua, así es como comparó él la finitud ilimitada de milagros inesperados y azares abisales cuando sus congregadas personas respiraban y observaban sin ningún sentido estratégico la irreverencia histórica de las pequeñas narrativas, tanto los unos como los otros, con sus gestos y ademanes perpetrados como consecuencia de la soledad repentina, también cabe señalar que hace frío.

Por lo menos, según fuentes cercanas, todavía no han concesionado o victimizado las palabras de las personas. Solo hubo un instante de excelsa miseria, hacerse cargo del trágico cambio de milenio. Pero caminar puede que sea estar habilitado para cumplir la mayoría de edad

El país de las pequeñas narrativas



Esta singular forma de atletismo vivencial,  distintos dormitorios pueden ser la misma divinidad pagana, devorarse con sublime fervor para comprender los bostezos del dolor humano, entrega una respuesta a la sempiterna ambigüedad de los humanos cuando hablan, más tarde habrá racionalidad y visceralidad en un individuo concreto, de todas maneras. 

El país de las pequeñas narrativas




La enfermedad propiciatoria desempeña en el plano ciudadano, su origen reside en el misterioso discurso que ofrece el país de las pequeñas narrativas, por tanto, el juego de las personas es no ser tontos solemnes. Porque  pretender serlo y a su vez no estar enfermo es un acto desacralizador evidente que inhibe  a la vida a tomar partido por alguien que camina por esas calles. 

El país de las pequeñas narrativas




Se convierte aquel instante de renovación espiritual y lo que debería ser, ante esta situación de hecho y desechos vivenciales, la comunidad ciudadana, es la misma que respeta y admira al joven doctor, a partir del paradigma conmovedor que trae consigo formular una pregunta.


El despertar y dormir despertando procuran a la comunidad exactamente lo que necesitan para mitigar la pregunta que versa sobre estar perdiendo una narración. 

viernes, 17 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas




No es menor el factor gravitante de lo sagrado, con esto, dimensiona la importancia de la realidad disoluta de la incertidumbre, captando esas calamidades de la existencia humana mediante personas que buscan, lo cual, motiva a cuestionarse el alcance y sentido de lo caminó nuestro amigo en off ¿Cómo comprender la voz de la vida en el ámbito de las fuerzas inescrutables e inefables, que alimentan la existencia individual de los humanos a medida que asumen ese negocio, habrá que evocar al país que constata algo?

El país de las pequeñas narrativas




La persona que camina en la calle, cualquiera sea su membresía valórica, seré arbitrario en esta historia sencilla, siempre está planteándose la acuciante asunción hacia la incertidumbre, porque no vive en función de las necesidades de los jóvenes adultos que antes mencioné; y ello se debe y confunde con lo sagrado, con las fuerzas cotidianas  que pesan realmente sobre el hombre, desde fuera, la muerte, la enfermedad, los fenómenos de la vida subterránea, la narrativa visceral de su haber corporal y disposiciones éticas con respecto a los abruptos cambios de temperatura que nos regala el país de las pequeñas narrativas; después habrá que seguir negociando.

jueves, 16 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas



Es el aspecto esencial para comprender las sinuosidades de la incertidumbre, en este capítulo, la demencial proeza de cambiar los dogmas prevalecientes de las preguntas que aburren al dolor a cambio de jamás dejar de plantearse preguntas. 

El país de las pequeñas narrativas




Con esto, podemos lograr un propósito fundamental de glamorosas respuestas personales. Un momento que dignifica la maravilla escatológica del inescrutable pensar, a saber, confrontarnos con nuestras propias miserias pluricelulares. Sin adoptar decisiones, a cualquier es posible una revolución. 

El país de las pequeñas narrativas




La carga milenaria de la enfermedad propiciatoria, a cualquier hora puede suceder, incurre en un nuevo relato escolar, mitigar el heroísmo acuciante  de los humanos para entender las tierras vírgenes del mapa genético del homo sapiens.


Evoca, la subjetividad humana inmersa en la sociedad de los ciudadanos hablantes, con la experiencia concreta de millones de mamíferos en busca de la mejor excusa posible a través de la mirada condescendiente de la enfermedad, por lo que se diluyen las verdades oficiales de lo bueno y de lo malo, si es que las hubo, entonces las ventosidades de nuestro protagonista no respetan minuto alguno. 

El país de las pequeñas narrativas

Disimular, ante todo, para descubrir inexorablemente este experimento llamado incertidumbre, con su apellido aludido, creadora. Acá, en los contornos del relato de alguien quién considera que la vida humana es un gracioso anexo repentino, desde opiniones acomodaticias hasta sucesos coloquiales sobre supuestos fundacionales que la vivencia. 

El país de las pequeñas narrativas



Perdidos y divertidos como estamos que el observar trae algo interesante, solo concedemos una importancia mínima, cuando no nula, a los detalles cotidianos que difunde el sufrimiento como relato ecuménico, que a ciertas personas y las trasciende. Este comentario podría constituir perfectamente una intimidante manera de comprender al capítulo. 

El pais de las pequeñas narrativas


 Hemos sido protagonistas de una educación desatada por finitas pero ilimitadas precipitaciones bioéticas, luego un intrigante peso de la realidad mutilada, para eso, esta la importancia del primer capítulo. 

El pais de las pequeñas narrativas



Una experiencia doméstica aclaratoria, es lo que nos obsequia a diario la crisis de creencias de cualquier habitante de ese país, son espejismos andantes que buscan el mandato de eludir incertidumbres, a medida que los seres humanos comparten tramas de narraciones geológicas, se incurre en abiertos vínculos geológicos con la tradición y la modernidad de enfermedades idiopáticas, pero muchas veces nos provoca risa.  


Pero el conflicto personal de Jorge implicaba una lenta y progresiva vanguardia inconclusa hacia espacios públicos de conversaciones pasadas, eso sí, invocando la naturaleza peculiar de una persona, al parecer es bastante tentador brindar junto al sufrimiento cuyo sentido de generar humor era ecuménico. Además, un ceremonial de sagradas verdades navegan a diario, con o sin énfasis, lo que cabe decir es la inveterada inclinación de nuestro amigo para ingresar a tierras vírgenes, lo que puede hacer cierta incertidumbre.


El pais de las pequeñas narrativas


 Todos los sucesos reiterados e interminables, donde habitan millones de personas y diferentes, todos con sus dudas divergentes, convergerán a partir de ahora en un individuo único, la enfermedad propiciatoria. 


lunes, 13 de mayo de 2013

El pais de las pequeñas narrativas



A través de los viajes concretos que entrega la incertidumbre, no faltan actores de dicho país que la describen antes que caiga el telón de fondo, antes había mil conflictos particulares de nunca acabar, con miles de conexiones humanas aisladas entre sí, existe de nuevo una comunidad a la cual pertenecemos, enteramente unánime en busca de la preservación de la especie.

domingo, 12 de mayo de 2013

El pais de las pequeñas narrativas



Lo catártico de enamorarse sin piedad de la biología de la vida. Con la mirada puesta en el comienzo del fin. Porque la vida se encargará de él, pero es una violencia necesaria y estéticamente plausible para humanizar los desmadres narrativos, callejeros, gastronómicos, cronológicos, horarios, fisiológicos, corporales, vivenciales, artificiales, fantásticos, culturales y sociales, que instaura un país. Éste como dimensión endemoniada de sus reflejos viajeros, incluso fue nueva forma de gobernar lo que sufre al respirar. Esto nos llevará a otra concepción en off.

El pais de las pequeñas narrativas




Vaciándonos de la violencia creadora dispuesta por hombres que habitan la Tierra, o niños con la seriedad lúdica de captar el mensaje del azar o adultos enclaustrados en personales agendas de adicciones institucionalizadas, puede señalar la indigencia espiritual en la que se encuentran situados, cuando no existen adicciones para lograr ver llover un fin día sábado, también habrá procesos humanos singularizados en el ciclo sin fin y en mucha tecnología multitactil que conmemora cierta aseveración declarativa. 

El pais de las pequeñas narrativas


Esa es la cuestión de hecho cuando aprehendemos una conducta humana, no olvidemos a ese país y a la musa incertidumbre a través de personas sospechosas, para convertirla en un entramado de instituciones políticas, no obstante, el papel delirante que juega la experiencia de ensayo y error para configurar un estado de cosas hipócrita, democrático y conducente a valiosas tonterías Full HD.


sábado, 11 de mayo de 2013

El pais de las pequeñas narrativas




Para liberar a toda la ciudad del país enfatizado, que pesa sobre ella, una lúdica pero nutritiva fuerza de gravedad que a lo sumo puede matizar las concepciones valóricas que esgrime él sobre el día domingo, de vez en cuando, creemos saber que las personas no cambian. Pero hay innovaciones lingüísticas para suponer que existe la genética, quién sabe. 

El país de las pequeñas narrativas





Él convoca a sus propias multitudes para estructurar y luego difundir las pequeñas narrativas, que cierto país legó en virtud de la cual construye un sentido, nadie se atreve a mencionar las mismas desdichas de la ciudad durante ese día.


Resulta fascinante la situación personal del protagonista y a su vez como se va desarrollando su embelesada perspectiva de los asuntos familiares tras la solución del acertijo, a fin de cuentas, vislumbró algunos gestos y ecos de una historia personal inmune al trato civilizatorio con determinados días, pues el problema educativo reside en creer que perpetuamente es domingo. 

El país de las pequeñas narrativas





El día mencionado es una excusa diseminada por doquier para poner en cuestión la formidable elocuencia de una lágrima humana y no tanto.  

El pais de las pequeñas narrativas





Para entender la experiencia conmovedora captando milagros inesperados, es tan solo buscar desde la génesis de la médula ósea de la vida, apelando a la singularidad trágica de una afirmación creadora ¡las personas no cambian! Lo cual no significa que no podamos comer un rico asado un día domingo.

viernes, 10 de mayo de 2013

El país de las pequeñas narrativas



Toda elaboración doctrinaria del protagonista se reduce a breves comentarios, sinapsis con énfasis y a la búsqueda del gran chiste que diera una respuesta, en forma de pregunta, para entender al cosmos, de modo que, nuestro mapa genético es una fuerza muy enigmática.

Solo buscándonos a través de la incertidumbre secuencial de sus vivencias personales hacia el espectáculo incorregible del dolor, percibía cierta resignación acomodaticia ante el ciclo sin fin. Ya nadie se acodaba de ese bastón que perpetraba evidencias empíricas y su ritual olvidado.


En coincidencia con lo anterior, la persona a la cual le afectan nuestros asuntos humanos, convierte ese legado de augusta observación y penetrante odisea en una lágrima escolarizada, transformándose como si fuera una especie de ética sin calles proscritas.

El país de las pequeñas narrativas



Tanto las nubes que desaparecieron como las observaciones del joven adulto, comenzaba un mundo nuevo, la pavorosa y arrebatadora singularidad de saberse individuo concreto, lo más interesante de todo esto es la tendencia ciudadana a victimizarse ante el primer voto escrutado. A éste, lo han interpretado  a cualquier hora que se pudiera improvisar, después hubo que comprender el cuento relatado hecho a base de humor, tragedia, drama y chistes cósmicos. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste
Charles Chaplin 




Después de muchas lluvias con bastante humedad relativa, el suave resplandor del sonido que suministra él, puede ser un incentivo extra para ahondar a cualquier precio. Es cierto que expresan, muchos dolores azarosos ocurren a lo largo de una vida precisa,  violencias fundadoras junto a sus conversaciones humanas, pero hay momentos en que el origen del universo puede horrorizar, mejor dejemos que esa incertidumbre nos ayude a brindar. Al parecer, según creo, amainaron las precipitaciones. 

El país de las pequeñas narrativas

"A fin de cuentas, todo es un chiste"
Charles Chaplin



Por lo que, los acontecimientos personales desempeñan una interesante excusa durante varios días al fragor de pequeñas narrativas, cualquier día significó ser vanguardia de lo fundacional, ahora mismo, es el mismo papel que desempeñaron sus amigos a medida que existía. Para quedar inconmovible ante las calamidades de la vida humana, podemos empezar por casa. 

El país de las pequeñas narrativas

A fin de cuentas, todo es un chiste
Charles Chaplin 




Por eso mismo, emana un vínculo sempiterno hacia el propósito humano de reír y de llorar, a fin de cuentas, es su aspecto demencial de esa crisis de consecuencias entre ellos, que lo sagrado de sufrir con glamour compromete la dimensión espacio-temporal de cómo construir civilización, o quién sabe, una personal entroncada a vientos familiares provenientes de otro capítulo.

Existen incorregibles conversiones espirituales, él y sus comentarios breves, que permiten vislumbrar crisis milenarias, miedos indescifrables, dolores hogareños, señales confusas entre personas adultas, revoluciones callejeras, deudas contraídas con el lecho materno, dadivas históricas de cuestionable origen y sueños de libertad para decidir alguna valiosa tontería del protagonista.