domingo, 31 de marzo de 2013

El pais de las pequeñas narrativas






Ahora bien, beber las mutiladas demostraciones de instrucción ciudadana, dejando en claro la belleza siniestra de una épica de lo cotidiano, a decir verdad, significó una apuesta arriesgada para entender la sagrada copulación entre un país y una familia, y seguimos hablando de él. No sabemos a quién decir cualquier asunto sobre el sufrimiento.

Éste, por cierto, impone su enternecedor boato generacional de las horas propias sumado a la experiencia mística del tiempo cronológico, de vivenciar el contenido planetario del querer como empresa de incertidumbre creadora, existen personas que lloran y otras que ríen con énfasis, naciendo y muriendo en alguna calle, en el contexto de la evolución del personaje, desde la perspectiva cínica de uno que cree ser paradigma andante tras el despertar del cerebro humano.

El país de las pequeñas narrativas






Sin primeras impresiones al respecto, no hay mucho que hacer. Es un pretexto sofisticado dialogar con los demás, aun si la educación formal persista en la crisis de creencias, que él difundió. Suele usar abrigos sin esperanzas de grandes narrativas. Se diluye en narraciones anónimas, silenciosas, ciudadanas, cognitivas y políticamente religiosas.

No se agota su ser radical, cuando piensa acompañado de la biología de la vida, ya que sirve como excusa para profesar suma adicción a las enfermedades en tanto narración política. Para engendrar oficios entroncados con los ritos, rituales, tradiciones y ceremoniales occidentales.

El pais de las pequeñas narrativas







Ante todo, la condición humana en vistas del experimento reverencial que yace en el espacio público de lo socializado, en ese país de las pequeñas narrativas,  luego generaron un estado de intrigante alocución narrativa, él y nosotros, observarse mientras envejeces sin precisar la falta ética de una mala afeitada, hubo un golpe del destino. Tal vez.

El pais de las pequeñas narrativas






Penetrar la realidad humana, así suelen decirle en el país del más acá, con abierta complicidad del lenguaje que describen y perpetran, en alerta permanente ante el espíritu callejero del ciclo sin fin, cuando se trata de comprenderla bajo el influjo emancipador que depara el sufrimiento, solo  significa poner en cuestión las verdades ciudadanas de ese país. Y no siempre eres tú.

Porque los soportes mismos de un diagnostico, llegar a superar los límites de las posibilidades de expresión de las vanguardias señaladas, es el inicio de alguien que pretende tolerar tanta realidad, esperan aportar con su propia narrativa.

El pais de las pequeñas narrativas





Cuando alude a diagnosticar a partir de la singularidad acuciante del tiempo y del mundo, recuerden que evaluamos al enigma corrosivo llamado sufrimiento junto a sus paseos generacionales, divertidos y dramáticos personajes de una palabra astuta, el acontecer dado de la vida individual de los ciudadanos del país a desarrollar, al parecer hubo que viajar hacia otras valiosas tonterías.

sábado, 30 de marzo de 2013

El pais de las pequeñas narrativas





Sumado a la avidez por querer cambiarlo todo, sin embargo, hay una predisposición genética a oler el perfume del universo, a saber, demostrar la frenética asunción hacia un absurdo bien remunerado y ordenado bajo adornos humanos, vida y muerte son empresas de significado planetario, de modo que buscar encarecidamente alguna razón para amenizar al sufrimiento, y no hay caso con dar evidencia de que existe la desigualdad. Porque él ríe por tal argumento de origen humano.